N.
o
49
Editorial Universidad Don Bosco - El Salvador
https://doi.org/10.61604/typ.v25i49.598
https://hdl.handle.net/11715/2939
De la torre de Babel a Jerusalén: idolatría,
ideologización y deiformación en una
hermenéutica zubiriana de Magnifica humanitas
From the Tower of Babel to Jerusalem: Idolatry,
Ideologization, and Deiformation in a Zubirian
Hermeneutics of Magnifica Humanitas
Universidad Centroamericana José Simeón
Cañas de El Salvador.
Correo electrónico: hlopez@uca.edu.sv
ORCID: https://orcid.org/0009-0005-9570-7408
Los artículos de la Revista Teoría y Praxis de la Universidad Don Bosco,
El Salvador, se publican bajo los términos de la Licencia Creative
Commons: Reconocimiento, No Comercial, Compartir Igual 4.0
López, H. (2026). De la torre de Babel a Jerusalén: idolatría, ideologización y deiformación en
una hermenéutica zubiriana de Magnifica humanitas. Teoría y Praxis, 24(49), 152-175. https://
doi.org/10.61604/typ.v25i49.598
Recibido: 10 noviembre 2026
Aceptado: : 17 de agosto 2026
1
Licenciado en Teología y Maestro en Teología Latinoamericana por la Universidad
Centroamericana José Simeón Cañas de El Salvador. Docente de la misma casa
de estudios. Doctorando en la Universidad Don Bosco, El Salvador.
Héctor López
1
Ensayo3
Vol. 24, N.
o
49 septiembre-febrero 2026 pp. 152-175
ISSN 1994-733X
e-ISSN 2707-7411
ISNI 0000-0000-8755-6191
153
Vol. 24, N.
o
49, semestral: septiembre-febrero 2026, pp. 152-175
https://doi.org/10.61604/typ.v25i49.598
https://hdl.handle.net/11715/2939
ISSN 1994-733X e-ISSN 2707-7411
ISNI 0000-0000-8755-6191
CC BY-NC-SA
Resumen
El presente trabajo busca, desde una hermenéutica zubiriana de Magnica Humanitas,
discernir el camino de liberación y de reconstrucción de lo humano en la era digital.
Desde los planteamientos de León XIV, quien se incardina en la Doctrina Social
de la Iglesia, el autor destaca el llamado a la humanización de la historia a partir
de la deiformación del ser humano. La propuesta del papa es que los cristianos, y
la humanidad en general, deben optar entre dos caminos: la absolutización de la
tecnología, especícamente de la Inteligencia Articial, o la reconstrucción de la
humanidad. Para ello, utiliza las guras de la torre de Babel y de Nehemías, quien
reconstruye los muros de Jerusalén. El síndrome de Babel representa la negatividad
del avance tecnológico, cuando prolifera la mentira como verdad, sometiendo e
ideologizando a las grandes mayorías. En contraste, la superación de dicho síndrome
está en el proyecto de reconstrucción de Jerusalén, metáfora del reino de Dios como
reconstrucción de lo humano; es decir, la humanización que se alcanza a través de la
deiformación, la cual tiene su origen en el misterio de la Encarnación de Cristo.
Palabras clave: inteligencia articial, ideología, ética, antropología, deiformación.
Abstract
The present work seeks, from a Zubirian hermeneutics of Magnica Humanitas, to
discern the path of liberation and reconstruction of the human in the digital age. From
the proposals of Leo XIV, who is rooted in the Social Doctrine of the Church, the
author highlights the call to the humanization of history through the deiformation of
the human being. The pope’s proposal is that Christians, and humanity in general,
must choose between two paths: the absolutization of technology—specically
Articial Intelligence—or the reconstruction of humanity. To this end, he employs the
gures of the Tower of Babel and Nehemiah, who rebuilt the walls of Jerusalem. The
Babel syndrome represents the negativity of technological progress, when falsehood
proliferates as truth, subjecting and ideologizing the great majorities. In contrast, the
overcoming of this syndrome lies in the project of reconstructing Jerusalem, a metaphor
of the Kingdom of God as the reconstruction of the human; that is, the humanization
attained through deiformation, which nds its origin in the mystery of the Incarnation
of Christ.
Keywords: articial intelligence, ideology, ethics, anthropology, deiformation.
Héctor López
De la torre de Babel a Jerusalén: idolatría, ideologización y deiformación en una
hermenéutica zubiriana de Magnica humanitas
154
Introducción
Desde la industrialización, la máquina ha venido a sustituir en alguna
medida el quehacer humano, sobre todo con respecto al trabajo. En
este primer cuarto del presente siglo, se ha llevado a su esplendor
a la Inteligencia Articial. En consonancia con ello, en estos días la
encíclica Magnica humanitas ha sacudido la conciencia de creyentes
y no creyentes.
El texto se vincula simbólicamente con la Rerum novarum, publicada
el 5 de mayo de 1891, pero se enmarca en un momento en el cual
la humanidad se encuentra inmersa en lógica de la tecnología,
particularmente con la creación y la expansión de la Inteligencia Articial
(IA). Ante esta realidad, resulta pertinente recordar la advertencia del
Concilio Vaticano II, sobre las contradicciones del progreso moderno
expresado en Gaudium et spes (1965, n°4): el ser humano acumula
riqueza, pero el drama humano provocado por la injusticia social
no desaparece, por otra parte, se siente libre, pero es víctima de
nuevas esclavitudes. Aunque el concilio hablaba desde una mirada
eurocéntrica, la denuncia de la injusticia estructural, es una realidad
latente en América Latina.
La tesis de este ensayo sostiene que la Inteligencia Articial es
una nueva forma de la idolatría que impide la deiformación del ser
humano. A través de una hermenéutica zubiriana de la encíclica
Magnica humanitas, se propone discernir el camino de liberación y
de reconstrucción de lo humano. Para ello, se ha dado prioridad a los
numerales que sustenten la tesis, sin seguir rigurosamente su orden.
El papa conrma esta perspectiva desde el inicio del documento al
señalar que “la magníca humanidad que Dios ha creado se encuentra
hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o
edicar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos” (León XIV,
2026, n°1). Así también alerta sobre el peligro de la deshumanización
en la historia humana, subrayando la siguiente premisa:
Cada generación recibe como herencia la tarea de dar forma a
su propio tiempo: hacer madurar la historia como un lugar donde
se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia
y se haga posible la fraternidad. Pero en cada época se cierne
el riesgo de construir un mundo inhumano y más injusto (León
XIV, 2026, n°1)
155
Vol. 24, N.
o
49, semestral: septiembre-febrero 2026, pp. 152-175
https://doi.org/10.61604/typ.v25i49.598
https://hdl.handle.net/11715/2939
ISSN 1994-733X e-ISSN 2707-7411
ISNI 0000-0000-8755-6191
CC BY-NC-SA
El presente texto se estructura en seis partes. La primera, se
reexionará sobre el síndrome en el cual se expresa la idolatría como
negación de lo humano en la Inteligencia Articial. La segunda parte,
describe a partir del relato posexílico de Nehemías, utilizado por el
papa, como la reconstrucción de los muros de Jerusalén representan la
reconstrucción de lo humano como superación del síndrome de Babel.
La tercera parte, en diálogo con el pensamiento de Ignacio Ellacuría,
analiza cómo el imperio de la mentira tiene una expresión histórica en
la dominación de los seres humanos más vulnerables a partir de la
ideologización, un fenómeno robustecido por las plataformas digitales,
ocultando la realidad, la verdad y deshumanizando la historia.
