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TEORÍA Y PRAXIS No. 34, Enero-Julio 2019
ISSN 1994-733X, Editorial Universidad Don Bosco,
year 17, No.34, January-July 2018, p. 151-159
iISSN 1994-733X, Editorial Universidad Don Bosco,
año 17, No.34, Enero-Julio de 2019, p. 151-159
No. 34
Reseña del libro
Tamayo, Juan José (2017), Teologías del sur. El giro descolonizador,
Editorial Trotta, Madrid, 252 páginas, ISBN 978-84-9879-707-7
Pedro García
1
Teologías del sur. El giro descolonizador, es el resultado del trabajo de reexión
que, según su autor, comenzó a gestarse en el año 2015, en el contexto de la
disertación de sus conferencias de la Cátedra «Boaventura de Sousa Santos»,
en la Universidad de Coimbra, Portugal, y que terminó en el 2017, pero en un
contexto geocultural distinto al anterior: el de Haití y República Dominicana.
Juan José Tamayo es doctor en Teología por la Universidad Ponticia de Salamanca y
en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid. Dirige la Cátedra de Teología y
Ciencias de las Religiones «Ignacio Ellacuría» en la Universidad Carlos III de Madrid,
es profesor de la Cátedra Tres Religiones en la Universidad de Valencia y profesor
invitado en numerosas universidades nacionales e internacionales. Es secretario
general de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, miembro del Comité
Internacional del Foro Mundial de Teología y Liberación, de la Junta Directiva
de la Asociación para el Diálogo Interreligioso en Madrid y del Patronato de la
Fundación Siglo Futuro. Cuenta con numerosas publicaciones, algunas que le han
dado mayor proyección a su pensamiento interdisciplinar son: Para comprender
la teología de la liberación (
6
2008) e Islam. Cultura, religión y política (
2
2009).
Especial originalidad tiene su propuesta de teología intercultural e interreligiosa
de la liberación, desarrollada en Otra teología es posible. Pluralismo religioso,
interculturalidad y feminismo (
2
2012).
En Teologías del sur. El giro descolonizador, el autor hace una reexión
interdisciplinar sobre los desafíos más importantes que se les plantean hoy a las
religiones y a las teologías. Consta de una introducción que describe la experiencia
y reexión teológica del autor que lo llevó a desarrollar la génesis del nuevo
paradigma que plantea en esta publicación; y de siete capítulos que hacen un
1
Licenciado en Teología, Maestro en Teología
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Teologías del sur. El giro descolonizador
recorrido por las teologías que Tamayo llama «del Sur global», ubicándolas en sus
propios contextos, así como en sus más signicativas tendencias. Para el autor,
estas teologías «del Sur global» son emergentes, contra hegemónicas y creadoras
de discursos alternativos que tratan de responder a los grandes desafíos actuales.
Introducción
Las ideas introductorias están encabezadas por un título general que reza «cambio
de paradigma en el relato teológico» (p. 11), que permiten que el lector se ponga
rápidamente en contacto con el planteamiento que hace Tamayo de su reexión
y que concluye en el contenido central de su obra: «el giro descolonizador
en las teologías del Sur, que es un nuevo relato alternativo al de la teología
eurocéntrica» (p. 17). De esta manera, el autor cuestiona el eurocentrismo de
la teología tradicional y centra su atención en el desafío del colonialismo y en
su alternativa, es decir, el giro descolonizador que están llevando a cabo las
religiones y sus correspondientes teologías del «Sur global».
La introducción se cierra con un itinerario a seguir a lo largo de la obra y que
sintetiza el camino recorrido por el autor hasta llegar a la presentación del
presente estudio (pp. 31-33).
Capítulo I. Crítica de las religiones hegemónicas
Aquí Tamayo hace un análisis y una crítica a las religiones que él llama
«hegemónicas». Analiza seis paradigmas religioso-epistemológicos que, en su
opinión, ejemplican el paso del pluriverso religioso a un universo religioso, que
llevan a la ruptura del pluralismo cultural y a la imposición de un único modelo
de creencias, de teoría del conocimiento, de axiología moral y de vida (cf. p.
