83
TEORÍA Y PRAXIS No. 34, Enero-Julio 2019
El estatuto epistemológico del
Vitalismo Masferreriano
Víctor Manuel Guerra Reyes
1
Resumen
Llamamos vitalismo masferreriano al sistema de pensamiento de Alberto
Masferrer, en cuyo fundamento se arma la vida como lo más importante
que tenemos los seres humanos. Es más, la vida para Masferrer, en todas
sus manifestaciones tiene un carácter absoluto. De ahí que la vida adquiera
carácter de principio, es algo principial en este sistema vitalista. Por ello,
cuidar la vida, respetarla y promoverla, es clave para el desarrollo presente
y futuro de la humanidad. De acuerdo al criterio de Masferrer, la vida es el
origen de todo y en sus manifestaciones de fuerza y salud, la vida es la fuente
de donde manan todas las prerrogativas y todos los derechos reales. Cuando
se tiene vida, se es independiente, se es libre, se es soberano y se tiene
aliento para luchar y para morir defendiendo la libertad, la independencia,
la soberanía y todo lo demás. La vida no es una abstracción sino el elemento
vinculante entre el hombre y el mundo.
Palabras Claves: Minimum vital, Vida, Trabajo, Salud, Educación.
Abstract
We call Masferrerian vitalism to the Alberto Masferrer’s system of thought,
in whose foundation; life is afrmed as the most important thing that human
beings have. What’s more, life for Masferrer in all its manifestations has an
absolute character. Hence, life acquires a character of principle, is something
principial in this vitalism system. Therefore, caring for, respecting and
promoting life is key to the present and future development of humanity.
According to Masferrer’s opinion, life is the origin of everything and in its
ISSN 1994-733X, Editorial Universidad Don Bosco,
year 17, No.34, January-July 2019, p. 83-105
iISSN 1994-733X, Editorial Universidad Don Bosco,
año 17, No.34, Enero-Julio de 2019, p. 83-105
No. 34
1
El autor es Doctor en Filosofía Iberoamericana, victor.guerra@udb.edu.sv
84
El estatuto epistemológico del Vitalismo Masferreriano
manifestations of strength and health, life is the source from which all
prerogatives and all real rights ow. When you have life, you are independent,
you are free, and you are sovereign. You have encouragement to ght, to die
defending freedom, independence and sovereignty, and everything else. Life
is not an abstraction but the binding element between man and world.
Keywords.
Minimum vital, Life, Work, Health, Education.
Introducción
El presente ensayo tiene como objeto fundamental el replanteamiento del
concepto minimum vital que formuló y utilizó Masferrer a principios del siglo XX
como herramienta para construir una sociedad más justa en El Salvador de esa
época.
A efectos de lograr acercarnos al espíritu y esencia de lo que Masferrer quería
lograr con estos términos, se propone en este ensayo una lectura novedosa del
minimum vital, vocablo que resume la esencia de la propuesta intelectual de
este autor a la sociedad de su tiempo.
Es bien sabido que el minimum vital fue interpretado erróneamente por propios
y extraños al vitalismo; ya que se pensaba que se trataba de la búsqueda de lo
mínimo para no estorbar el desarrollo del capitalismo provinciano salvadoreño y
para no morir violentamente por no tener con qué alimentarse y vivir. Al contrario;
el espíritu y la intencionalidad de Masferrer al proponer el minimum vital es que
todos los seres humanos sin excepción de raza, credo o nación, obtengan en
justicia todo lo necesario para vivir bien. Esto es lo que se desarrollará en el
cuerpo de este escrito.
Masferrer aborda temas importantes en sus escritos, como la relación entre vida
y dinero, vida y vivienda, la Tierra, la economía vitalista, la ética, la justicia, el
derecho y muchos más, pero por espacio y tiempo, esto se tendrá que analizar
en otro momento. Por ahora de lo que se trata es de analizar el estatuto
epistemológico de la propuesta intelectual de Masferrer. Con ello, se sientan las
bases para lo que a posteriori podrá llegar a ser una losofía social cuyo objeto
de estudio sea el campo de la vida de los salvadoreños y de los centroamericanos.
Pero esto ya no fue tarea de Masferrer sino de aquellos que hemos querido
instalarnos dinámicamente bajo la bandera del Vitalismo masferreriano en esta
nueva realidad que vivimos en el siglo XXI.
Este escrito está dividido en tres apartados principales que se distinguen de la
introducción y la conclusión. En el primer apartado se aborda grosso modo la
gura intelectual de Masferrer. En el segundo apartado se presenta el vitalismo
masferreriano con las características propias que el creador de esta propuesta
85
TEORÍA Y PRAXIS No. 34, Enero-Julio 2019
desarrolló en una serie importante de artículos publicados en el periódico Patria,
editado de 1928 a 1930 y en el tercer apartado se analizarán los principios
fundamentales del vitalismo masferreriano; para nalmente, concluir este ensayo
con un pequeño esbozo que orientará el futuro de la cuestión masferreriana,
que durante los últimos años ha cobrado una fuerza importante en el desarrollo
intelectual centroamericano.
1. Sobre la gura de Alberto de Masferrer y su contexto histórico
Alberto Masferrer fue maestro, polemista, orador, periodista, pensador y defensor
de la clase trabajadora. Su vida fue una infatigable acción que le convirtió en una
de aquellas personas que no pasaban desapercibidas sino que por el contrario,
era amada por unos y odiada por otros. Especialmente odiado por aquellos que
detentaban algún poder económico o político en la época que Masferrer vivió.
Estos seguían con interés su labor intelectual.
A sus veinticuatro años de edad, Masferrer publicó su primer libro al que llamó
Páginas, editado en 1893. Y, a partir de este año, no dejó de publicar sus ideas y
propuesta intelectual, hasta que la muerte le sorprendió en 1932.
En 1928 fundó el periódico Patria” y fue su director y editor hasta 1930. En este
periódico planteó lo mejor de su pensamiento y desarrolló su accionar para que El
Salvador tuviese una verdadera democracia; tanto social, económica y política,
como cultural. Desempeño varios cargos públicos: Archivero de la Contaduría
Mayor de la Nación, Redactor y Director del Diario Ocial y Cónsul en Costa Rica
y Bélgica
Su salud fue muy endeble, un período de su vida lo pasó en silla de ruedas. Pero
su espíritu era de aguerrido periodista que sirvió desde su visión vitalista del
minimum vital en el Partido Laborista de Arturo Araujo, a quien ayudó a llegar
a la presidencia de El Salvador, pero este y sus allegados en el gobierno, no
cumplieron con las promesas de campaña en favor del pueblo, cosa que junto
al cúmulo de injusticias que históricamente se habían padecido por parte de las
clases populares en El Salvador, hicieron estallar los levantamientos de enero de
1932 que culminó con la masacre llevada a cabo por el régimen de Hernández
Martínez. La matanza con que fue ahogado este levantamiento por parte del
general Martínez, afectó a Masferrer, quien se sintió responsable de que los
campesinos hayan decidido sublevarse.
Por otra parte, Masferrer fue un escritor que desató las más encontradas pasiones.
Sus ideas reformistas, su tono mesiánico y su participación en la política, le
granjearon tremendas adhesiones, pero también furibundas antipatías. Maestro
de profesión, fue también un periodista combativo, ensayista prolíco, escritor
que incursionó en diversos géneros, se ganó el respeto y admiración de la mayoría
de escritores e intelectuales salvadoreños de su tiempo.
2
2
La escritora salvadoreña, Claudia Lars lo llamó maestro y director de multitudes, en tanto que
Miguel Ángel Espino dijo que fue el apóstol de la armonía social en El Salvador, mientras que Salarrué
armó: la atracción que este gran espíritu ejerce sobre mí es enorme.
86
El estatuto epistemológico del Vitalismo Masferreriano
Su pensamiento se sintetiza en el concepto del vitalismo, que para él signicaba
que cada individuo tiene derecho a un minimum vital que constituye el pivote
fundamental desde el cual todo ser humano puede lanzarse al desarrollo pleno de
su vida desde sí mismo, asumiendo responsablemente su desarrollo y su futuro.
Este minimum vital está determinado por lo necesario para una vida digna;
sobre todo en lo que respecta a salud, vivienda, agua, alimentación, trabajo,
educación, descanso, vestuario y justicia pronta.
Masferrer abogó por la lucha pacíca al igual que Gandhi. Fue un apasionado de
los libros “pocas veces he visto un lector tan tremendo como Alberto”, escribió
Ambrogi
3
, por lo que no sorprende que considerara a la educación como el eje
fundamental del cambio social. Sus ensayos Leer y Escribir (1915) y La cultura
por medio del libro así lo demuestran. También fue moralista; publicó versos,
una novela corta: Una vida en el cine (1922) y numerosos ensayos agrupados en
diversos volúmenes: ¿Qué debemos saber? (1913), El Mínimum Vital (1927), Las
siete cuerdas de la lira, Ensayo sobre el destino (1926), El dinero maldito (1927),
El libro de la vida, Estudios y guraciones sobre la vida de Jesús, La misión
de América, El rosal deshojado (1935), entre otros. De ahí que Masferrer sea
considerado el ensayista y pensador salvadoreño más reconocido de su tiempo,
pionero de la búsqueda de la justicia social en El Salvador y por ello es una gura
clave en la historia del pensamiento salvadoreño y centroamericano.