En la cuarta parte, se plantea la categoría deiformación a partir de la
antropología losóca del pensamiento zubiriano en diálogo con León
XIV, se propone así la deiformación como principio de humanidad. La
quinta parte, es hermenéutica de las conclusiones de la encíclica desde
la categoría deiformación. Finalmente, se propondrán las conclusiones
que buscarán dejar abierta la discusión.
1. El síndrome de Babel: la idolatría deshumanizante
En 1979, la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano celebrada
en Puebla, vio con claridad que la idolatría atenta contra la dignidad
humana y obstaculiza el camino de la liberación. Esto lo sostiene
cuando señala:
Nada es divino y adorable fuera de Dios. El hombre cae en la
esclavitud cuando diviniza o absolutiza la riqueza, el poder, el
Estado, el sexo, el placer o cualquier creación de Dios, incluso
su propio ser o su razón humana. Dios mismo es la fuente de
liberación radical de todas las formas de idolatría, porque la
adoración de lo no adorable y la absolutización de lo relativo,
lleva a la violación de lo más íntimo de la persona humana: su
relación con Dios y su realización personal (CELAM, 2014,
491)
A partir de lo que arman los obispos en Puebla, la idolatría no solo
afecta la relación del ser humano con Dios, sino que fractura las
relaciones humanas. Desde esa perspectiva, la fe cristiana tiene la
tarea de emprender caminos de liberación ante toda idolatría que
absolutice aquello que ha sido creado por el ser humano con el n de
someter las conciencias, a saber: las ideas, el poder, el dinero o los
avances tecnológicos. En esa línea, el Nuevo Testamento denuncia la
Héctor López
De la torre de Babel a Jerusalén: idolatría, ideologización y deiformación en una
hermenéutica zubiriana de Magnica humanitas
156
absolutización del poder y el legalismo ciego fruto de la absolutización
de la ley; ante esto Jesús sentenciaba de forma perentoria que "el
sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado" (Mc
2,27). Sin embargo, no todo queda en un fatalismo idolátrico. En la
encíclica se plantean dos caminos a los que el cristiano se enfrenta y
que exige una respuesta histórica, a través de dos imágenes bíblicas:
construir la torre de Babel o reconstruir los muros de Jerusalén como
Nehemías. El segundo camino debe ser interpretado como principio
de liberación del poder idolátrico.
Como ya se ha mencionado, absolutizar lo producido por la mano
humana desemboca en la idolatría. En el imaginario de los creyentes
o no creyentes, están los textos veterotestamentarios, el de la clásica
imagen del ídolo expresada en el becerro de oro (Cfr. Éx 32,1-14)
o el mandato a no tener otros dioses que no sean Yahvé el Dios
liberador (Cfr. Éx 20,3-17). Se requiere una actualización del concepto
ídolo o idolatría, para identicar sus manifestaciones históricas. Los
grandes magnates de la tecnología han emprendido el camino de su
absolutización en sustitución del quehacer humano. El papa expone
que la velocidad con la cual se difunden los avances tecnológicos,
entre ellos la inteligencia Articial y, por el poder que estos tienen
aceleran la consolidación del paradigma tecnocrático (León XIV, 2026,
n° 93).
Ahora bien, se hace necesario denir qué podemos comprender por
Inteligencia Articial (IA). A este respecto, Sols Lucía (2024) la dene
como sistemas informáticos que realizan tareas que antes solo eran
propias al ser humano. Esto de una manera programada que prescinde
de supervisión humana. Asimismo, arma que la robótica, son las
máquinas que son programadas para realizar actividades de forma
automática, simulando el comportamiento humano en su estructura
mental y corporal. A partir de esta denición, resulta comprensible
que la IA deje perplejos a algunos seres humanos por llevar a cabo
tareas que nos parecen difíciles e imposibles en su efectividad, por
consiguiente, se genera la errónea percepción de tener superioridad
ante la inteligencia humana.
El papa señala que estamos “ante una situación nueva, en la que el
poder y la omnipresencia de las tecnologías emergentes se entrelazan
con el tejido de la vida cotidiana, moldean los procesos de toma de
decisiones e inciden profundamente en el imaginario colectivo”
(León XIV, 2026, n°4). Ante este panorama, plantea tres preguntas
157
Vol. 24, N.
o
49, semestral: septiembre-febrero 2026, pp. 152-175
https://doi.org/10.61604/typ.v25i49.598
https://hdl.handle.net/11715/2939
ISSN 1994-733X e-ISSN 2707-7411
ISNI 0000-0000-8755-6191
CC BY-NC-SA
insoslayables a la conciencia humana para discernir el camino a seguir:
“¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia qué meta deseamos orientarnos?
¿Qué dirección elegir como comunidad humana y como pueblos?”
(León XIV, 2026, n°6).
Por ello, León XIV (2026), propone discernir el camino que los cristianos
deben seguir, basado en el Antiguo Testamento:
me gustaría evocar dos imágenes bíblicas: la construcción de la
torre de Babel (cf. Gn 11,1-9) y la reconstrucción de los muros
de Jerusalén (cf. Ne 2-6). En el libro del Génesis, el relato de
Babel se sitúa en los orígenes de la humanidad, inmediatamente
después de las genealogías de los hijos de Noé. Los seres
humanos, habiéndose establecido en la llanura de Senaar,
deciden construir una ciudad y una torre «cuya cúspide llegue
hasta el cielo» (Gn 11,4). Quieren así asegurarse estabilidad
y poder, y sobre todo “perpetuarse un nombre”, temiendo ser
dispersados por la tierra. (n° 7)
El relato de la torre de Babel representa la búsqueda del ser humano
por ascender a la cúspide, que representa el poder. Esta dinámica,
queda sustentada a partir de lo planteado por Félix García López
(2003), quien en su exégesis del texto bíblico arma que:
la fórmula «Yahvé bajó para ver» (v. 5) encierra una na ironía:
los hombres quieren construir una ciudad que llegue hasta el
cielo, y Dios, que habita en el cielo, tiene que bajar para verla. Y
no porque Dios sea corto de vista, sino por lo mezquina que era
la torre. (p. 93)
El relato de Babel muestra la mezquindad del ser humano, ante que
en evidencia la lógica del Dios del Antiguo Testamento: decide bajar
ante situaciones de mezquinas y deshumanizadoras. Esta es la misma
fórmula literaria que expresará su acción liberadora en el Éxodo con
la mediación histórica de Moisés (Cfr. Éx 3,7-8). Por tanto, el acto de
descender de Dios es un acto de amor, que se contrapone al acto
humano que busca ascender para absolutizar y divinizar el poder.
Como lo expresa Karl Rahner (1974) “deberíamos decir que Dios no
sólo ha creado el mundo, sino que ha descendido personalmente y
para siempre al mundo con su palabra eterna” (p. 269). Dicho en otras
palabras, Dios se hizo carne e historia en el misterio de la encarnación,
“porque por la encarnación de Logos eterno, la mundanización de
Héctor López
De la torre de Babel a Jerusalén: idolatría, ideologización y deiformación en una
hermenéutica zubiriana de Magnica humanitas
158
Dios, la salida de mismo como Agape, constituye la verdad, realidad
y posibilidad fundamental de Dios” (p. 270). “tal amor sólo es posible
porque Dios desciende personalmente al mundo. El resultado es
que el amor ascendente que nosotros tenemos a Dios es siempre
complemento de la bajada de Dios al mundo”. La ascendencia en
respuesta al amor gracioso y liberador de Dios, solo es posible en esa
relación de Dios y el ser humano. Asimismo, dene que “ese amor de
Dios es el amor que desciende, que se comunica al mundo, el amor
que de algún modo se pierde en el mundo” (p. 271).