35-53). Junto con el análisis de tales paradigmas, Tamayo también destaca que
en cada uno de ellos se produjeron movimientos de resistencia que defendieron
la diversidad cultural de los pueblos antes mencionados. Así, pues, para el
autor, fue el monoteísmo el que se convirtió en el más importante generador de
enfrentamientos y de violencia religiosa (cf. 37).
Al nal del capítulo, Tamayo ofrece una palabra sobre la cristianización y
occidentalización del concepto de religión y la tipología hegemónica de las
religiones. Sobre la primera, plantea ocho características que atribuye a la
teología católica; sobre la segunda presenta varias tipologías que para él llevan
la marca del imperialismo y el colonialismo (cf. pp. 53-56).
Capítulo II. Teologías emergentes, teologías poscoloniales
Este capítulo parte de que, en el contexto de la modernidad europea, la teología
cristiana se convirtió en una disciplina irrelevante dentro del conjunto de los
saberes. De tal situación, dice, comenzó a salir lentamente en los siglos XIX
y XX, con el recurso a los métodos histórico-crítico y a los sociológicos de la
antropología, abandonando una teología que estaba alejada de la realidad
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humana y centrada en ángeles y arcángeles, pero sin sujetos humanos, con Dios
arriba sin preocuparse de las relaidades históricas (cf. p. 58).
Tal avance fue importante pues permitió llevar a la teología a una etapa de
madurez creativa y a un amplio pluralismo. Y luego, recurriendo al italiano Rossino
Gibellini, cita los cinco movimientos que agrupan las principales corrientes
teológicas del siglo XX (cf. pp. 59-60). Así, la teología se fue abriendo lentamente
a nuevos horizontes que Tamayo engloba en catorce categorías que explica con
claridad (cf. pp. 60-62). Es, pues, en este contexto de creatividad teológica
donde deben situarse las teologías emergentes que el autor bien dene (p. 63).
Luego habla de las teologías poscoloniales como aquellas que guran entre las
emergentes y caracterizadas por la deconstrucción de los paradigmas religiosos-
epistemológicos coloniales y la recuperación del variado universo cultural, ético,
religioso y epistemológico de las tradiciones religiosas y culturales y de las
experiencias de vida de las comunidades originarias (cf. p. 66).
Tamayo concluye el capítulo presentando dos ejemplos de diálogos teológicos
posconciliares que él analiza: la Asociación Ecuménica de Teólogos del Tercer
Mundo (ASETT) y el Foro Mundial de Teología y Liberación: hacia una teología del
Sur global (FMTL), y que suponen un resumen de los trabajos que se llevan a cabo
en este orden, en los que el propio autor participa activamente (cf. pp. 68-79).
Capítulo III. Teologías africanas
Con este capítulo se da inicio al recorrido por las teologías que el autor llama «del
Sur global». Y lo hace comenzando con África, que cataloga como un continente
excluido, despojado y olvidado (cf. p. 81).
Aquí, Tamayo describe las consecuencias de la presencia de Europa en África,
recurriendo al planteamiento que Luis de Sebastián hace en su libro África, pecado
de Europa, sobre las «diez plagas» que han marcado la vida y la historia de ese
continente (cf. pp. 81-82). Se trata de una pobreza estructural y antropológica
causada por el colonialismo europeo, que ha generado la pérdida de las culturas
originarias, el debilitamiento de su capacidad creativa y la destrucción de sus
valores autóctonos.
Luego describe el pluriverso religioso y el cristianismo africano como ampliamente
variado, que va desde las religiones originarias hasta el islam y el cristianismo. De
las primeras dice que frecuentemente han sido menospreciadas y minusvaloradas;
del segundo dice que ha realizado un proselitismo violentador de las conciencias
para imponer su paradigma, mientras que tradicionalmente margina a las
comunidades locales de los centros de poder eclesiástico.
Habiendo presentado el panorama del continente africano, el autor dice que es en
ese contexto, y desde varias décadas, que viene desarrollándose un cristianismo
descolonizador y una teología de la liberación que integra los elementos
fundamentales de la antropología africana. No se trata de un remedio a la teología
europea, sino de una que nace en su propio contexto. Y desarrolla algunos de los
momentos más signicativos del itinerario del tal proceso descolonizador de la
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Teologías del sur. El giro descolonizador
teología africana (cf. pp. 84-88).