Respecto del contexto histórico que en el que se puede enmarcar la gura y
la obra de Masferrer podría enmarcar entre dos hechos fundamentales de la
historia salvadoreña. La primera es constituida por las reformas liberales y la
otra es la masacre de 1932. Matanza que constituye un parteaguas de la historia
salvadoreña.
Abordando estos temas de manera general, se puede iniciar diciendo que en 1881
se decretó la abolición legal de las tierras ejidales y comunales. Entre líneas se
puede ver que esta abolición se encaminó a la erradicación de las comunidades
indígenas, aunque la resistencia activa y pasiva de los pueblos indígenas
prolongaría el proceso hasta bien entrado el siglo XX. La aplicación inicial de
la medida generó varias revueltas indígenas importantes, aunque fallidas: las
de 1884 en Izalco y Atiquizaya, las de 1885 y 1889 en Cojutepeque y la de 1898
en Santa Ana, en que los indígenas insurrectos cortaron las manos de jueces
repartidores ejidales.
4
Este hecho debe enmarcarse en la perspectiva de la consolidación del sistema
liberal en Centroamérica y concretamente en El Salvador. Para los liberales, el
3
Arturo Ambrogi (1875-1936), poeta y periodista salvadoreño, considerado uno de los precursores del
Modernismo en América Latina; fue también cronista y autor de relatos de carácter costumbrista.
4
Cfr. López Bernal, Carlos G. Las reformas liberales en El Salvador y sus implicaciones en el
poder municipal, 1871-1990, en Revista La Universidad, Nueva Época, N° 1, mayo-junio, Editorial
Universitaria, San Salvador, 2008. Remito, asimismo a David Browning, El Salvador, la tierra y el
hombre, Dirección de Publicaciones, MINED, San Salvador, Segunda Edición, 1982; Patricia Alvarenga,
Cultura y Ética de la Violencia: El Salvador 1880-1932, Editorial Universitaria Centroamericana, 1996.
87
TEORÍA Y PRAXIS No. 34, Enero-Julio 2019
orden era la razón de ser del progreso. De ahí la necesidad de legislar en torno a
la propiedad de la tierra y del suministro de mano de obra. Este reordenamiento
implicó primero el debilitamiento de la Iglesia como factor de poder económico
y político, lo que no produjo de ninguna manera el n de la intervención de
aquélla en los asuntos públicos. Segundo, el sometimiento de los centros de poder
regionales al poder central, con miras a sentar las bases para construcción de un
Estado nacional. Y tercero, la desestructuración de las comunidades indígenas,
con el resultado a un nuevo impulso a su cultura de resistencia, expresada en
forma de marginación y de rebeliones. En resumen, la gran novedad de este
período reside en que la clase dominante actuó por primera vez como tal, desde
la independencia política de España.
Para nuestra interpretación y análisis, la conversión de las tierras del común
en propiedad privada se ubica entre los acontecimientos más importantes de
la historia salvadoreña. Miles de parcelas previamente poseídas y administradas
por comunidades y municipalidades pasaron a manos privadas. Campesinos y
empresarios obtuvieron títulos de tierras que ahora podían vender o hipotecar
con mayor facilidad o administrarlas sin recurrir a las autoridades municipales o
comunales.
El hito que constituye las reformas liberales y sus tres momentos históricos (las
reformas constitucionales de 1881; la dinastía de los Meléndez-Quiñónez y la
masacre de 1932), para la historia salvadoreña, ha puesto las bases para una seria
transformación del país. En ello cifró Masferrer sus expectativas en la construcción
de una Patria donde la vida de los salvadoreños sea viable de manera concreta
y no idealista. Esto implicó para él la elaboración de un pensamiento losóco
y político que tuviera que ver con la realidad concreta que le tocó vivir a las
mayorías populares, especícamente a indígenas y campesinos. Un pensamiento
losóco y político al que le corresponde una ética, cuyo punto de inexión fuera
la búsqueda de transformar la realidad de su tiempo en una realidad más justa.
Por ello estructura su propuesta Vitalista.
Pensamiento losóco que mejor expresa el contenido ético y político de una
reexión crítica al servicio de la construcción de una sociedad más humana. Y
como lo decía él, los seres humanos no podemos vivir si no es en la tierra y esta
es un recurso limitado. De ahí que una justa distribución de la tierra, sea el
elemento clave del Vitalismo de Masferrer.
La reforma del sistema de tenencia de la tierra es lo que está a la base de
la propuesta ético-política de Masferrer. La tierra como el recurso fundamental
para el desarrollo de la vida del ser humano. De ahí la centralidad del ser humano
en su pensamiento losóco vitalista, pero no un hombre idealizado sino un ser
humano real, física y materialmente ubicado en espacio y tiempo concretos.
Esa centralidad del ser humano real, en el vitalismo de Masferrer, es la que lo
ubica en el contexto histórico salvadoreño de 1880-1932; solo que en el lado
contrario del liberalismo; es decir, desde la lucha por la justicia social.
88
El estatuto epistemológico del Vitalismo Masferreriano
2. El Vitalismo Masferreriano
Llamamos vitalismo masferreriano al sistema de pensamiento de Masferrer, en
cuyo fundamento se arma la vida como lo más importante que tenemos los
seres humanos; es más, la vida para Masferrer en todas sus manifestaciones
tiene un carácter absoluto. Por tanto, la vida adquiere carácter de principio,
es algo principial en el sistema vitalista masferreriano. De ahí que cuidar la
vida, respetarla y promoverla, es clave para el desarrollo presente y futuro de
la humanidad.
De acuerdo al criterio de Masferrer, la vida es el origen de todo y en sus
manifestaciones de fuerza y salud, la vida es “la fuente de donde manan
todas las prerrogativas y todos los derechos reales. Cuando se tiene vida, se
es independiente, se es libre, se es soberano, y se tiene aliento para luchar, y
para morir defendiendo la libertad, la independencia y la soberanía, y todo lo
demás.”
5
La vida no es una abstracción. Al contrario, es el elemento vinculante
entre el hombre y la realidad. Y los vitalistas que en general, tienen conciencia
clara que les permite comprender y profundizar lo que es la vida, también están
en disposición de defenderla; tanto de las agresiones físicas y directas, como de
aquellas manifestaciones ideologizantes disfrazadas en discursos con apariencia
de bondad, cuyo interés es distraer la atención de los verdaderos problemas de
la sociedad que atentan contra ella.
El vitalismo sienta postura ante los discursos ideologizantes acerca de la vida,
que más parecen cantos de sirena que intentan engañar al pueblo ingenuo con
ideales envueltos en palabras como progreso y desarrollo. Por ello, Masferrer es
enfático y anuncia que los vitalistas:
No queremos oír hablar más de soberanía, ni de abstracciones de
ningún género; queremos oír hablar de niños que comen buen pan
y toman buena lecha; de gentes que van calzadas y vestidas de
verdad; de trabajadores que se nutren bien; de familias que viven
en casa amplia, soleada, aireada; en n, de un pueblo fuerte, sano,
vigoroso, alegre, cuya religión es trabajar y cuya recompensa es
vivir
6
. Nosotros sabemos, y ya no queremos perder el tiempo en
demostrarlo, porque es evidente, que las palabras de soberanía,
independencia, autonomía, carecen de sentido para los innutridos,
para los desmedrados, para los miserables, para los mendigos.
El Mínimun Vital coloca el vivir, el vivir sano, alegre, fuerte, por
encima de todo, y como base de todo; es, a la vez, la raíz del árbol
y el penacho que le corona. Y no puede confundirse, ni quiere
5
A. Masferrer, Obras Escogidas, Tomo II, Op. Cit., p. 243.
6
En el texto original, las cursivas aparecen con mayúsculas. Esto quizás porque Masferrer buscaba
darle mayor realce al contenido de algunas palabras. No se olvide que estos artículos se publicaron
en un periódico. En adelante, se pondrán en cursiva las palabras que en el original aparezcan con
mayúsculas.
