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El estatuto epistemológico del Vitalismo Masferreriano
vivir individual: es una verdad cientíca que tiene sus raíces en la biología;
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es un
sistema
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económico, basado en la losofía y en la naturaleza.”
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En realidad aquel modo erróneo de ver el Minimum Vital genera una lectura
indebida de este término; ya que visto desde una perspectiva apegada al
espíritu e intencionalidad de Masferrer, la expresión apunta más en términos
socioeconómicos, al número mínimo de necesidades por solventar que a la
generosidad con que se saldan dichas necesidades.
La aproximación más asentada en la intencionalidad masferreriana que nos hemos
formado del término, apunta a la satisfacción de un mínimo de necesidades,
nueve en total: Trabajo, Alimentación, Habitación, Agua, Vestido, Asistencia
Médica, Justicia, Educación y Descanso. Y solventar estas necesidades, no solo
se reere a la calidad y a la cantidad del producto a satisfacer, ya que esto no
está en discusión porque de acuerdo a su criterio, tienen que ser necesidades
solventadas en modo pleno. Esto porque a quien se le resuelven es un ser humano
en el propio sentido de la palabra. Por tanto, el vocablo Minimum Vital, no se
reere a lo mínimo requerido para satisfacer la necesidad humana, sino a la
cantidad de necesidades. Por ejemplo, la primera necesidad a satisfacer en el
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Es interesante que Masferrer sienta las bases de su minimumvitalismo en la biología; en esta línea,
nos sentimos identicados con la fundamentalidad con que Xavier Zubiri analiza los campos de la
biología como fundamento ontológico de la vida. Zubiri llega a concluir que la unidad radical de la
vida está en la “conexión entre bios y zoe. La zoe es por lo pronto la raíz de la apertura al mundo,
porque la inteligencia no tiene cosas con qué estar en la realidad si a ella no le llegan. Y no le llegan
sino hasta que el organismo se hiperformaliza. Lo mismo debe decirse de la volición. Por tanto, no
sólo porque la intelección es sentiente y la volición tendente, sino por este arranque natural que
es la hiperformalización, el aspecto del bios es reclamado y sustentado por el aspecto del zoe.
Por eso, la zoe no es sólo raíz, sino también fundamento del bios. Es fundamento porque lo que
se llama zoe no comprende únicamente las estructuras sensitivas, sino todas las estructuras de la
sustantividad humana.” Zubiri, X. Sobre el Hombre, Alianza Editorial, 3ª Edición, Madrid, 2007, pp.
574-75. Asimismo, Zubiri distingue dos estructuras distintas y fundamentales en los seres vivos; “la
que denomina materia viva y lo que es propiamente organismo. Zubiri llama materia viva no a la
materia constitutiva de los organismos, sino a una estructura material que es en sí misma viva; por
tanto, viviente. El organismo es una estructura material cada vez más complicada, cuyas propiedades
sistémicas son cada vez más ricas y complejas, pero siempre puramente materiales”. Ahora bien,
de acuerdo a Zubiri, en el entramado del decurso argumental de la vida, “lo que hay de vida en la
trama decisional es que las decisiones son mías, y esto no en cuanto soy agente de los actos, sino en
cuanto soy autor de mis decisiones. En la medida en que soy autor de esas decisiones ahí está lo vital
de la vida y no en la trama argumentativa. No en la estructura del argumento, sino en el carácter
mío de la decisión, es mediante lo que deno la gura de mi sustantividad.” Xavier Zubiri, Sobre el
Hombre, Op. Cit., p. 586. Esta visión no fue conocida por Masferrer. Sin embargo, a nuestro juicio, no
se contrapone a esta concepción teorética; aunque por supuesto, Masferrer tenga una visión mucho
menos elaborada que la de Zubiri. Cfr. X. Zubiri, Sobre el Hombre, Op. Cit., pp. 53-55; 589-598.
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El término sistema es usado por Masferrer, no con la profundidad y complejidad que dicha palabra
tiene en otros autores, como por ejemplo Alejandro Llano, para quien en este vocablo “se halla la
sobrecarga de funciones atribuidas al <<sistema>>, entendido de manera genérica como el conjunto
de mediaciones tecno estructurales con un alto nivel de abstracción y generalidad”. Ver: Alejandro
Llano, La Nueva Sensibilidad, Editorial Espasa-Universidad, Madrid, 1988, p. 39. Masferrer tampoco
tiene en mente la complejidad, fundamentalidad y riqueza del vocablo sistema como lo utiliza
Zubiri, para quien este término es determinante en el despliegue de su antropología losóca. En
este sentido, para Zubiri, sistema es un constructo estructural de notas de carácter sustantivo.
En donde cada nota que comprende este sistema es nota-de el sistema. “Por tanto, sistema no es
primariamente sistematización de notas, sino unidad de un constructo.” Ver: X. Zubiri, Sobre el
Hombre, Op. Cit., pp. 43-46. Asimismo Cfr. X. Zubiri, Inteligencia Sentiente, Inteligencia y Realidad,
Alianza Editorial, 6ª Edición, Madrid, 2006, pp. 203-240.
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A. Masferrer, Obras Escogidas, Tomo II, Op. Cit., p. 274.