Seguidamente, Tamayo hace una presentación de los Congresos africanos de
Teólogos del Tercer Mundo, en uno de los cuales -el que fue celebrado en Acra,
Ghana- plantea sus aportaciones más importantes (cf. pp. 88-91).
Para Tamayo se dan varias tendencias en la teología y el cristianismo
africano. Así, enumera y presenta la teología culturalista; la teología africana de
la liberación; la teología de la reconstrucción; la teología feminista; volver a la
religión vivida (cf. pp. 92-99).
Finalmente -hablando de la teología contextual sudafricana y la losofía ubuntu,
y de sus especiales características de lucha contra el apertheid-, el autor ofrece
información sobre su peculiar manera de hacer teología, bajo el signo de la
dignidad en un sistema de desigualdad, poniendo especial atención en la losofía
ubuntu -que se caracteriza por el principio «yo soy, si tú también eres» y por
la «ética de la alteridad»-, que subraya los vínculos y las relaciones entre las
personas en busca de la armonía cósmica. Tal losofía, dice, sirvió de guía al
arzobispo anglicano Desmond Tutu tanto en su praxis política como en su actividad
religiosa y teológica (cf. pp. 99-106).
Capítulo IV. Teología negra estadounidense
Este es el capítulo más corto de todos y está dedicado a la teología negra
estadounidense sobre la que ha habido diversos debates en relación a sus
anidades y diferencias. De ella el autor hace el análisis de su peculiaridad y
relevancia, situándola en sintonía y en convergencia con la teología contextual
sudafricana (cf. p. 107).
Tamayo ubica el origen de esta teología a nales de la década de los años sesenta
del siglo XX, en el marco religioso de las comunidades afrodescendientes -en
su mayoría cristianas-, y en el contexto político del movimiento de los derechos
civiles de Martin Luther King y de la lucha por el poder negro iniciada por Malcolm
X. (cf. pp. 107-110).
De ella también dice que su objetivo es la emancipación de los negros en relación
al racismo de los blancos estadounidenses. Por esta razón vincula sus luchas
emancipatorias con las de otros pueblos del Tercer Mundo humillados por el
colonialismo, el racismo y el capitalismo. Destacables son las palabras de Tamayo
respecto al tema de la «negritud» dentro de esta teología (pp. 112-113).
Por último, plantea las tres etapas del itinerario de desarrollo de esta teología
estadounidense, nalizando con la presentación de las tendencias actuales de la
misma, en cuatro direcciones en las que ella avanza (cf. pp. 114-119).
Capítulo V. Teologías asiáticas
Para Tamayo el análisis de las teologías asiáticas constituye una de las aportaciones
más innovadoras contenidas en su obra, en cuanto que tales teologías son, en
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TEORÍA Y PRAXIS No. 34, Enero-Julio 2019
general, poco conocidas. Para él, la complejidad de estas teologías son el reejo
de la complejidad de ese continente.
En las primeras páginas se destaca la existencia de la diversidad de identidades,
producto de la visión plural de la realidad y de un ethos transversal de la
comprensión del «otro», el cual, a su vez, no se entiende al margen de la
comprensión de la «colectividad». Este ethos, dice, no aspira reconciliar las
diferencias para alcanzar la concordia y la armonía, sino que busca promover el
diálogo interreligioso que parte del pluralismo de las religiones existentes como
imperativo para la convivencia (cf. pp. 121-124).
También se describe el contexto socioeconómico de la región asiática, marcado
por las cicatrices del colonialismo que han creado múltiples manifestaciones de
dependencia en el pensar, en los estilos de vida, en la organización política, en la
actividad económica, en las relaciones sociales y en la cultura. El texto destaca
que la dependencia económica de estos países se ve reforzada por organismos
internacionales -BM, FMI, OMC-, en cuanto que imponen un modelo de desarrollo
que, contrario a lo esperado, genera un mayor grado de subdesarrollo (cf. pp.