89
El estatuto epistemológico del Vitalismo Masferreriano
7
A. Masferrer, Obras Escogidas, Tomo II, Op. Cit., p. 243. Por supuesto que al asumir una postura
como esta, traerá consecuencias graves para Masferrer, sobre todo por la crítica despiadada y falsa
de los grupos de poder. No obstante, él era consciente de que eso ocurriría, por lo que arma
que “cuando entramos a trabajar en Patria, [el periódico] nos habíamos trazado ya un derrotero
y habíamos calculado con exactitud los obstáculos del camino. Previmos con toda conciencia que
una sociedad ignorante, viciosa, opresora, ávida, servil e intolerante, no se dejaría exhibir en la
madurez de sus lacras, sin reaccionar contra nosotros con todas sus fuerzas sin procurar, por todos
los medios, sofocar nuestra voz primero, y desacreditarnos después, cuando se desengañara de que
no podía hacernos callar. Y eso mismo hace que los otros, los incurables, se irriten, se enfurezcan y
se apresten a herirnos, a exacerbarnos, a desprestigiarnos, a desvirtuar nuestra labor a fuerza de
mentiras, de burlas, de calumnias, de injurias. Se ha ido más allá: se ha insinuado repetidas veces al
gobierno que nos quite la libertad de escribir, para salvar el orden; se ha dicho, con tono de susto,
y para emedrentar [sic] a los ricos, que pretendemos despojarles; a los creyentes, que negamos
a Dios; a los campesinos y a los obreros, que les embaucaremos con nes de utilidad mezquina
y personal; a los estudiantes que abogamos porque no les gratuita la enseñanza; a las clases
sociales privilegiadas económicamente, que luchamos para implantar el comunismo, el bolchevismo,
y que deben desconar de nosotros y combatirnos como a desquiciadores sociales. Todo ello es
perfectamente lógico, natural, inevitable: es la llaga, perturbada en su placidez miasmática, que se
encrespa al sentir la cuchilla que viene a extirparla y el ácido que viene a desinfectar sus raíces.
Ibídem, pp. 545- 546.
8
Ibídem, p. 243.
confundirse con la caridad, con el altruismo, con la benecencia, con
la democracia. No quiere que se le confunda ni en los nes, ni en los
medios, con sistemas que han sido ya ampliamente experimentados,
y contra los cuales se ha dictado fallo de nulidad.
7
El vitalismo busca concretar en hechos prácticos que benecien al pueblo pobre
y necesitado. Por el contrario, todo discurso ideológico, por muy bonito que este
sea, adornado de palabras como soberanía, independencia, etc., si no termina
comprometiéndose seriamente por mejorar física y materialmente la vida de
los desnutridos de un lugar concreto, no es más que un discurso ideologizante
al que se debe combatir. Y ante él, el vitalismo lo que hace es evidenciar su
interés mezquino que busca mantener un estado inicuo de cosas, que reproduce
la violencia y la muerte. Es decir, si un hacendado o un ideólogo habla de temas
como soberanía o democracia y éste no se traduce en buen pan y buena leche
para los niños de su hacienda, mejor no debe hablar porque los idealismos de
soberanía, nación, democracia, etc., no sirven para apaciguar el hambre del
pueblo.
8
La realidad que viven actualmente las mayorías pobres salvadoreñas, exige
replantear la concepción histórica del término masferreriano Minimum Vital.
Este principio se ha interpretado mal, no solo por parte de sus detractores, sino
incluso por algunos de sus seguidores, ya que piensan erróneamente que ante
la necesidad humana del hambre, el Minimum Vital recomienda por lo menos,
solventar dicha necesidad al menos mínimamente para ir sobreviviendo poco a
poco y no morir de hambre violentamente. Y así se ha pensado que Masferrer ha
sido en realidad un ideólogo del sistema y que con su teoría le hizo un gran favor a
las clases poderosas en el sostenimiento del status quo. Al contrario, el Minimum
Vital es la concreción del vitalismo propugnado por Masferrer. En este sentido,
el fundamento del Minimum Vital está en la naturaleza y en el orden cósmico,
porque como armara el mismo Masferrer, que “el Mínimun Vital no es invención
mía; no es la cristalización de mi vida, ni la concepción moral que yo tenga del
90
El estatuto epistemológico del Vitalismo Masferreriano
vivir individual: es una verdad cientíca que tiene sus raíces en la biología;
9
es un
sistema
10
económico, basado en la losofía y en la naturaleza.”
11
En realidad aquel modo erróneo de ver el Minimum Vital genera una lectura
indebida de este término; ya que visto desde una perspectiva apegada al
espíritu e intencionalidad de Masferrer, la expresión apunta más en términos
socioeconómicos, al número mínimo de necesidades por solventar que a la
generosidad con que se saldan dichas necesidades.
La aproximación más asentada en la intencionalidad masferreriana que nos hemos
formado del término, apunta a la satisfacción de un mínimo de necesidades,
nueve en total: Trabajo, Alimentación, Habitación, Agua, Vestido, Asistencia
Médica, Justicia, Educación y Descanso. Y solventar estas necesidades, no solo
se reere a la calidad y a la cantidad del producto a satisfacer, ya que esto no
está en discusión porque de acuerdo a su criterio, tienen que ser necesidades
solventadas en modo pleno. Esto porque a quien se le resuelven es un ser humano
en el propio sentido de la palabra. Por tanto, el vocablo Minimum Vital, no se
reere a lo mínimo requerido para satisfacer la necesidad humana, sino a la
cantidad de necesidades. Por ejemplo, la primera necesidad a satisfacer en el
9
Es interesante que Masferrer sienta las bases de su minimumvitalismo en la biología; en esta línea,
nos sentimos identicados con la fundamentalidad con que Xavier Zubiri analiza los campos de la
biología como fundamento ontológico de la vida. Zubiri llega a concluir que la unidad radical de la
vida está en la “conexión entre bios y zoe. La zoe es por lo pronto la raíz de la apertura al mundo,
porque la inteligencia no tiene cosas con qué estar en la realidad si a ella no le llegan. Y no le llegan
sino hasta que el organismo se hiperformaliza. Lo mismo debe decirse de la volición. Por tanto, no
sólo porque la intelección es sentiente y la volición tendente, sino por este arranque natural que
es la hiperformalización, el aspecto del bios es reclamado y sustentado por el aspecto del zoe.
Por eso, la zoe no es sólo raíz, sino también fundamento del bios. Es fundamento porque lo que
se llama zoe no comprende únicamente las estructuras sensitivas, sino todas las estructuras de la
sustantividad humana.Zubiri, X. Sobre el Hombre, Alianza Editorial, Edición, Madrid, 2007, pp.
574-75. Asimismo, Zubiri distingue dos estructuras distintas y fundamentales en los seres vivos; “la
que denomina materia viva y lo que es propiamente organismo. Zubiri llama materia viva no a la
materia constitutiva de los organismos, sino a una estructura material que es en misma viva; por
tanto, viviente. El organismo es una estructura material cada vez más complicada, cuyas propiedades
sistémicas son cada vez más ricas y complejas, pero siempre puramente materiales”. Ahora bien,
de acuerdo a Zubiri, en el entramado del decurso argumental de la vida, “lo que hay de vida en la
trama decisional es que las decisiones son mías, y esto no en cuanto soy agente de los actos, sino en
cuanto soy autor de mis decisiones. En la medida en que soy autor de esas decisiones ahí está lo vital
de la vida y no en la trama argumentativa. No en la estructura del argumento, sino en el carácter
mío de la decisión, es mediante lo que deno la gura de mi sustantividad.” Xavier Zubiri, Sobre el
Hombre, Op. Cit., p. 586. Esta visión no fue conocida por Masferrer. Sin embargo, a nuestro juicio, no
se contrapone a esta concepción teorética; aunque por supuesto, Masferrer tenga una visión mucho
menos elaborada que la de Zubiri. Cfr. X. Zubiri, Sobre el Hombre, Op. Cit., pp. 53-55; 589-598.
10
El término sistema es usado por Masferrer, no con la profundidad y complejidad que dicha palabra
tiene en otros autores, como por ejemplo Alejandro Llano, para quien en este vocablo “se halla la
sobrecarga de funciones atribuidas al <<sistema>>, entendido de manera genérica como el conjunto
de mediaciones tecno estructurales con un alto nivel de abstracción y generalidad”. Ver: Alejandro
Llano, La Nueva Sensibilidad, Editorial Espasa-Universidad, Madrid, 1988, p. 39. Masferrer tampoco
tiene en mente la complejidad, fundamentalidad y riqueza del vocablo sistema como lo utiliza
Zubiri, para quien este término es determinante en el despliegue de su antropología losóca. En
este sentido, para Zubiri, sistema es un constructo estructural de notas de carácter sustantivo.
En donde cada nota que comprende este sistema es nota-de el sistema. “Por tanto, sistema no es
primariamente sistematización de notas, sino unidad de un constructo. Ver: X. Zubiri, Sobre el
Hombre, Op. Cit., pp. 43-46. Asimismo Cfr. X. Zubiri, Inteligencia Sentiente, Inteligencia y Realidad,
Alianza Editorial, Edición, Madrid, 2006, pp. 203-240.
11
A. Masferrer, Obras Escogidas, Tomo II, Op. Cit., p. 274.
91
TEORÍA Y PRAXIS No. 34, Enero-Julio 2019
sistema vitalista es el trabajo. Este debe ser, de acuerdo a la perspectiva vitalista,
perenne, honesto y remunerado en justicia. Como es de notar, Masferrer no está
pidiendo trabajo a medias y pagado a criterio del patrón, sino todo lo contrario.