Ese amor historizado se expresa en la liberación de los ídolos que
someten a los más vulnerables. Para Ortiz (2001) el relato de Babel,
hace referencia a Babilonia. Pero ¿Qué representa Babilonia? Antonio
González (2003), describe la lógica de Babel de la siguiente manera:
“si quisiéramos encontrar una expresión bíblica para designar con
una sola palabra la explotación, la injusticia, la idolatría del poder, la
destrucción de vidas humanas y la pretensión de dominación universal
convertidas en sistema, esa sería «Babel»” (p. 89). Es indudable
que desde una perspectiva bíblica y teológica la negatividad de
deshumanización está representada en el relato de la torre de Babel.
Además, León XIV (2026), plantea la opción del ser humano ante dos
caminos, representados de forma simbólica en ambos relatos, y que,
ante la Inteligencia Articial, no se trata de optar inicialmente:
entre un “sí” o un “no” a la tecnología, sino entre construir Babel
o reconstruir Jerusalén: entre un poder que pretende dominar el
cielo y un pueblo que, en presencia de Dios, se pone a trabajar
unido para levantar de nuevo las murallas de la convivencia
fraterna. (n° 9)
Esa inclinación del ser humano por querer dominarlo todo, es descrito
como “«síndrome de Babel»: la idolatría del lucro que sacrica a los
débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un
lenguaje único —incluso digital— capaz de traducirlo todo, incluso el
misterio de la persona, en datos y rendimientos” (León XIV, 2026,
10). Pero este síndrome, además de ser idolátrico corre “el riesgo de la
deshumanización —construir el futuro excluyendo a Dios y reduciendo
al otro a un medio—, una tentación antigua y siempre nueva, que
hoy también toma un rostro técnico" (León XIV, 2026, n° 10). De esta
forma, el papa plantea dos características del síndrome de Babel:
la idolatría del lucro y la deshumanización con rostro técnico. Ahora
bien, la respuesta es el camino de reconstrucción de la humanidad
159
Vol. 24, N.
o
49, semestral: septiembre-febrero 2026, pp. 152-175
https://doi.org/10.61604/typ.v25i49.598
https://hdl.handle.net/11715/2939
ISSN 1994-733X e-ISSN 2707-7411
ISNI 0000-0000-8755-6191
CC BY-NC-SA
como alternativa a la dominación humana, la cual exige una opción
existencial y de praxis histórica.
2. La reconstrucción de los muros de Jerusalén: superar el
síndrome
Como se ha expuesto, el papa ha denunciado cómo el síndrome de
Babel es una nueva forma de idolatría y deshumanización, el cual
promueve un camino de aniquilación de lo humano. Sin embargo,
propone la superación de la deshumanización, a través de:
El «camino de Nehemías», que pone de relieve el valor del
trabajo compartido para hacer que la ciudad de Dios sea un
lugar seguro para los exiliados que regresaron. Hoy, reconstruir
signica reconocer que, en la pluralidad de voces y visiones que a
veces recuerda la dispersión de las lenguas, existe, sin embargo,
una posibilidad luminosa: la de edicar juntos, transformando la
diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo
el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad.
Y, en esta obra compartida, los cristianos encuentran su propia
forma de construir: orientar la acción hacia Dios, para que, bajo
su luz, el pluralismo no se disperse en el desorden, sino que,
en la práctica de la sinodalidad, se convierta en el espacio en el
que la humanidad recupere sus cimientos sólidos y su n último.
(León XIV, 2026, n° 10)
Superar el síndrome de Babel, como bien los señala León XIV, es
asumirnos como seres diversos, reconocer la otredad. La propuesta
está ya pregurada en el libro del Apocalipsis, según el relato “Juan
ve la nueva Jerusalén «que descendía del cielo y venía de Dios»
(Ap 21,2) como un regalo para toda la humanidad” (León XIV, 2026,
n°10). Por lo tanto, el papa hace un llamado a “ser constructores de
comunión, no arquitectos de Babel; siervos del Reino que viene, no
dueños de torres destinadas a derrumbarse” (León XIV, 2026, n°16).
Es un llamado a construir un mundo humanizado, eso debe tocar todas
las estructuras de la sociedad, incluida la Inteligencia Articial, la cual
debe humanizarse, es decir no se trata de robotizar o enajenar al ser
humano, de convertirlo en Homo Machina. Sino de poner al servicio de
la humanidad el desarrollo tecnológico.
Héctor López
De la torre de Babel a Jerusalén: idolatría, ideologización y deiformación en una
hermenéutica zubiriana de Magnica humanitas
160
La utilización de los textos del Antiguo Testamento para describir la
disyuntiva ante la que se enfrenta el cristiano en la era digital, se puede
sintetizar de la siguiente manera:
la imagen bíblica que acompaña estas páginas es la de una
construcción: por un lado, la torre de Babel, donde la obra
común está guiada por un proyecto de dominio que termina
por deshumanizar (cf. Gn11,1-9); por otro lado, las ruinas de
Jerusalén, que con Nehemías se reconstruyen pieza por pieza,
como una labor de responsabilidad compartida (cf. Ne 2-6)
Estamos llamados a interrogarnos sobre el gran proyecto de
nuestra época: ¿qué estamos construyendo? (León XIV, 2026,
n° 90)
El obispo de Roma hace un llamado a tomar en serio para asumir la
opción de un proyecto humanizador. Esa reconstrucción de lo humano,
que ha sido destrozado por el dominio de los que detentan el poder y
las riquezas, se dará en la historización de la nueva Jerusalén, como
una nueva humanidad, como rehumanización. A esto añade que “si, en
cambio, el poder crece mientras el corazón se marchita y los vínculos
se rompen, entonces estamos frente a una nueva versión de Babel:
una construcción grandiosa, pero inhumana” (León XIV, 2026, n°129).
Citando a san Agustín, el papa retoma la gura de las dos ciudades,
según las cuales “«Dos amores han dado origen a dos ciudades: el
amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, la terrena; y el amor
de Dios hasta el desprecio de sí, la celestial»”. En su hermenéutica
del texto agustiniano, el papa propone que esa dialéctica que se ha
manifestado a lo largo de “la historia humana, también hoy estos dos
amores luchan en nuestro corazón por el predominio. El tiempo de la
IA no escapa a esta regla: la construcción de Babel o la de Jerusalén
comienza en cada uno de nosotros” (León XIV, 2026, n°130).