124-125).
Seguidamente, Tamayo introduce el tema del nuevo paradigma de las teologías
asiáticas. Citando a Félix Wilfred dice que a ellas les sucede lo que a la teología
india: «se aburren con cualquier doctrina en términos de sistemas y expresan
sus sospechas hacia los excesos de verbalización occidental» (p. 126). Detalla,
también, que estas teologías parten de las experiencias de opresión y colonización
vividas entre la conformidad y la resistencia y orientada hacia la propia liberación
y que se están desarrollando conforme a claves como: el pluriverso lingüístico,
religioso y cultural; el diálogo intercultural, interreligioso e intercosmovisional;
el encuentro con los grandes sistemas religiosos; las espiritualidades populares
ancestrales y la ubicación en el lugar de los pobres. Un último detalle sobre
estas teologías es que recurren a las ciencias sociales para hacer un análisis de la
realidad y que subrayan la profunda interrelación e interacción entre losofía y
religión (cf. pp. 126-128).
Llegados a este punto del capítulo, Tamayo centra su atención en dos de las
líneas principales por las que, en su opinión, discurren las teologías asiáticas: la
de la liberación -deteniéndose en cada una de ellas- y la de las religiones.
Respecto a la teología de la liberación en Asia analiza las siguientes: dalit en la
India, minjung en Corea del Sur, de la lucha en Filipinas, islámica, hindú, budista,
confuciana, judía y palestina (cf. pp. 133-151). Y respecto a la teología de las
religiones dice que ellas se desarrollan en diálogo con las religiones orientales y
en contacto con colectivos interreligiosos comprometidos con la liberación de los
sectores más vulnerables del continente asiático. Destaca que la aportación más
importante a esta teología es la de Aloysius Pieris, que adopta una actitud crítica
hacia la teología del pluralismo religioso elaborada en otros ámbitos culturales
y religiosos. Aquí se impone la pregunta: ¿hay lugar para Cristo en Asia? La
respuesta de Tamayo es negativa en relación a los cristos que se ha pretendido
exportar desde occidente; ahí, dice, más bien es necesaria una cristología guiada
por una intencionalidad liberadora desde el imperativo ético de la opción por los
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Teologías del sur. El giro descolonizador
empobrecidos (cf. pp. 151-160).
Por lo que respecta a la teología feminista en Asia, Tamayo destaca que su
peculiaridad descansa en su ubicación en contextos multirraciales, multiligüísticos,
multirreligiosos y multiculturales, por un lado; y por otro, en su diferenciación de
la teología feminista occidental de primer mundo y de la liberación elaborada por
hombres (cf. pp. 160-162).
El capítulo termina con la referencia que el autor hace a Juan Masiá, el cual
plantea un certero decálogo de aprendizajes liberadores de Asia (cf. p. 164).
Capítulo VI. Teologías latinoamericanas
Este es el capítulo más largo de todos y está encabezado por la pregunta ¿ha
muerto la teología de la liberación? Tal pregunta cobra sentido ante el aparente
silencio que se le adjudica a esta teología en las últimas décadas. Ante este
panorama Tamayo argumenta que tal teología ha sufrido un acoso permanete,
tanto por parte del Vaticano como por el Pentágono (cf. p. 166). De ahí que el
autor ofrezca en las primeras páginas de este capítulo, un panorama sintético de
algunos de los momentos del maltrato que esta teología ha recibido de parte del
poder doctrinal de la Iglesia católica (cf. pp. 166-173).
Un dato que sin duda puede presentarse como novedoso dentro de este estudio
para el lector, es la aproximación positiva del Papa Francisco a la teología de la
liberación. En concreto Tamayo dice:
«Desde la elección del papa Francisco en 2013 se está produciendo un cambio de
paradigma en la Iglesia católica que implica también un cambio de actitud ante
la teología de la liberación: del anatema de los ponticados anteriores al diálogo
del actual, del silenciamiento a la escucha, del ocultamiento a la visibilidad, del
alejameinto a la proximidad» (p. 173).