De ahí que arme que el Minimum Vital apunta a una vida íntegra limitada
hasta lograr lo suciente y eso es lo indispensable e irreductible. Esto quiere
decir que el minimum no está en la búsqueda de superar la precariedad con lo
mínimo posible, sino por el contrario, superar esa situación con lo suciente:
“la vida íntegra limitada a lo suciente, a lo indispensable, a lo irreductible,
es lo que se llama Mínimun Vital. Economía Vitalista es, pues, el conjunto de
leyes, normas, instituciones y procedimientos, que asegurarán a cada uno, la vida
íntegra reducida a su mínimun; a ese grado por debajo del cual ya no hay sino
deciencia, ruina, disolución o muerte.”
12
Con esto nos estamos moviendo en el
vitalismo masferreriano, en el ámbito de los principios fundamentales del mismo.
El Minimum Vital apunta a la fundamentalidad con que hay que afrontar y
resolver la vida, más que a la generosidad o cantidad del producto que resolverá
las necesidades elementales para vivir.
13
En este sentido, el Minimum Vital es una
conquista lograda en el decurso de una situación y en un mundo en el que, en lo
que respecta a lo social, lo político y lo económico, impera el caos.
Con esto Masferrer justica, desde la práctica real, la necesidad de un pensamiento
losóco vitalista que allane el camino con propuestas teóricas que puedan ser a
futuro concretadas en función de mejorar las condiciones de vida de las mayorías
salvadoreñas. Teniendo eso en mente, nuestro autor propone el Minimum Vital y
posteriormente hace una apología de este sistema vitalista ante los detractores
que rápidamente aparecen esgrimiendo cualquier tipo de argumentos con la
intención clara de desmeritar el esfuerzo de Masferrer:
Dígase cuanto quiera decirse para disculpar la inepcia del hombre
como ser social, el hecho es que el castor, la abeja, la hormiga
y otros animales, han resuelto sencilla y plenamente el problema
de la Vida y del Trabajo. Y el hombre no lo ha resuelto. Sin libros,
sin universidades, sin economistas, ni sociólogos, ni biologistas
[sic], aquellos realizan y viven este régimen sencillo y justo que
obliga a todos al trabajo, y asegura a todos la vida y un mínimum
12
Ibídem, p. 425.
13
Es importante tener en cuenta que el concepto de vida y, en todo caso, la teoría vitalista ha sido
abordada losócamente desde otras perspectivas, pero que son coincidentes con la de Masferrer;
cabe mencionar la visión que tienen por ejemplo Hans Jonas, en su libro El Principio vida, para
quien esta, en su perspectiva ontogenética inicia de forma compleja. En esta línea Jonas arma
que: “El lugar de la vida en el mundo queda reducido ahora al organismo, una problemática forma
y ordenación particular de la sustancia extensa. Solo en él se encuentran la res cogitans y la res
extensa, el ser <<pensante>> y el ser <<extenso>>, después de haber sido arrancados y llevado a dos
esferas ontológicas separadas, de las que sólo la segunda es <<mundo>>, mientras que la primera ni
segunda pertenece a él. Su encuentro en el organismo se convierte así en un indescifrable enigma.
Pero como el organismo en su calidad de cosa corporal es un caso de lo extenso, y por lo tanto un
pedazo de <<mundo>>, no puede ser nada esencialmente distinto del resto del mundo, esto es, del
ser en general del mundo.” H. Jonas, El Principio Vida, hacia una biología losóca, Editorial Trotta
S.A., Madrid, 2000, p. 25. Se remite asimismo a las posturas de Berson, Ortega y Gasset, Nietzsche,
etc., que presenta Manuel Garrido de estos autores en su libro El legado losóco y cientíco del siglo
XX; Ediciones Cátedra-Teorema, Madrid, 2005, pp. 75-110.
92
El estatuto epistemológico del Vitalismo Masferreriano
de bienestar y de seguridad. Y los hombres con montañas de libros,
y mares de teorías, no lo han podido resolver; antes, al contrario,
se han apartado cada día más del camino que podía llevarles a
su resolución, buscando en los submarinos y los zepelines, en la
conquista y el despojo, lo que sólo se encuentra en el camino de la
paz y de la bondad.
14
Masferrer ve el Minimum Vital como un medio, una tabla de salvación, como le
llama él, o el remedio a la urgente situación difícil de su tiempo. Una situación
que ha venido radicalizándose desde mucho tiempo atrás y que se ha convertido
en un problema estructural de toda la sociedad salvadoreña. El Minimum Vital,
no es el n, es decir, la situación ideal que los hombres y mujeres necesitan para
vivir en una sociedad equilibrada y justa, sino el medio posibilitante y factible,
que coadyuvará a conseguir una sociedad más equitativa y justa:
En esta hora de odio y de codicia extremos, de concupiscencia
enloquecida y de miseria exasperada, el Mínimun Vital es la tabla
de salvación en el naufragio. No es un estado ideal, no es tan alto
como otras formas de vida que han soñado los hombres. Pero es lo
posible, es lo factible, es lo sencillo, es el remedio de urgencia; es
el sendero único por el cual se puede transitar, para mientras se
encuentra de nuevo el camino real, la vida ancha y clara del amor,
adonde algún día los hombres volverán.
15
Para Masferrer el Minimum Vital “radica, sobre todo, en una transformación de la
conciencia individual y colectiva. Luego se encarna en leyes e instituciones, pero
antes los individuos deben llegar a sentirla y vivirla en toda su verdad intensa
y viviente.”
16
En este sentido, la formulación del vitalismo masferreriano como
teoría, tuvo un itinerario cuyos inicios se remontan como el mismo Masferrer
lo armara a 1902, cuando su “trabajo literario comenzó a orientarse en una
dirección vitalista; ya en 1905, esa tendencia predominó en mí, al grado de
que todas mis actividades en la enseñanza, en la vida social, en la literatura,
en el periodismo y en la política, se tiñen acentuadamente con los matices del
vitalismo. Desde el año 27 hasta hoy, no hice otra cosa sino allanar el sendero y
ampliarlo, a n de convertirlo en camino ancho y claro.”
17
De ahí que el minimum
vitalismo sea una doctrina sintética de la vida,
18
como ya lo ha dicho Masferrer.
14
A. Masferrer, Obras Escogidas, Tomo I, Op. Cit., p. 383.
15
A. Masferrer, Obras Escogidas, Tomo II, Op. Cit., p. 58.
16
Ibídem, p. 72.
17
Idem, p. 189.
18
Con doctrina sintética de la vida, Masferrer hace referencia a que su sistema vitalista consiste en
una síntesis que aglutina lo social, lo económico, lo losóco, lo político y lo religioso.
93
TEORÍA Y PRAXIS No. 34, Enero-Julio 2019
19
En este sentido, es importante ponerle rostro a la nación que se expolia. Y Masferrer la ve en
aquellos rostros a quienes se les arrebata lo que les pertenece por derecho y porque ellos la han
procurado con su trabajo. En este marco, presenta la dialéctica existente entre la realidad de los
pobres y la de los ricos. Ambas se explican por la existencia de la otra, de acuerdo a la perspectiva
de Masferrer que tiene unas reexiones importantes en esta línea: “Yo tuve la dicha de obedecer
a mi vocación, de sentirla y amarla, desde los 15 años () Aes que vivo contento, dichoso, en la
medida posible en un mundo que no está organizado para la dicha; y si alguna vez me quejo y trueno
y maldigo y aparezco desbordante de ira (no de odio), no es por , no es por sentirme impotente
en el plano económico, sino por los demás: por los millares y millares de parias a quienes ustedes,
los victoriosos en el plano económico, hacen dormir al raso y sobre el suelo húmedo, en aquellos
cafetales de que ustedes extraen millones cada año; por los infelices a quienes ustedes mantienen
eternamente con tortilla y frijoles, mientras ustedes, con su trabajo, con sus pobres y oscuras vidas
trocadas en oro, se van todos los años a Europa a beber champaña y a conquistar bailarinas; por los
tristes esclavos que han de vivir, ¡vivir!, ellos, sus mujeres y sus hijos con setenta y cinco centavos
diarios, mientras ustedes en solo una alegre noche de casino ganan o pierden al juego cuarenta mil
colones.” Patria, 25 de agosto de 1928, pp. 1-2.
20
Ibídem, p. 190.
Como es normal en una sociedad organizada a partir de una situación de injusticia
social, donde la educación y la cultura dejan mucho que desear; como era el
caso de la sociedad salvadoreña durante la época de principios del siglo XX.