El papa encuentra los cimientos de su crítica a la era digital en la
historia de la salvación. De esta forma en el último capítulo del texto
magisterial, la torre de Babel será historizada como “la cultura del
poder”, por su parte la reconstrucción de Jerusalén como “la civilización
del amor, y lo arma al decir:
en este capítulo pretendo, por tanto, comparar dos lógicas
opuestas, que ya he evocado con imágenes bíblicas: por un lado,
la tentación de construir la torre de Babel, conando en el poder
y en el orgullo; por otro, la paciencia de reconstruir Jerusalén,
161
Vol. 24, N.
o
49, semestral: septiembre-febrero 2026, pp. 152-175
https://doi.org/10.61604/typ.v25i49.598
https://hdl.handle.net/11715/2939
ISSN 1994-733X e-ISSN 2707-7411
ISNI 0000-0000-8755-6191
CC BY-NC-SA
como en tiempos de Nehemías, “pieza por pieza”, cuidando lo
humano y el bien común. (León XIV, 2026, n°184)
El documento ponticio advierte: “la Babel moderna no es sólo el
paradigma tecnocrático globalizado, sino también el enfrentamiento
a distancia entre imperialismos contrapuestos, entre potencias que
quieren conservar su primacía y potencias que aspiran a conquistarla,
con una multiplicidad de conictos locales” (León XIV, 2026, n°185). El
documento da el paso para hablar del imperialismo. En esa línea de
ideas, Antonio González (2003, p. 89) recuerda lo siguiente:
el imperio de Babilonia está presente en la Escritura desde
los primeros capítulos del Génesis, donde se nos narra la
construcción del famoso zigurat o «torre de Babel» (Gen
10,10;11,9), hasta el libro del Apocalipsis, donde se presenta
proféticamente la destrucción denitiva de Babilonia, el imperio
al que aman los mercaderes de la tierra. (Ap, 18,9-24)
En suma, la lógica o síndrome de Babel es expresada de forma muy
clara en la encíclica como la perversión de los algunos seres humanos
por ejercer dominio sobre otros y no solo de forma física. Ante esto
León XIV (2026) describe que “el colonialismo muestra en la actualidad
un rostro inédito. No sólo domina los cuerpos, sino que se apropia
de los datos, transformando las vidas personales en información
explotable” (n°178). En otras palabras, la dinámica de ascendencia del
ser humano por dominarlo todo, queda en evidencia en el imperialismo
que produce muerte, explotación e idolatría del poder. Del mismo modo
el poder imperial de la era digital busca falsear la realidad a través del
imperio de la mentira.
3. El imperio de la mentira: dominación e ideologización en la era
digital
La expansión de los sistemas de Inteligencia Articial se presenta
como una visión que congura la realidad. Esta visión, sin embargo,
se construye sobre narrativas que pueden falsear lo humano. Como
advierte León XIV (2026), “el uso de las plataformas digitales y los
sistemas de IA acelera los profundos cambios en la comunicación
pública y política […] se utilizan a menudo para construir narrativas
sesgadas y difuminar los límites entre lo verdadero y lo falso” (n°
132). Si la imagen veterotestamentaria de la torre de Babel expresa
la iniquidad del ser humano en su sed de poder, ¿es el imperio de la
mentira una de sus consecuencias? Por ahora, debemos decir que
Héctor López
De la torre de Babel a Jerusalén: idolatría, ideologización y deiformación en una
hermenéutica zubiriana de Magnica humanitas
162
la mentira es el principio de la ideologización que se expande con
apariencia de verdad para legitimar a las elites de poder político y
económico.
Esta manipulación, en tiempos remotos se daba a través de los
medios de comunicación tradicionales al servicio del poder, por tanto
“la desinformación no surge con la IA, pero encuentra hoy en ella un
potente multiplicador” (León XIV, 2026, n°132). Por medio de algoritmos
y la programación robótica que simula ser personas (Marías, 2019),
subyace “la posibilidad de manipular contenidos, imágenes y vídeos
expone a los ciudadanos a perspectivas parciales o engañosas” (León
XIV, 2026, n°132). Con lo cual, aquellos que tienen el dominio de los
recursos tecnológicos y económicos ejercen un “poder carente de
verdad, que impone sutil o abiertamente lo que quiere que los demás
consideren como verdadero” (León XIV, 2026, n°133).
Bajo la dinámica del imperio de la mentira, se propicia un estado de
“alienación”, concepto denido por el diccionario de la Real Academia
Española (s.f.) como “limitación o condicionamiento de la personalidad,
impuestos al individuo o a la colectividad por factores externos
sociales, económicos o culturales” (def. 2). Aunque el papa no hable
explícitamente de la categoría alienación, esta subyace al sostener
que “los contenidos que circulan en los entornos digitales inuyen en
la forma en que las personas perciben el mundo e introducen en la
conciencia colectiva imágenes y relatos que orientan los deseos e
inuyen en las decisiones cotidianas” (León XIV, 2026, n°135).
La construcción de un mundo virtual que oculta la verdad de las cosas
se convierte hoy en una realidad, en la vida diaria de las personas
(León XIV, 2026, n°136), esto abre nuestra discusión sobre qué tipo de
realidad es la que se construye desde la virtualidad. Un buen desarrollo
de esta discusión puede hacerse a partir de la losofía de la realidad
planteada por Xavier Zubiri (2005) en su obra El hombre: lo real y
lo irreal. De ahí que León XIV (2026) llegue a armar que “quienes
controlan las plataformas digitales y los medios de comunicación
tienen una notable capacidad para inuir en el imaginario colectivo
y presentar como deseable una determinada visión de la realidad”
(n°136). Es evidente que existen grupos de poder interesados en
controlar la mente de las grandes mayorías para mantener intactos
sus intereses económicos y políticos.
La crítica que Ignacio Ellacuría realizó a las ideologías puede funcionar
aquí como una herramienta hermenéutica frente a la denuncia de León
163
Vol. 24, N.
o
49, semestral: septiembre-febrero 2026, pp. 152-175
https://doi.org/10.61604/typ.v25i49.598
https://hdl.handle.net/11715/2939
ISSN 1994-733X e-ISSN 2707-7411
ISNI 0000-0000-8755-6191
CC BY-NC-SA
XIV sobre aquellas narrativas que, a través de plataformas digitales,
manipulan y falsean la realidad. Pues frente a la manipulación y
al enmascaramiento de la realidad, es menester un principio de
desideologización. Ignacio Ellacuría (2001c, p. 124) encomendaba
esta tarea a la losofía; sin embargo, aquí se propone que la fe cristiana
y la teología poseen intrínsecamente la misma validez para responder
históricamente a las narrativas de la mentira difundidas en las
plataformas digitales. No es una simple adaptación de categorías, es
una parte esencial de fe historizada que se fundamenta en la tradición
joánica: “la verdad los hará libres” (Jn 8,32). En el pensamiento de
Ellacuría verdad y liberación son consustanciales, por lo que la fe
cristiana tiene la tarea de desenmascarar esas narrativas dominantes
que invaden la vida de las personas, tal como lo ha armado el papa
León XIV.
Estas nuevas formas de ideologización en la era digital se pueden
enmarcar en la crítica a las estructuras de opresión. Al analizar el
origen de este enmascaramiento de la realidad, Ignacio Ellacuría
(2001c) retoma el pensamiento de uno los maestros de la sospecha,
al señalar lo siguiente:
Fue Marx quien más insistió sistemáticamente en el carácter de
enmascaramiento de las ideologías, que, en el fondo, no serían
sino reejos de una determinada estructura socio-económica: las
clases dominantes intentarían sustituir la verdad de la realidad
por toda una superestructura ideológica, que impediría a las
clases dominadas darse cuenta de las relaciones reales. (p. 125)
Ante la manipulación y ocultamiento de la verdad, el papa propone
superar esta manipulación a partir de la custodia de lo humano. En esa
línea, recupera las palabras del papa Francisco: “para que una sociedad
tenga futuro es necesario que haya asumido un sentido respeto hacia
la verdad de la dignidad humana, a la que nos sometemos” (León XIV,
2026, n°133). De igual forma, sostiene que “la búsqueda de la verdad
es un elemento esencial para la democracia, que es en sí misma
un instrumento de participación en el bien común” (León XIV, 2026,
n°133). En denitiva, la búsqueda de la verdad debe ser principio de
liberación de la dominación que esta construye sobre la conciencia de
las grandes mayorías.