Y luego puntualiza y describe cuáles han sido esos puntos de aproximación (cf.
p. 173). Dentro de este tema particular mención merece los documentos escritos
por el Papa Francisco, en cuanto que éstos constituyen un ejercicio práctico de
la teología de la liberación, en particular la exhortación apostólica La alegría del
Evangelio por la metodología que utiliza (cf. pp. 173-178).
Seguidamente Tamayo ofrece algunos de los aportes más importantes a nivel
metodológico como espistemológico dados por la teología de la liberación. Para
él esta teología es una de las corrientes más creativas del pensamiento cristiano
que han nacido en el «Sur global» (cf. pp. 178-184).
Tamayo hace un recorrido por las tendencias más signicativas de estas teologías
-feminista, afrodescendiente, indígena, ecológica, económica, teo-poética,
queer, teología del pluralismo religioso y teología económica de la liberación-.
Con ello intenta demostrar que la teología latinoamericana de la liberación no ha
muerto, sino que goza de buena salud, y no se ha quedado anclada en los orígenes,
sino que se caracteriza por una gran creatividad y se reformula conforme a los
diferentes procesos de liberación y en respuesta a los grandes desafíos de cada
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momento histórico (cf. pp. 184-205).
Este capítulo se cierra con un análisis sobre el debate abierto en torno al carácter
pos/decolonial o no de la teología de la liberación. Para Tamayo existe una
relación birideccional mutuamente enriquecedora entre el pensamiento pos/
decolonial y la teología de la liberación (cf. p. 206).
Capítulo VII. Sumak Kawsay y teología indígena
Este séptimo y último capítulo está dedicado al tema del Sumak Kawsay—término
que en los últimos años se ha popularizado y cuyo signicado está muy unido a lo
ancestral- y la teología indígena, la más antigua del continente amerindio.
Tras hacer un breve análisis histórico-crítico de los efectos catastrócos de la
invasión española en tierras de Abya Yala, así como del actual modelo capitalista
que mantiene permentes saqueos a través de las multinacionales y organismos
internacionales (cf. pp. 213-214), Tamayo explica que el Sumak Kawsay es
una losofía -con sus propias características-, una cosmovisión, una ética, un
estilo de vida y un modo de relación armónica con la naturaleza, el cosmos, los
ancestros, las otras comunidades y todos los seres humanos. El Sumak Kawsay
es, pues, un modelo que crea bien-ser, bien-estar y felicidad para todos los seres
humanos y el planeta, dese el cual se critica la Modernidad, es decir se rechaza
el maldesarrollo que conduce al malvivir (cf. p. 216).
En este discurso son citados: Leónidas Preaño -creador de la Fundación Pueblo
Indio-, J. M. Tortosa, Franois Houtart -sociólogo belga de la liberación- y Evo
Morales -con sus diez mandamientos que reformulan el Sumak Kawsay-. Ellos
arman la unidad intrínseca de los derechos humanos y los derechos de la Madre
Tierra (cf. pp. 214-218).
Luego, Tamayo destaca la correspondencia entre el paradigma ético del Sumak
Kawsay y la Declaración Universal del Bien Común de la Madre Tierra y de la
Humanidad de la ONU, así como con la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco
(cf. pp. 219-222).
Siendo la teología india la más antigua del continente amerindio -como se dijo
antes-, Tamayo pasa a distinguir las tres etapas de su desarrollo: la primera, la
teología originaria y previa a la conquista; la segunda, la violenta agresión de los
conquistadores; y la tercera, que es la actual, caracterizada por una pluralidad
de teologías. Esta teología, sin embargo, debe enfrentar riesgos que el autor
desarrolla con claridad (cf. pp. 224-228).
Tamayo cierra este capítulo dedicando un espacio a Leónidas Proñao -ya citado-
cuya vida la presenta como ejemplo de teología indígena y de quien destaca
cinco opciones dentro de su pensamiento teológico (cf. pp. 228-233).