Precisamente es para esta sociedad que surge la doctrina vitalista; ya que esta
doctrina busca el bienestar de las mayorías populares sin ir en detrimento de
los potentados. Por el contrario, esta doctrina lo que busca es ponerle límites
a la desmesurada ansia de riqueza que los poderosos de su tiempo tienen. No
obstante ellos, no estando en disposición de compartir las riquezas expoliadas a
la nación;
19
se levantan en contra de la doctrina vitalista. Niegan sus principios
y calumnian su proceder con el agravante de no proponer una crítica formal
y fundamentada, sino inventada desde idealismos quiméricos que ubican a
Masferrer como un peligro para la sociedad salvadoreña. Masferrer lo dice así:
Como era de esperarse, aquellos que labraron grandes fortunas
usurpando la mayor parte del trabajo ajeno, aquellos que van en
camino de la riqueza, mediante el mismo arbitrio; aquellos que
esperan convertirse en privilegiados mediante la misma inicua
explotación; y nalmente, aquellos cuyo benecio y regalo radican
exclusivamente en servir a una clase social adinerada y poderosa,
se alzaron iracundos contra una doctrina que cercena y limita sus
privilegios. Y como la ira es ciega, y como los injustos –cuando la
injusticia es su negocio– caen fácilmente en la ira, y ya cegados,
no reparan en medios, resultó que la doctrina del Mínimun Vital
fue denigrada, escarnecida, atribuida a móviles, confundida de
propósitos con doctrinas diferentes y hasta opuestas, y por n,
calicada de bolcheviquismo, que es la hazaña mental más osada a
que se han atrevido los maliciosos y los ignorantes de estas tierras.
20
Todo lo contrario sucede con las sociedades más cultas, donde se encuentran
hombres de limpia y alta mentalidad, como arma Masferrer “los más altos
de América, han escuchado la palabra vitalista, unos aceptándola, otros
corrigiéndola, otros rechazándola, pero todos ellos gozosos de que un escritor
94
El estatuto epistemológico del Vitalismo Masferreriano
hispanoamericano fuera el autor de una doctrina que venía a enriquecer la
ideología del continente, y a fortalecer la esperanza de que vendrá una era de
justicia y de cordialidad, muy más alta que la opaca, mezquina y asxiante que
nos legara una civilización moribunda.”
21
Sociedad que ha enseñado que como
el hombre es lobo para el hombre, de lo que se trata, es de la búsqueda de la
sobrevivencia. Eso es a lo que se induce socialmente en todos los sentidos, a
acaparar y a gozar, a explotar, a oprimir y a despojar, so capa de progreso y
civilización. Masferrer lo dice de la siguiente mantera:
Pero esos psicólogos, que con ciertos economistas y biólogos han sembrado en el
alma del hombre, ya de por sí cruel y estúpida, las ideas más torpes y rastreras;
esos cientistas que han ideado y enseñado la concepción de la vida más fea,
grosera y mezquina, -sólo ecaz para realizar en vasta escala el estigma de
Hobbes, del “hombre como lobo del hombre”,– esos sabios, decimos, nunca
han tenido el valor de confesar que, por consiguiente, la única prudencia será
satisfacer a éste y sus necesidades, deseos y caprichos. Mas, aunque así no lo
declaren, las naciones y los individuos, educados por ellos, lo han adivinado
y aceptado, y tomándolo como principio director, han organizado una vida
individual y colectiva encaminada sencillamente a esto: acaparar y gozar; y para
ello, mal encubriéndose bajo las nebulosas palabras de Progreso y Civilización,
se han consagrado todos a explotar a oprimir y a despojar. Oprimir y despojar
unos individuos a otros, unas clases a otras, unos pueblos a otros: cuestión de ser
el más fuerte y nada más. ¿Quién le robará a quién? Esa es la cuestión perenne y
capital de nuestra época.
21
Esta lógica es la que ha llevado a la humanidad a grandes guerras; y para el
momento que Masferrer le tocó vivir, al menos se había desarrollado ya la primera
guerra mundial, cosa que para él constituyó en términos simbólicos un rapto de
amor al que se entregaron en 1914 las naciones civilizadas. Esta guerra arrasó
con toda perspectiva y sueño de humanización desde los caminos y horizonte
que la vieja Europa había preconizado y abrió la perspectiva para que la América
hispana entrara en escena y diera de sí un modo nuevo de orientar la vida de las
naciones civilizadas, no desde la perspectiva de la cultura dominante, sino desde
la perspectiva de la vida, la concordia universal y el deseo de paz basada en la
justicia. Masferrer lo arma diciendo que:
La crueldad, la malignidad, el renamiento en destruir; el cinismo
altanero de los que se creían los más fuertes; la grosería y la avidez en
el saqueo; el desprecio a toda doctrina generosa y a toda costumbre
caballeresca; la prisa con que los sabios, poetas, escritores,
sacerdotes, maestros y reformadores, corrieron a secundar a quienes
dirigían la matanza: la impudicia de los que hicieron negocio con su
neutralidad, y la vileza de los que aguardaron el instante oportuno
21
Ibídem, p. 191.
22
Ibídem, pp. 225-226.
95
TEORÍA Y PRAXIS No. 34, Enero-Julio 2019
para tomar sin riesgo su parte de botín,… todo eso nos enseña que
el hombre de hoy es el hombre de ayer el de hace tres mil años,
y el de hace diez mil y veinte mil; y que las naciones civilizadas,
bajo su espesa y complicada vestimenta de legislación, de moral,
de ciencia, de arte, de religión, de losofía, son aquellas mismas
hordas de Gengiskán y de Alarico; las mismas de los reyes asirios
y de los cazadores de Nemrod; las mismas que hicieron al Eterno
arrepentirse de haber creado al hombre, y le indujeron a raerle de
la haz de la tierra, con el diluvio puricador.
23
Por ello hay que reconocer, arma Masferrer, que las sociedades se transforman
muy rápidamente, que los conceptos de nación, sociedad, patria, democracia,
soberanía, etc., son muy dinámicos y por tanto cambiantes; que es necesario
un nuevo modo de enfocar la vida, la patria y todo en lo que los seres humanos
creemos. Por tanto, es el momento de instaurar un nuevo concepto y una nueva
acción para construir la sociedad. A esto es que se tienen que abrir la nueva
sociedad. Al sistema del Minimum Vital:
Hoy más que nunca, sería inepto vincular lo que es una manera
nueva y amplísima de comprender y de sentir la vida, a un articio
económico, a una reglamentación escueta y estricta. Hoy más
que nunca, debemos recordar que las sociedades se transforman
rápidamente, que las ideas y las cosas ya no están, sino que van. El
concepto estático de nación y de sociedad, tiene que ser sustituido
por el concepto dinámico. La relatividad y la movilidad, son ahora
reconocidas como los caracteres inherentes de todas las cosas, nada
esta, todo va: esa es la ley a que deben ajustarse todas las formas
que se creen para regir a los hombres, y sería una torpeza olvidarlo
cuando se trata de una reforma tan honda y tan amplia como es el
Mínimun Vital.
24
De lo contrario, si no se ejecuta una transformación de concepción teórica que
es paso ineludible para la transformación de la sociedad, necesariamente nos
estamos condenando al fracaso; ya que “si no se verica la sustitución del antiguo
credo social por otro más justo y más sabio, está claro que la nación continuará
girando sobre sus goznes oxidados, camino de su ruina como nación y como
raza.”
25
23
A. Masferrer, Obras Escogidas, Tomo I, Op. Cit., p. 375.
24
A. Masferrer, Obras Escogidas, Tomo II, Op. Cit., p. 71.
25
Ibídem, p. 61. No nos meteremos a analizar o problematizar el alcance de conceptos como
Raza, Patria, Nación, Pueblo, etc., que Masferrer menciona con un interés particular. Sino que se
mencionarán y se usarán a la manera que este autor lo hace, es decir en su sentido lato.
96
El estatuto epistemológico del Vitalismo Masferreriano
3. Principios fundamentales del vitalismo masferreriano
Para Masferrer el Mínimun Vital signica la satisfacción constante y segura de
nuestras necesidades primordiales.
26
Esto implica un modo nuevo de concebir
la vida y todo lo que la promueve en las relaciones humanas y con el mundo
que la circunda; implica además un modo nuevo de creer y actuar; ya que el
Minimum Vital signica esencialmente una fe;
27
una manera nueva, sencilla y
justa de comprender y de sentir las relaciones humanas. Como lo armara de
forma taxativa: “es un concepto nuevo de la vida; una manera nueva de hablar
y de traducir en hechos e instituciones las sílabas de esa nueva palabra. Lo que
se profesaba antes, y veneraba como benecencia, se transporta ahora al plano
de la justicia; lo que el pueblo recibe hoy como favor, lo recibirá como derecho,
como restitución.”
28
Para Masferrer, como padre del minimumvitalismo, “la
doctrina del Mínimun Vital radica, sobre todo, en una transformación de la
conciencia individual y colectiva.”