A partir de lo que el papa ha reexionado se desprenden tres elementos
en íntima relación: verdad, dignidad humana y bien común. Desde
esta perspectiva se hace nuevamente oportuna la interpretación
Héctor López
De la torre de Babel a Jerusalén: idolatría, ideologización y deiformación en una
hermenéutica zubiriana de Magnica humanitas
164
ellacuriana sobre el bien común. Para Ignacio Ellacuría (2001b),
el bien común es el fundamento de la exigencia de los derechos
humanos, los cuales deben comprenderse como los derechos de las
grandes mayorías pobres. Por consiguiente, el bien común entendido
de esta manera se encuentra en constante tensión con el mal común
que es esa expresión histórica del mal que afecta a la mayoría de la
humanidad, a saber, la mentira que oculta la verdad de lo humano y
de la realidad, el irrespeto a la dignidad humana. Así también, existen
otros males comunes de mayor impacto: la extrema pobreza que
afecta a las mayorías populares y la dominación de la conciencia de
estas mayorías a través de los dispositivos móviles que afecta a la
mayor parte de personas del mundo. Se debe añadir, que la tecnología
posee la característica principal de un mal común: afectar la vida de la
mayoría de seres humanos.
Entonces, si la verdad y el respeto a la dignidad humana integran
indisolublemente el bien común, por su parte el imperio de la mentira
digital se ubica como mal común o pecado histórico. Es precisamente
en la expansión del imperio de la mentira la que oculta la verdad de
lo humano y de la dignidad humana. La deshumanización cobra su
carácter histórico cuando la Inteligencia Articial y a las diferentes
plataformas digitales irrumpen en la vida diaria de las grandes mayorías
para dominar su conciencia y legitimar la dominación. Esto lo expresa
el papa al decir que:
Un riesgo adicional, menos visible pero no menos grave, es el
del control social que la recopilación masiva de datos y el uso de
sistemas algorítmicos hacen posible. Cuando cada gesto deja
huellas ―desplazamientos, compras, relaciones, preferencias―
se crea un poder nuevo: el de perlar, prever y orientar los
comportamientos, a menudo sin que las personas tengan
plena conciencia de ello. Si estos datos se utilizan para tomar
decisiones que inciden en oportunidades concretas (acceso al
crédito, selección de personal, servicios), existe el riesgo de
socavar la libertad y discriminar a los más vulnerables. Además,
el control no pasa sólo por prohibiciones explícitas, sino por la
arquitectura de la visibilidad: lo que se amplica o se vuelve
invisible, lo que se recompensa o se penaliza, termina moldeando
opiniones y elecciones, generando conformismo y autocensura.
Por eso la libertad, en la era digital, no es sólo una cuestión
interior; es también un asunto público, que exige normas claras,
transparencia, vías de recurso y límites proporcionados al uso
165
Vol. 24, N.
o
49, semestral: septiembre-febrero 2026, pp. 152-175
https://doi.org/10.61604/typ.v25i49.598
https://hdl.handle.net/11715/2939
ISSN 1994-733X e-ISSN 2707-7411
ISNI 0000-0000-8755-6191
CC BY-NC-SA
de tecnologías invasivas, para que la tecnología siga estando al
servicio de la persona y no se convierta en una forma de dominio
de las conciencias. (León XIV, 2026, n°171)
Otro punto a destacar es que detrás de esa manipulación se encuentran
intereses económicos y políticos. A este respecto, León XIV (2026,
n°171) arma que el origen de la problemática está en la visión
tecnocrática y poshumanista de las personas, a las que concibe como
objetos de manipulación o un simple recurso, propone una búsqueda
de seres humanos ecientes sin respetar la dignidad humana y la
libertad. A lo que añade que:
Algunas corrientes posthumanistas llegan incluso a plantear la
existencia de seres humanos “de segunda clase”, al servicio
de los intereses de élites que se perciben a sí mismas como
superiores: una perspectiva inquietante, más grave aún si se
combina con instrumentos tecnológicos que amplían de forma
exponencial el poder de control y de selección. También ciertas
lógicas de endeudamiento estructural, que mantienen a pueblos
enteros en condiciones de dependencia, revelan la misma
mentalidad que acepta, bajo nuevas formas, relaciones de
subordinación cercanas a la esclavitud. (León XIV, 2026, n°171)
La situación que se ha descrito, exige a los cristianos tomar una
opción. El papa hace memoria de la complicidad de algunos sectores
eclesiásticos con esclavitudes pasadas, y ante las nuevas formas
de esclavitud de la era digital. Pero no es un simple recuerdo,
es más bien un examen de conciencia de que debe interpelar a la
Iglesia, pues “el recuerdo de la complicidad y la ceguera del pasado
ante la injusticia de la esclavitud se convierte para nosotros en un
llamamiento a la vigilancia: lo que hemos aprendido debe traducirse
en discernimiento y responsabilidad en el presente” (León XIV, 2026,
n°177). Esto plantea a los cristianos y a la humanidad un dilema: o se
consiente la absolutización de la Inteligencia Articial como un ídolo
deshumanizante o se somete a la regulación que promueva una ética
para su uso responsable.
Esto coincide con lo que a nales de la década de los setenta planteaba
Ignacio Ellacuría (2001a): “la técnica puede ser principio de dominación
y de liberación, principio de alienación y de humanización” (p. 249).
Es así como la concreción histórica del uso ético de la tecnología
la convertirá en “una de las armas indispensables para la liberación
de los pueblos, sobre todo para la liberación de las necesidades
Héctor López
De la torre de Babel a Jerusalén: idolatría, ideologización y deiformación en una
hermenéutica zubiriana de Magnica humanitas
166
fundamentales” (Ellacuría, 2001a, p. 249). Al igual que el papa León
XIV, el teólogo latinoamericano no condena la tecnología, ya que
arma con claridad que “no habrá liberación de la humanidad, no habrá
liberación de los países subdesarrollados sin ayuda de una vigorosa
tecnología apropiada. El problema está en encontrar la tecnología
liberadora y optar por ella” (Ellacuría, 2001a, p. 249).
Hasta que no se opte por el uso de la tecnología al servicio de la
humanidad, es decir que su n primario sea humanizar, la era digital
ya no será el vehículo de expansión del imperio de la mentira. Sin
embargo, la búsqueda por la desideologización y de la verdad no
agotan el camino de la humanización. La encíclica de León XIV tiene
una profunda preocupación antropológica, que postula la tarea de
descubrir la vocación última del ser humano. La existencia humana
enfrentada a la búsqueda plena de su liberación de toda dominación
histórica tiene una dimensión trascendente, en la búsqueda sobre la
plenitud del ser humano y eso es lo que acontece en la deiformación.