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Teologías del sur. El giro descolonizador
Valoración crítica
Teologías del sur. El giro descolonizador es, a mi juicio, no solamente una obra
como tantas que puedan existir en el ámbito teológico, sino el inicio de otros
proyectos de reexión que pueden tener larga duración, dadas las nuevas y
variadas maneras de colonización que hoy amenazan la vida de muchas personas,
incluyendo las que profesan la fe milenaria en Cristo Jesús. Esta etapa no es del
pasado -arma Tamayo con razón-, pues en el proceso actual de globalización
-no igual ni con las mismas ventajas para todos- el poder económico, cultural y
político quiere volver a colonizar los continentes pobres del mundo. De ahí que
se trate de una obra sugerente e inspiradora para quienes quieran reexionar la
teología desde otra perspectiva, es decir, desde los pobres y oprimidos que ansían
una vida sin dominaciones y que de diversas maneras luchan por ella.
En esta obra Juan José Tamayo maniesta un claro dominio argumentativo en todos
sus capítulos, de tal manera que para la debida comprensión de su tesis central,
en mi opinión, al lector sólo le bastaría concentración, la debida racionalidad
sobre estos temas y, por supuesto, ser persuadido por la sensibilidad que llevó
al autor a dar vida a este proyecto de investigación. El estilo que percibo en la
obra -y que calico de «narrativo»- permite un desplazamiento uido por todos
sus contenidos. La única dicultad que encuentro, a este respecto, es querer
comprender el abordaje de estas teologías del «Sur global» desde las categorías
de la teología clásica europea. Esta clave de lectura provocaría, sin duda,
frustración e incomodidad, como cuando se pretende comer arroz con «palillos»
teniendo sólo la habilidad de comer con «tenedor».
Me parece destacable la abundancia de referencias que Tamayo hace a
un considerable número de reconocidos autores en esta obra, así como la
interpretación que de ellos hace en cada uno de los capítulos, sin duda producto
de sus años de diálogo y reexión sobre este y otros temas.
A través de la lectura de esta obra constato que el modelo teológico europeo
se puede entender a través de la manera de pensar y de reexionar la fe
cristiana vigente en otros tiempos, modelo que difícilmente tendría cabida en
el presente dado que las circunstancias histórico-culturales vitales han cambiado
signicativamente. Algunas, sin embargo, son circunstancias de todos los tiempos
que no fueron percibidas por aquellos que vivieron al interior del mismo mundo y
del mismo modelo teológico, por eso es que a algún lector la obra de Tamayo le
puede dar la impresión de un excesivo énfasis de aspectos negativos.
Finalizo mi valoración transcribiendo tres párrafos que me parecieron iluminadores
a lo largo de la lectura de esta obra.
1. En cuanto a las religiones como construcciones humanas:
«Las religiones tienden a dar respuestas del pasado a preguntas del presente sin
ser conscientes de que cuando sabían todas las respuestas, les cambiaron las
preguntas. De esa manera corren el peligro de tornarse irrelevantes. Si quieren
tener signicación histórica e intervenir en los procesos socioculturales de la
humanidad con un mensaje ético liberador, deben estar atentas a las nuevas
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TEORÍA Y PRAXIS No. 34, Enero-Julio 2019
preguntas y a los nuevos desafíos y mirar al futuro sin olvidar, eso sí, su genealogía,
pero sin intentar reproducir el pasado miméticamente, sino recreándolo, y
descubriendo las betas de utopía ínsitas e la realidad histórica y los caminos de
esperanza abiertos por los visionarios» (p. 18).
2. En cuanto a la creatividad y pluralismo en la teología del siglo XX:
«[...] los discursos religiosos que se desarrollan con nuevos sujetos teológicos,
rompen con el estereotipo de un sujeto supuestamente universal, pero en
relaidad local, parcial y excluyente: blanco, occidental, heterosexual, creyente
(cristiano, católico) ser humano, varón, ilustrado, etcétera» (p. 63).
3. En cuanto a la aproximación del Papa Francisco a la Teología de la Liberación:
«Desde la elección del papa Francisco en 2013 se está produciendo un cambio de
paradigma en la Iglesia católica que implica también un cambio de actitud ante
la teología de la liberación: del anatema de los ponticados anteriores al diálogo
del actual, del silenciamiento a la escucha, del ocultamiento a la visibilidad, del
alejameinto a la proximidad» (p. 173).