29
A su tiempo, esta doctrina se ha de encarnar
en leyes e instituciones que le convertirán en un cuerpo legal propicio para una
práctica coherente. Esto se llevará a cabo gracias al dinamismo generado por
esfuerzo de los propagadores del vitalismo “y cuando ya una minoría grande y
consciente se haya convencido de su justicia y de su necesidad, ésta se hará una
realidad, pero esa cristalización legislativa no alcanzará a ser una realidad, si
antes los individuos no llegan a sentirla en toda su verdad intensa y viviente.”
30
Por ello, Masferrer cree que las mediaciones históricas son claves en el proceso
de ejecución y llevada a la práctica de su teoría vitalista.
31
Hablar del sistema Minimumvitalista,
32
no es hablar de conceptos vacíos sino de
conceptos que comportan una verdad
33
y una praxis concreta en la realidad que
26
Ibídem, p. 58.
27
Para Masferrer, el Minimum Vital, exige como sistema y como praxis creer en él como proyecto de
vida. Por eso arma que es una fe.
28
Ibídem, pp. 69-70.
29
Ibídem, p. 72.
30
Ibídem. Masferrer continúa su armación diciendo que “no queremos absolutamente que esta
doctrina acabe en unas cuantas leyes articiosas, muertas desde su nacimiento como tantas otras
que tenemos y de cuya mentira nos alimentamos, juzgándolas verdaderas y ecientes sólo porque
duermen en los códigos. No queremos un simulacro más, bajo cuya falsía pudra su vida pestilente la
antigua injusticia, más corruptora cuanto más revestida se ostenta con las formas de la legalidad. No;
lo que anhelamos es una superación de nuestra conciencia colectiva, cimentada sobre una superación
de la conciencia individual.” Es importante aclarar que aquí el vocablo superación no se entiende en
su sentido paradigmático; sino en su sentido lato, de promoción.
31
Por consiguiente, es falso creer como usualmente lo hacen sus detractores, que Masferrer no
tuviera claro los momentos precisos de la interpretación teórica de la realidad. Con el análisis de los
principios fundamentales del vitalismo masferreriano se deja claro esto.
32
Remito a la acepción de sistema de Alejando Llano. Op. Cit., p. 39.
33
Cfr. Heráclito, Parménides, Empédocles, Textos presocráticos; Edicomunicacn, S.A., Barcelona,
1995, p. 15.
97
TEORÍA Y PRAXIS No. 34, Enero-Julio 2019
34
A. Masferrer, Obras Escogidas, Tomo II, Op. Cit., p. 59.
35
Ibídem, p. 59.
36
Ibídem.
37
Ibídem, pp. 61-62. Es interesante ver que estas necesidades vitales identicadas por Masferrer, son
prácticamente las mismas que a principios del siglo XVI identicara Bartolomé de las Casas, que era
necesario asegurarlas a los indígenas por parte de los españoles encomenderos. Las Casas menciona
las siguientes: Comida necesaria; Curarlos en sus enfermedades de dico y medicinas;
[Descanso] Que los enfermos tengan descanso confortable; Comida guisada; Camas en que
duerman y no el suelo; 6ª Vestir para cubrir sus carnes; 7ª Calzado conforme a la necesidad: 8ª Casas
en las que se metan; 9ª Trabajo moderado y que mujeres y niños no vayan a las minas;
expresan. De ahí que, si no existen en la realidad concreciones prácticas que
satisfacen de manera sostenida las necesidades más importantes de un pueblo,
dicho sistema no existe más que como una ilusión quimérica o elucubraciones
intelectuales de ideólogos de un sistema que necesita de ellos para permanecer
y sostenerse en el tiempo y el espacio.
Por otra parte, Masferrer sabe que las necesidades de un pueblo son
inconmensurables por eso concreta y dene que se trata de las necesidades
primordiales que son “aquéllas que –si no se satisfacen–, acarrean la degeneración,
la ruina, la muerte del individuo. La salud, la alegría la capacidad de trabajar,
la voluntad de hacer lo bueno, el espíritu de abnegación, la fuerza, en n, en
todas sus manifestaciones, están vinculadas a la satisfacción constante, segura,
íntegra, de tales necesidades.”
34
De ahí que como ya se ha dicho, la satisfacción plena de las necesidades
primordiales es la base y condición sine qua non se posibilita la vida y por añadidura,
el sistema vitalista. Por eso la importancia radical de asegurar la satisfacción de
las mismas no solo para unos pocos sino para todos, sea uno de los requisitos
claves de dicho sistema; ya que “no puede ser el interés restringido de una casta,
de una clase social, de un grupo de privilegiados, sino el interés supremo de la
Nación entera, puesto que ella extrae todas sus eciencias, de la salud, de la
fuerza, del equilibrio, de la alegría y del valor de todos sus hijos.”
35
Y continúa
Masferrer preguntándose “¿Cuáles son, reducidas al mínimun, esas necesidades
primordiales, vitales, supremas, sin cuya satisfacción no hay más que debilidad,
degeneración y aniquilamiento?”
36
Tal como lo comprende son éstas:
1ª) Trabajo higiénico, perenne, honesto y remunerado en justicia;
2ª) Alimentación suciente, variada, nutritiva y saludable; 3ª)
Habitación amplia, seca, soleada y aireada; 4ª) Agua buena y
bastante; 5ª) Vestido limpio, correcto y buen abrigo; 6ª) Asistencia
médica y sanitaria; 7ª) Justicia pronta, fácil e igualmente accesible
a todos; 8ª) Educación primaria y complementaria ecaz, que
forme hombres cordiales, trabajadores, expertos y jefes de familia
conscientes; 9ª) Descanso y recreo sucientes y adecuados para
restaurar las fuerzas del cuerpo y del ánimo.
37
98
El estatuto epistemológico del Vitalismo Masferreriano
Teniendo identicadas y organizadas estas necesidades primordiales, lo que trata
es de identicar unos principios fundamentales que tienen que llevarse a cabo
para que se sienten las bases del vitalismo. Masferrer señala seis principios a los
que denomina armaciones fundamentales. “Por eso, a la cabeza de los principios
que forman la losofía de la Doctrina Vitalisma, guran estas armaciones
fundamentales:”
38
1a.- Que el Estado, la Provincia y la Comuna, tienen como nalidad y
obligación primarias, trabajar ante todo y sobre todo para que las
Necesidades Vitales sean procuradas igualmente a todos los habitantes
del país.
2a.- Que cualquiera otra forma de actividad es secundaria, y que es ilícita
si se ejerce con daño o postergación de la primera.
3a.- Que el ideal constante y supremo del Estado, de la Provincia y de la
Comuna ha de ser acercarse lo más posible a la gratuidad completa de la
alimentación, del vestido, de la habitación y del agua.
4a.- Que la Asistencia Médica, la Justicia y la Educación, han de ser siempre
gratuitas y accesibles, puesto que la salud, la justicia y la educación,
constituyen los tres mayores intereses de la raza.
5a.- Que el trabajo es la condición indispensable de la salud individual y
colectiva, en su triple aspecto de salud corporal, moral y mental, entendida
la salud como llave del bienestar, de la concordia y del progreso; y que,
por consiguiente, la aspiración y el deber más altos son para cada uno,
vivir de un trabajo honesto, lícito y benéco para la comunidad.
6a.- Que no es trabajo lícito, ninguna forma de actividad que directa y
maniestamente cause la ruina del individuo, de la familia o de la raza.
39
De acuerdo a la perspectiva masferreriana, “puesto que todos vertemos nuestras
vidas en la obra común, todos tenemos derecho a que se nos devuelva, siquiera
en porción mínima, en la del Mínimun Vital, aquello que hemos dado: nuestro
trabajo, nuestro yo.”
40
Por esto es que Masferrer arma que “necesitamos
repetir una y otra vez, que el Minimum Vital no es Benecencia, sino Derecho,
y derecho primario y absoluto.”
41
Y, aunque pueda parecer que solventar
suciente y perennemente solo las necesidades fundamentales del ser humano,
10ª Cognoscimiento de Dios [Educación]. Y sentencia el fraile dominico: Todas estas diez cosas,
perteneciente a la salud y vida de los cuerpos y ánimas de los indios, probó aquel padre fray Bernaldo
[sic] en el dicho tratado ser obligados los españoles y deudores a darlas a los indios por deuda y
obligación de justicia y de caridad, y así cierto, es verdad. Fray Bartolomé de las Casas, Historia de
las Indias, Volumen III, Alianza Editorial, Madrid, 1994, pp. 2154-2155.
38
Ibídem, p. 61
39
Ibídem, pp. 61-62.
40
Ibídem, p. 66.
41
Ibídem, p. 75.
99
TEORÍA Y PRAXIS No. 34, Enero-Julio 2019
42
Ibídem, p. 73. Las cursivas aparecen en el original en mayúsculas. En adelante se citarán en cursivas
todas las palabras que en el original aparezcan en mayúsculas; esto por seguir la recomendación
de Corina Schmelkes, Manual para la presentación de anteproyectos e informes de investigación,
Editorial Oxford University Press, México 1998, pp. 15-16. Remito también a la cita al pie de página
número 69 del Capítulo Primero en donde se anuncia por primera vez esta consideración.