4. La deiformación: la plenitud de la humanización
Como se ha expuesto hasta ahora, el ser humano es el único capaz
de buscar la verdad, como bien común apuntando a la liberación de
la realidad histórica que actualmente es falseada y deformada por la
virtualidad. Así pues, el ser humano en esa búsqueda de la verdad de
lo humano, se plenica. Para Zubiri (1982):
el hombre es […] el animal inteligente, respecto del cual el animal
racional, el homo sapiens, no es sino el estadio evolutivo nal
de aquel. Ahora bien, desde el punto de vista teológico, solo el
estadio de homo sapiens es el que cuenta; solo a él pertenece
el hombre de que nos habla la teología. El animal racional fue
elevado a un estado que llamaríamos «teologal», descrito por
el Génesis y por San Pablo. Ya no es mero animal racional sino
animal racional teologal. Es una elevación no exigida, pero si
intrínseca (ab intrinseco); por esto se dice que es mera elevación.
Por consiguiente, toda la cuestión se reduce a preguntar dónde
colocar en la evolución. (p. 54)
Esto supone que la realidad humana no solo posee una verdadera
inteligencia capaz de proyectar la vida, sino también ser un “animal
racional teologal”. En principio, esto lo diferencia de cualquier máquina
o de cualquier algoritmo, pero ¿en qué consiste esa “elevación”?
Indudablemente no es la lógica de Babel en relaciones de dominio, es
167
Vol. 24, N.
o
49, semestral: septiembre-febrero 2026, pp. 152-175
https://doi.org/10.61604/typ.v25i49.598
https://hdl.handle.net/11715/2939
ISSN 1994-733X e-ISSN 2707-7411
ISNI 0000-0000-8755-6191
CC BY-NC-SA
decir en elevarse sobre otras y otros seres humanos para someterles
y oprimirles.
Esta elevación teologal es lo que se puede denominar como
deiformación, que precisamente es plenitud de lo humano y no
negación de ello en una especie de divinidad tiránica. En consecuencia,
es pertinente la actualización que hace papa León XIV (2026) del
Concilio Vaticano II, al recordar que “el ser humano está llamado a
la comunión con Dios […] su vocación más profunda es la de entrar
en el movimiento trinitario del amor recibido y compartido” (n°48). De
esta manera el ser humano participa de la realidad divina, en una
elevación que lo hace participe del amor trinitario. Esta elevación ha
sido inaugurada por Jesús quien “haciéndose hombre […] entra en la
historia y en nuestra carne, trayéndonos el amor que lo une al Padre
y al Espíritu Santo […] su humanidad es plenamente libre, abierta a
los demás, capaz de construir relaciones solidarias y preciosas” (León
XIV, 2026, n°49).
Esta es en el fondo la idea zubiriana de deiformación, pues se da
mediante la fe en Jesús, expresada cuando ese creyente “coopera en la
edicación del Reino de Dios, aprendiendo a acoger a toda mujer como
hermana y a todo hombre como hermano, hijos de un mismo Padre
[…] tienden a generar en el mundo consecuencias sociales” (León XIV,
2026, n°49). Aunque esto lo posibilita la fe, es la gracia de Dios la que
lo hace efectivo, ya que “Cada persona, hecha constitutivamente para
la relación, es pensada y querida por Dios para entrar en una historia
de comunión con Él, con los demás y con la creación” (León XIV, 2026,
n°50). Así también, esta elevación tiene un carácter teologal ¿en qué
consiste lo teologal en la deiformación?
El ser humano, en cuanto animal racional teologal, está posibilitado
para la deiformación. Conviene precisar en qué consiste esa razón
teologal, que Zubiri (1997) distingue de la mera dimensión teologal.
En este sentido, el lósofo interpreta la μόρφωσις de la que habla san
Pablo en Romanos 2,20 como una “conformación en el conocimiento
de la verdad” (Zubiri, 1997, p. 21). Esta formación en el conocer de
lo verdadero es lo que comprende bajo el concepto de deiformidad,
deniendo que “sólo el justo está deicado, pero todo hombre, aun el
condenado, es deiforme” (Zubiri, 1997, p. 37).
Desde esta perspectiva, la deiformidad es gracia, pero también exige
la acción histórica del ser humano. Por ello, Zubiri (1997) recuerda
las palabras de san Ireneo de Lyon: “hemos de trabajar sin cesar en
Héctor López
De la torre de Babel a Jerusalén: idolatría, ideologización y deiformación en una
hermenéutica zubiriana de Magnica humanitas
168
deicarnos” (p. 37). Esa capacidad de deicación que le es dada al ser
humano en la experiencia de su vida por su dimensión teologal, eso es
en el fondo el logos teologal o la razón teologal, el cual es la base del
logos teológico (Zubiri, 1997).
Aclarado lo anterior, se puede armar entonces que el ser humano como
animal racional teologal, es creatura deiforme que puede realizar esa
elevación de deiformación en el despliegue histórico de su vida. Pero
esto gracias a esa inteligencia sentiente que le permite aprehender la
realidad en la historia, donde adquiere carácter histórico al proyectar
su vida. En ese sentido, la proyección sería en vivir su religación a la
revelación dada en el hecho histórico de Jesús de Nazaret. Asimismo,
el ser humano puede también rechazar esa deiformación.
Xavier Zubiri (2015), explica de manera clara en qué consiste en
denitiva esa deiformación que puede ser historizada por el ser
humano desde la fe, para lo cual asevera lo siguiente:
El hombre es la proyección ad extra de la vida misma de Dios.
Ser hombre es una manera nita de ser Dios: es ser Dios
humanamente. Lo que llamamos «naturaleza humana» no es
sino este momento de nitud. De ahí que, aunque transcendente
al mundo, Dios se halla incorporado al universo y en especial
al hombre. Incorporado, ante todo, por razón de Su vida: todo
hombre es deiforme. Pero, además, incorporado humanamente,
esto es, por razón de Su realidad misma: es la incorporación
personal de Dios al hombre en la realidad de Cristo. En su virtud,
toda deiformidad se halla fundada en Cristo, toda vida personal
es una opción respecto de Cristo, y la historia entera es un
proceso hacia Cristo y desde Cristo: es el cristianismo. (p. 30-31)
Por lo tanto, el ser humano deiformado, accede a ser Dios
humanamente como Jesús de Nazaret, que vivió para liberar a los
oprimidos (Cfr. Lc 4,16ss). La deiformación se historiza en el reino de
Dios como salvación de la historia. Se enfrenta así el ser humano a dos
momentos indisolubles de la deiformación, a saber, cuando el cristiano
como individuo al incorporarse a la historia siendo Dios humanamente,
exige asumir la responsabilidad histórica de la liberación de aquellos
que sufren, y por otra parte hacer colectivamente que la humanidad
entera llegue a ser humanidad deiformada, es decir liberada de toda
opresión. En palabras de Juan José Tamayo (2012), “la liberación no
es obra de un deus ex machina que actúe desde arriba y desde fuera
de la historia […] sino que requiere el recurso de las mediaciones
169
Vol. 24, N.
o
49, semestral: septiembre-febrero 2026, pp. 152-175
https://doi.org/10.61604/typ.v25i49.598
https://hdl.handle.net/11715/2939
ISSN 1994-733X e-ISSN 2707-7411
ISNI 0000-0000-8755-6191
CC BY-NC-SA
históricas” (p. 190). Dicho de otra manera, la deiformación hace del ser
humano la mediación histórica por excelencia de la salvación histórica,
esto porque desde el logos teologal el ser humano experimenta
históricamente que “el Dios del éxodo no es de condición estática como
los dioses paganos, sino sensible al sufrimiento humano” (Tamayo,
2012, p. 192).