43
Ibídem, p. 54.
es restrictivo y timorato, en realidad lo que garantiza es justamente la vida sana
y responsable de todos aquellos que no se pueden defender por sí mismos, ya
que “el Mínimun Vital, a pesar de su voluntaria restricción que se contenta con
satisfacer las necesidades primordiales, es todo ello cosa viva, cuya nalidad es
la vida, cuyo manantial y camino tienen que ser, literal y espiritualmente, vida. Y
no puede nacer, ni desenvolverse, ni culminar, sino mediante la acción continua,
disciplinada y fervorosa de hombres que la sientan, la piensen, y la quieran.”
42
En este contexto, Masferrer arma que todos los hombres y mujeres de buena
voluntad tienen una serie de mandamientos individuales que considerar y vivir
para que el Minimum Vital se haga vida. Porque como bien lo dice Masferrer:
A esta hora, el Mínimun Vital existe. Existe como pensamiento y
emoción; ha tejido su red de luz en el corazón y en el cerebro de
muchos, y de ahí saldrá a cristianizarse en leyes, instituciones y
costumbres, para bien de todos, para salvar el honor del Hombre,
demostrando que éste es ya capaz de organizar la Vida sobre un
mínimun de justicia y de concordia.
43
Por eso, diseña una serie de doce reglas a las que llama mandamientos, para que
la existencia formal del Minimum Vital en los hombres de buena voluntad, se
traduzcan en acciones prácticas y mediaciones concretas. Estos mandamientos
son los siguientes:
1°- Considerar la condición del trabajador honrado y experto como el ideal
más alto a que puede aspirar un miembro de la comunidad;
2°- Honrar el trabajo vital, como el fundamento y la condición indispensable
del bienestar común y de justicia social;
3°- Ser trabajadores asiduos, esforzados, atentos y leales con su obra,
cuya perfección han de considerar ligada íntimamente a su honor y a su
probidad;
Ayudar a todos sus hijos, y a sus padres ancianos y necesitados;
5°- Contribuir lo mejor que puedan al sostenimientos de los orfanatorios,
hospitales y asilos de indigentes de su comuna o de su provincia;
6°- Proteger a los animales no dañinos, y especialmente a los pájaros,
como ecaces auxiliares de nuestra vida;
7° Respetar y proteger al árbol, como acumulador y distribuidor de la vida
en el Planeta;
8°- Ser limpios y bien hablados;
100
El estatuto epistemológico del Vitalismo Masferreriano
9°- No embriagarse ni narcotizarse; no aventurar al juego el producto
de su trabajo; no disiparse ni prostituirse, a n de que todas sus fuerzas
converjan a la ecacia máxima de su labor;
10°- No explotar ningún vicio; no vivir de la usura; no usurpar en ninguna
forma el trabajo ajeno; no acaparar la tierra; ni las casas, ni los víveres, ni
nada que sea indispensable a las necesidades vitales de los demás;
11°- Velar para que sean cumplidos los derechos del niño, a quien han
de considerar como supremo elemento puricador y edicador de la vida
social;
12°- No prestarse nunca ni por recompensa ni por amenaza a servir de
instrumento de ninguna explotación o tiranía que afecten a los derechos
vitales de los otros.
44
Para Masferrer es elemental deducir el minimum vitalismo para la existencia de
los pueblos en el mundo; ya que el orden del mundo, en el propio sentido del
vocablo cosmos; apunta a la realización del vitalismo como sistema. Por ello,
según él, el sistema minimum vitalista se resume en cinco tesis fundamentales
que se pueden expresar de la siguiente manera:
La primera es que todo ser humano, por el hecho serlo, tiene derecho a que se
le asegure un minimum de vida íntegra por parte de la colectividad. La segunda
es que el mundo y la naturaleza ha provisto todo para tal n. La tercera es que
los elementos del cosmos y todas sus potencialidades les pertenece a todos los
seres, no solo al ser humano, por tanto, no son apropiables por ningún individuo
y quien lo haga, es un usurpador y no se le puede justicar dicha acción; la
usurpación se da por costumbre creada por la comunidad que es la única legítima
poseedora. La cuarta es que gracias a que el hombre es un trabajador, tiene
derecho imprescriptible a un minimum de vida íntegra. Y la quinta es que el
deber primario del individuo, la familia, la comunidad y el Estado es organizar la
propiedad, el trabajo, la producción, el consumo y las relaciones sociales para la
realización concreta del Minimum Vital.
45
44
Ibídem, pp. 74-75.
45
De forma ampliada estas tesis fundamentales son: “1°- Toda criatura, por el simple hecho de nacer y
de vivir, tiene derecho a que la Colectividad mediante una justa y sabia organización de la propiedad,
del trabajo, de la producción y del consumo, [le asegure] un mínimun de vida integra, o sea la
satisfacción de necesidades primordiales; 2°- La Naturaleza ha previsto lo necesario a la consecución
de ese n, dotando a la Colectividad de Sustancias Comunes, que son la materia prima del trabajo
y de la vida, y dotando a cada individuo de instrumentos que le capaciten para transformar esas
sustancias, y extraer de ellas todo lo necesario para la sustentación individual y colectiva; - La
tierra, el agua, el aire, la luz, el calor solar, con todas sus modalidad y potencialidades, son esas
sustancias comunes, herencia y propiedad de todos los seres, y por consiguiente no apropiables, a
título perenne por ningún individuo, sino por usurpación que nada puede jamás justicar. Así, ningún
hombre es dueño legítimo de la tierra: usa de ella en cuanto se lo permiten las leyes y costumbres
creadas por la Colectividad, que es la sola y legítima poseedora; 4°- Los instrumentos de trabajo de
cada hombre, son sus brazos, sus piernas, sus sentidos, sus pensamientos. El motor de ellos,
101
TEORÍA Y PRAXIS No. 34, Enero-Julio 2019
su voluntad de trabajador; y en cuanto realiza esa voluntad mantiene su derecho imprescindible
a un Mínimun de Vida Integra; 5°- El deber primario, anterior a todo, por encima de todo, para el
individuo, la familia, la Comuna y el Estado, es organizar la propiedad, el trabajo, la producción y
el consumo, lo mismo que las relaciones entre hombre y hombre, de manera que todo converja a
la realización perenne y fácil del Mínimun Vital: es decir, a que el trabajador encuentre siempre las
condiciones necesarias para alcanzar su Mínimun de Vida Integra.” A. Masferrer, Obras Escogidas,
Tomo II, Op. Cit., pp. 77-78.
46
Ibídem, p. 80.
47
Ibídem, p. 81.
48
Ibídem, p. 54. Masferrer se mueve en este aspecto, en la concepción aristotélica del modo de
organización social. Para Aristóteles, es claro que no es lo mismo la administración doméstica que
la crematística, ya que a esta última corresponde el proveer y a la primera el usar; fuera de la
administración doméstica, en efecto, ¿a qué otro arte podría corresponder la utilización de los
bienes domésticos? Pero en cambio puede prestarse a discusión si, por más que no sean idénticas,
la crematística es una parte de la administración doméstica. Cfr. Aristóteles, La Política, Editorial
Porrúa, México, 1989, pp. 163-168.
Ahora bien, en contraposición al vitalismo encontramos la pobreza, que como
condición social “es la más grande de las penas, porque es la causa de casi todas
las demás.”
46
Y la pobreza extrema conduce a los seres humanos a niveles altos
de degradación. En este sentido, encontramos en el concepto del minimum vital
un alcance psicológico del término y no solo biológico, como hasta ahora se había
visto en Masferrer. Porque “en efecto, el carácter esencial de la pobreza es
anular, destruir el yo, aniquilar la personalidad. Un hombre, para quien buscar el
sustento, comer, abrigarse, ha llegado a ser la única, imprescindible e imperiosa
preocupación, un problema nunca resuelto, más que a medias; un hombre así
ha descendido por debajo de muchos animales.”
47
Pero es obvio que aspirar y
conducir a la nación a niveles mejores en su condición de vida es posible; ya que
la justicia social basada en la praxis del minimum vitalismo es algo factible de
acuerdo a la perspectiva masferreriana:
Y se verá, lo esperamos, que éste no es un sistema complicado como
se lo imaginan los doctos, sino fácil y simple, como lo han entendido
los sencillos; una mera extensión de la familia a la sociedad; una
ampliación, en grande escala, de lo que han experimentado y
consagrado los siglos como la mejor entre las conquistas del hombre,
que es la vida en familia; una mejor distribución no fundada sólo en
los méritos de cada uno, sino también en sus necesidades; no en la
quimérica igualdad, sino en la real e inevitable fraternidad; no en
las leyes feroces de la lucha que rigen la naturaleza inferior, sino en
las leyes de la cooperación, que rigen la naturaleza evolucionada y
ascendente.