5. La deiformación como horizonte teológico de Magnica
Humanitas
Los planteamientos de León XIV (2026), dan elementos sucientes para
una lectura antropológica y teológica desde la categoría deiformación.
Como ya se ha expuesto el papa ha abierto el debate sobre “el
mundo que estamos construyendo, preguntándonos qué signica
custodiar a la persona humana en tiempos de la IA” (n°229). Lo que
a su juicio debe llevarnos a “descubrir un proyecto diferente, sabio y
benévolo, semejante al que María contempla en el Magnícat cuando
proclama que la misericordia de Dios se extiende de generación en
generación sobre aquellos que le temen” (n°230). Esta misericordia es
transformadora de la realidad de opresión, pues “atraviesa la historia
también hoy, dentro de los cambios más rápidos y frenéticos marcados
por los algoritmos y las redes globales, y se convierte en la brújula
para orientar una existencia evangélica en la era digital” (León XIV,
2026, n°230).
Por consiguiente, esto exige una planicación del ser humano en
la historia. En el misterio de la encarnación se ha inaugurado la
deiformación de la humanidad, se hace necesario que esta elevación
de lo humano no es un acto individual, es un acto colectivo de la
humanidad que asume la fe en el Mesías crucicado y resucitado. El
proyecto de Dios para la humanidad se historiza cuando el verbo se
hace carne solidarizándose con los pobres y víctimas de este mundo
(León XIV, 2026, n°231). Como arma el papa:
a través de esta cercanía, el don de la paz entra en el mundo
de modo paradójico: como el poder de llegar a ser hijos de Dios,
que se aviva cuando nos dejamos conmover por el llanto de los
pequeños, por la fragilidad de los ancianos, por el silencio de las
víctimas, por el esfuerzo de quienes luchan contra el mal que no
querrían hacer.
Héctor López
De la torre de Babel a Jerusalén: idolatría, ideologización y deiformación en una
hermenéutica zubiriana de Magnica humanitas
170
Esta gracia de la deiformación dada en el misterio de la encarnación
en la historia de los más débiles, es la alternativa para la verdadera
plenitud de la humanidad. Pues, como acertadamente lo ha señalado
León XIV (2026):
en las promesas del transhumanismo y de algunas corrientes
posthumanistas, que persiguen una humanidad potenciada y
casi desencarnada, reconocemos un deseo que nos interpela: la
necesidad de una vida más plena, menos expuesta a la fragilidad
y al sufrimiento. (n° 232)
Si la plenitud humana que se alcanza en la deiformación se puede
descubrir de forma más clara en las palabras del pontíce cuando
declara que:
La Encarnación abre un camino diferente. Mientras las
ideologías antiguas y nuevas empujan al hombre a la superación
técnica del límite y a elevarse por encima de los demás para
aanzar un dominio, el misterio del Hijo de Dios que entra en
nuestra condición narra un movimiento opuesto: el Dios vivo que
desciende a nuestra historia para liberarnos de toda esclavitud,
asume nuestra debilidad y la transforma en lugar de salvación
[…] El futuro de la humanidad encuentra así su criterio en la
capacidad de acoger este modo divino de hacerse cercano,
de compartir el peso del mundo, de transformar las relaciones
desde dentro. ¡Qué maravilla!, «este hombre es Dios, y Dios-
Hombre pasa por estos escalones, ¡los santica y deica en
mismo!». (León XIV, 2026, n°232)
Este proyecto liberador que nace de la misericordia, es un llamado
del papa “a contemplar en el rostro del Hijo una magníca humanidad
que también ilumina la época de la IA”. Pero sobre todo porque “en
Cristo comprendemos que el hombre está llamado a ser colaborador
en la obra de la creación, y no espectador resignado ante los procesos
tecnológicos que limitan su libertad y su responsabilidad” (León XIV,
2026, n°233).
El ser humano, por su inteligencia sentiente, como ese animal racional
teologal abierto a decidir ese proyecto liberador, se diferencia de
cualquier invención hecha por él mismo y es que:
es el único capaz de reexionar críticamente, de elegir y amar
gratuitamente, y de establecer relaciones auténticas. Ningún
171
Vol. 24, N.
o
49, semestral: septiembre-febrero 2026, pp. 152-175
https://doi.org/10.61604/typ.v25i49.598
https://hdl.handle.net/11715/2939
ISSN 1994-733X e-ISSN 2707-7411
ISNI 0000-0000-8755-6191
CC BY-NC-SA
sistema de cálculo, por sosticado que sea, genera un corazón
que se entrega, ni una conciencia capaz de discernir el bien.
Incluso cuando las máquinas sobresalen en eciencia, el centro
de la historia sigue siendo un rostro humano que exige ser
contemplado. Este rostro humano es la plenitud hacia la que
camina la historia. (León XIV, 2026, n°233)
La imagen de la reconstrucción de los muros de Jerusalén por parte de
Nehemías, debe tener como expresión histórica “una civilización del
amor” (León XIV, 2026, n°236). Pero también es una exhortación para
que “¡Permanezcamos eles a la verdad! Viviendo inmersos en ujos
incesantes de información, opiniones e imágenes, sabemos lo fácil
que es inuir en decisiones y preferencias a través de algoritmos cada
vez más sosticados” (León XIV, 2026, n°237). En consecuencia, el
proyecto liberador debe buscar la verdad de lo humano como principio
de humanización en plenitud.
En la propuesta del papa León XIV (2026) la deiformación se da cuando
“Nehemías escucha el grito de una ciudad herida […] discierne ante
Dios, pide ayuda, obtiene permiso para ponerse en marcha, organiza
el trabajo, afronta resistencias internas y externas y, ladrillo tras ladrillo,
reconstruye con el pueblo las murallas de Jerusalén” (n°241). Pero
además maniesta que en esa imagen reconoce:
una parábola luminosa de nuestra vocación a ser, en el tiempo
de la transformación digital, no espectadores resignados a las
fracturas sociales y culturales, ni simples comentaristas de las
ruinas, sino mujeres y hombres que entran en las obras de la
historia ―laboratorios de investigación, empresas tecnológicas,
escuelas, medios de comunicación, instituciones, comunidades
locales― para levantar lo que se ha derrumbado y proteger lo
que está expuesto. (n°241)
Es así como el texto de Nehemías con una realidad de negatividad de
una ciudad destruida, nos muestra la gracia en la donación de Dios al
ser humano, pues “la imagen de la reconstrucción de Jerusalén evoca
la promesa del Nuevo Testamento, de la ciudad santa que nos es dada
ante todo como un don” (León XIV, 2026, n°242). Una reconstrucción
que requiere la dinámica de la plenitud humana, que no puede ser
la dinámica de la llamada inteligencia articial. La humanidad debe
reconocerse como la única capaz de construir el proyecto del reino
Héctor López
De la torre de Babel a Jerusalén: idolatría, ideologización y deiformación en una
hermenéutica zubiriana de Magnica humanitas
172
de Dios que busca transformar toda situación de deshumanización,
muerte, mentira, idolatría y dominación de unos a otros y otras. Así
lo indica el papa: “Para un algoritmo, el error es algo que hay que
corregir; para una persona, puede ser el inicio de un cambio profundo”
(León XIV, 2026, n° 128).