48
Por desgracia, el mundo ha llegado a una situación social en la que la violencia, la
usurpación y la injusticia hacen del mundo un lugar exasperante y deshonroso, un
lugar cuya “situación de lucha cruel y acérrima en la que los millones acumulados
surgen de la opresión y de la ruina de los hambrientos; en que atesorar es una
102
El estatuto epistemológico del Vitalismo Masferreriano
palabra sagrada, y en que la envidia, disfrazada de reivindicación, acecha
impaciente el momento de trastornar las cosas, de manera que los miserables
de hoy sean los opulentos de mañana.”
49
Para Masferrer, eso es lo que engendra
el odio y la codicia en los seres humanos, es como una especie de veneno mortal
que ha usurpado la mente y el corazón humano dividiendo a la humanidad en dos
polos irreconciliables:
Ese odio y esa codicia son dos venenos mortales e insidiosos que se
han inltrado en el corazón de casi todos los pueblos. Consciente o
inconscientemente, la humanidad entera se está aliando en esas
dos legiones irreconciliables: la de los que padecen y odian y aspiran
a la venganza, y la de los que atesoran y gozan, y por necesidad y
ceguera se sostienen y se deenden con la represión.”
50
Por tanto, llevar a la práctica el sistema minimum vitalista es una urgente
necesidad en el momento que le toca vivir. Y Masferrer hace un llamamiento al
buen sentido de los hombres, “a su bondad primaria, a su instinto de conservación,
casi a su egoísmo, para que no se desgarren, para que no se devoren; para
mantener en unos la esperanza fundada de un mayor bienestar y en otros la
seguridad de no ser despojados de aquel excedente de riqueza, obtenido sin
extorsión ni ruina de sus semejantes.”
51
Es en este contexto que Masferrer hace su llamado al desmedrado, que no es
un anónimo sino un trabajador, un proletario concreto que tiene un nombre y
una historia, que tiene un hogar y una familia. A él le llama a que deponga
cualquier sentimiento de odio en contra de aquellos que lo han arrinconado y
empobrecido. A él le pide en concreto que realice una acción ejemplar: que
busque realizar el Minimum Vital. Ese minimum vital que, como hemos visto,
no es conformarse con miserias que el sistema arroja, sino que es un llamado a
conseguir lo suciente para vivir bien y que coloca al ser humano en los umbrales
de la dignidad humana.
Al mismo tiempo que Masferrer hace su llamado a los sectores empobrecidos de
El Salvador, también hace un llamado a los sectores privilegiados de la sociedad
salvadoreña. Este llamado consistió concretamente en pedir a estos sectores que
pusieran límites concretos y mensurables a su ambición:
El Mínimun Vital dice al trabajador, al proletario, al asalariado:
confórmate con lo imprescindible; conténtate con que se te asegure
aquello indispensable, sin lo cual no podrías vivir; esfuérzate para
erigir sobre esa base mínima el edicio de tu holgura y de tu
riqueza, y así ascenderás o descenderás según tu esfuerzo, según tu
49
A. Masferrer, Obras Escogidas, Tomo II, Op. Cit., pp. 55-56.
50
Ibídem, p. 57.
51
Ibídem.
103
TEORÍA Y PRAXIS No. 34, Enero-Julio 2019
52
Ibídem.
disciplina, según la rmeza de tu voluntad. Y al poseedor, al rico, le
dice: consciente en que haya un límite para tu ambición conténtate
con que se te de libertad para convertir en oro el árbol y la piedra,
pero no la miseria, no el hambre, no la salud, no la sangre de tus
hermanos. Traza una línea máxima a tus adquisiciones, y no pases
de ahí, para que no te desvele el odio de tus víctimas; para que te
dejen gozar en paz, riendo y cantando, de lo que atesoraste.
52
Es obvio que leyendo este último texto de Masferrer sin tener el contexto que
explica, por un lado, la situación límite a la que ha llegado la humanidad y, por
otro lado, que conformarse con lo mínimo que asegure “aquello indispensable sin
lo cual no podrías vivir”, podría interpretarse como una demagogia ideológica que
lo único que hace es el servicio al status quo. Pero en el contexto del minimum
vitalismo masferreriano, lo mínimo signica en realidad lo máximo posible en
términos práxicos y en esta perspectiva, las mediaciones históricas para lograr
que se concrete el Minimum Vital son el Partido Vitalista, los Círculos Vitalistas
y la Educación Vitalista.
Conclusión
A partir de la propuesta epistemológica sostenida en este ensayo, se supera el
reduccionismo al que fue sometido el minimum vital de Alberto Masferrer y se ha
propuesto una lectura que está en sintonía con la intencionalidad y esencia de la
teoría minimum vitalista de este autor.
Con el minimum vital que propuso Masferrer y con la hermenéutica propuesta en
este ensayo, ya no debe entenderse este concepto como la búsqueda de eternizar
la pobreza, la miseria y el subdesarrollo para ningún grupo humano o sociedad.
Lo mínimo hay que entenderlo como el conjunto de aspectos o requerimientos
necesarios para vivir una vida digna. Y estos aspectos deben ser solventados a
satisfacción de todos los miembros de la sociedad y no solo para unos cuantos.
Eso es lo que el minimum vital requiere para ser operativizado y nalmente
realizado.
La cuestión masferreriana cobra un mayor horizonte y el minimum vitalismo el
matiz de una losofía social, cuyo método de abordaje apunta a la praxis coherente
de esta teoría con la vida; especialmente la de las mayorías empobrecidas que
se preparan a salir del ciclo vicioso del empobrecimiento y del conformismo. Con
esta actitud el minimum vitalismo se orienta debidamente en el camino de la
construcción de un estilo de vida que mejora sustancialmente la vida en todas sus
manifestaciones, justamente apoyados por la teoría minimum vitalista.
104
El estatuto epistemológico del Vitalismo Masferreriano
A ciento cincuenta años del nacimiento del autor de la teoría del minimum
vital y a noventa de haber sido lanzada esa propuesta intelectual por el mismo
Masferrer, se llega a la conclusión que la interpretación sesgada que indujo
a unos a mantener sometidos a los pobres salvadoreños a unas condiciones
infrahumanas; no fue otra cosa que la intencionalidad morbosa de los mismos
que históricamente mantuvieron el subdesarrollo social e intelectual de grandes
mayorías populares. Los mismos que aún poseen y concentran la mayor parte de
los recursos económicos de esta parte del mundo y que con su intencionalidad
retorcida han mantenido sometidos históricamente a los pobres de la tierra. Esa
condición ya está superada. Al menos en su concepción teórica por el vitalismo
masferreriano.
Una realidad de sometimiento ya no es viable de ninguna manera, ahora que se
conocen los horizontes propuestos por el sistema del vitalismo masferreriano.
Por lo que toca, entonces, habiendo quedado clara la propuesta intelectual y la
intencionalidad esencial de la misma, es todo lo contrario a la eternización de la
pobreza, la miseria y el subdesarrollo: Llevar a cabo esta teoría a la práctica aquí
y ahora. Cosa que compete a todos, si queremos tener un mundo y un hábitat
sostenible en el tiempo y en el espacio. Y que podamos así, garantizar en lo que a
nosotros nos compete, las condiciones reales para que la vida pueda seguir siendo
viable en nuestro planeta.
Bibliografía
Alvarenga, P., Cultura y Ética de la Violencia: El Salvador 1880-1932, Editorial
Universitaria Centroamericana, 1996.
Browning, D., El Salvador, la tierra y el hombre, Dirección de Publicaciones,
MINED, San Salvador, Segunda Edición, 1982.
Casaús Arzú, M. E., El libro de la Vida de Alberto Masferrer y otros escritos
vitalistas. Edición crítica de la obra teosócovitalista (1927-1932). Con la
colaboración de Regina Fuentes Oliva. F&G Editores, 2012.
Garrido, M., El legado losóco y cientíco del siglo XX; Ediciones Cátedra-
Teorema, Madrid, 2005.
Heráclito, Parménides, Empédocles, Textos Presocráticos: Edicomuicación, S. A.
1995.
105
TEORÍA Y PRAXIS No. 34, Enero-Julio 2019
Jonas, H., El Principio Vida, hacia una biología losóca, Editorial Trotta S.A.,
Madrid, 2000.
Las Casas, B., Historia de las Indias, Volumen III, Alianza Editorial, Madrid, 1994.
López Bernal, C.G. Las reformas liberales en El Salvador y sus implicaciones
en el poder municipal, 1871-1990”, Revista La Universidad, Nueva Época, N° 1,
mayo-junio, Editorial Universitaria, San Salvador, 2008.
Llano, A., La Nueva Sensibilidad, Editorial Espasa-Universidad, Madrid, 1988.
Masferrer, A. Obras Escogidas, Tomo I y II, Editorial Universitaria Edición, San
Salvador, 1971.
Zubiri, X. Sobre el Hombre, Alianza Editorial, 3ª Edición, Madrid, 2007.
- Inteligencia Sentiente, Inteligencia y Realidad, Alianza Editorial,
6ª Edición, Madrid, 2006.