Conclusión
La humanidad, pero sobre todo los cristianos, se enfrentan a un
momento histórico de optar por dos caminos. Como ya se ha planteado:
el camino desde el síndrome de Babel construir una sociedad que
legitima la dominación y la mentira o por un camino de reconstrucción
de lo humano a partir de la deiformación del ser humano. Este recorrido
entre la torre de Babel y la gura reconstructora de Nehemías que hace
el papa en su primera encíclica, representa precisamente la invasión
imperial de la mentira en la vida de las grandes mayorías y la plenitud
del ser humano en la deiformación.
Se ha demostrado cómo el uso irresponsable con intereses de poder
político y económico, la Inteligencia Articial es un nuevo rostro
histórico de la idolatría que busca anular la realidad humana. Sin
embargo, ningún algoritmo puede sustituir la praxis humana que busca
la verdad como fundamento del bien común y optar por el proyecto del
reino de Dios. Este texto deja para la reexión y la vida cristiana el
compromiso histórico por el bien común desplegado en los derechos
de los más pobres, así como discernir los intereses oscuros detrás de
quienes manejan las poderosas herramientas tecnológicas, como la
Inteligencia Articial. En denitiva, la opción es urgente: se construye
la torre de Babel o se reconstruye la humanidad herida.
Indudablemente la era digital exige a los cristianos una respuesta
histórica, pero por la novedad que representa el momento se necesita
de la creatividad humana. No es suciente con el análisis desde la
academia o desde la Doctrina Social de la Iglesia para superar este
momento de adormecimiento colectivo, es urgente que lo planteado
en la teoría se convierta en una praxis performativa. En la conciencia
del pueblo de Dios debe estar presente que el reino de Dios es un
proyecto que debe encaminar a la liberación de toda dominación y
en especíco de las nuevas esclavitudes a las que se ve sometida la
humanidad por el paradigma tecnocrático. Pero el origen está en la
búsqueda constante del ser humano por su deiformación para optar
plenamente por la construcción del proyecto del reino de Dios, esto se
traduce en la necesidad de una ética digital que ponga la tecnología al
173
Vol. 24, N.
o
49, semestral: septiembre-febrero 2026, pp. 152-175
https://doi.org/10.61604/typ.v25i49.598
https://hdl.handle.net/11715/2939
ISSN 1994-733X e-ISSN 2707-7411
ISNI 0000-0000-8755-6191
CC BY-NC-SA
servicio de la dignidad humana y el bien común.
La Iglesia debe asumir este papel como prolongación de la historia de
la salvación, y como salvación de la historia. Debe discernir lo humano
y lo inhumano que conuyen en la era digital, sin actitudes inquisidoras
o maniqueas, para responder cristianamente al sufrimiento de las
grandes mayorías con el proyecto transformador de la nueva Jerusalén,
es decir, el reino de Dios. La reconstrucción de los muros representa la
urgencia de rehumanizar nuestra historia donde prevalezca lo humano:
la verdad, la justicia y la preservación de la vida en todos sus niveles.
En conclusión, la torre de Babel se expresa en la tiranía del algoritmo si
no ponemos un alto a la absolutización de la Inteligencia Articial que
trae como consecuencia la dominación y colonización de la conciencia.
La respuesta cristiana debe ser reconstruir la humanidad historizando
el proyecto del reino de Dios al modo de Jesús de Nazaret: siempre
desde la compasión por las víctimas del pecado del mundo. Ahora más
que nunca se hacen actuales las palabras de San Óscar A. Romero
(2009, Homilía del 27 de enero de 1980, p. 233), quien al respecto de
la gura de Nehemías y Esdras decía lo siguiente:
… son dos nombres de judíos que regresaron del destierro de
Babilonia. Y cuando regresaban, las diversas caravanas se
encontraban con una Jerusalén destruida. Había desilusión,
pero trabajaron la reconstrucción. Siempre ha sido el esfuerzo
de los hombres no dejarse dominar por el pesimismo; reconstruir,
no destruir. Y reconstruyendo estos hombres, ya terminando su
obra, convocan a todo el pueblo que va recuperando su espíritu
patriótico. Y es allí cuando se celebra esta solemne asamblea.
Bibliografía
Biblia de Jerusalén latinoamericana. (2020). Biblia de Jerusalén
latinoamericana (Nueva ed. revisada y aumentada). Desclée de
Brouwer.
Concilio Vaticano II. (1965). Constitución pastoral Gaudium et spes
sobre la Iglesia en el mundo actual.
Héctor López
De la torre de Babel a Jerusalén: idolatría, ideologización y deiformación en una
hermenéutica zubiriana de Magnica humanitas
174
Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). (2014). Documento
de Puebla. III Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano. La evangelización en el presente y en el
futuro de América Latina. En Las cinco conferencias generales
del episcopado latinoamericano (pp. 411–496). San Pablo.
Ellacuría, I. (2001a). El concepto losóco de tecnología apropiada.
En Escritos losócos Tomo III (pp. 227–250). San Salvador:
UCA Editores.
Ellacuría, I. (2001b). El mal común y los derechos humanos. En
Escritos losócos Tomo III. (pp. 447–450). UCA Editores.
Ellacuría, I. (2001c). Filosofía, ¿para qué? En Escritos losócos Tomo
III (pp. 115–131). UCA Editores.
Ellacuría, I. (2001d). Historización del bien común y de los derechos
humanos en una sociedad dividida. En Escritos losócos Tomo
III (pp. 207–225). UCA Editores.
García López, F. (2003). El Pentateuco. Biblioteca de Autores
Cristianos.
González, A. (2003). Reinado de Dios e imperio: Ensayo de teología
social. Editorial Sal Terrae.
León XIV. (2026). Magnica humanitas. Sobre la custodia de la persona
humana en el tiempo de la Inteligencia Articial.
Marías, J. (2019). Cuando la sociedad es el tirano. Alfaguara.
Ortiz V., P. (2001). Léxico hebreo/arameo-español, español-hebreo/
arameo. Sociedad Bíblica.
Rahner, K. (1974). Dios: El sacerdocio cristiano en su realización
existencial. Ediciones Cristiandad.
Real Academia Española. (s.f.). Alienación. En Diccionario de la lengua
española. Recuperado el 18 de agosto de 2026 de https://dle.
rae.es/alienaci%C3%B3n
Romero, Ó. A. (2009). Homilías: Tomo VI, ciclo C, 9 de diciembre de
1979–24 de marzo de 1980. UCA Editores.
Sols Lucía, J. (2024). Desafíos éticos de la inteligencia articial y de la
robótica. Medellín, 50(189), 339–359.
175
Vol. 24, N.
o
49, semestral: septiembre-febrero 2026, pp. 152-175
https://doi.org/10.61604/typ.v25i49.598
https://hdl.handle.net/11715/2939
ISSN 1994-733X e-ISSN 2707-7411
ISNI 0000-0000-8755-6191
CC BY-NC-SA
Tamayo, J. J. (2012). Invitación a la utopía: Estudio histórico para
tiempos de crisis. Editorial Trotta.
Zubiri, X. (1982). Siete ensayos de antropología losóca. Universidad
Santo Tomás.
Zubiri, X. (1997). El problema teologal del hombre: Cristianismo.
Alianza Editorial.
Zubiri, X. (2005). El hombre: Lo real y lo irreal. Alianza Editorial.
Zubiri, X. (2015). El problema teologal del hombre: Dios, religión,
cristianismo (Curso de 1971). Alianza Editorial.