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TEORÍA Y PRAXIS No. 35, Julio-Diciembre 2019
resultados y la conducta, las instituciones, que no pueden ser derivadas del
modelo neoclásico, también importan. Incluso, a largo plazo, los elementos
políticos pueden ser igual de importantes que los económicos para entender los
niveles de desarrollo. Es la evolución de las instituciones la fuente fundamental
de cambios económicos y políticos, y son las instituciones formales el único
instrumento para alterar la dinámica económica. (Ho y Stiglitz, 2002; North,
2002; Sakakibara, 1998; Bardhan, 2002; Alesina y Rodrik, 1994; Clarke, 1996;
Birdsall, 1993; Miranda, 2017a)
Así, surgen inquietudes como la de North (1990) y los aportes de la nueva
economía institucional, que reconocen que es necesario establecer una red de
estructuras organizativas e institucionales para promover el cambio económico
hacia el desarrollo, y que las instituciones correctas son un prerrequisito para
los precios correctos y las políticas correctas. O como el del informe anual más
reciente del Banco Mundial (2017) que titula Gobernanza y Ley, que centra su
atención en la importancia que tiene el tema del buen Gobierno y la interacción
entre el Estado y los agentes no estatales al momento de diseñar e implementar
políticas, lo que el Banco Mundial denomina gobernanza.
Trabajos recientes como el de Acemoglu y Robinson (2012) reconocen que las
instituciones económicas dan forma a los incentivos económicos, los incentivos
para recibir una educación, ahorrar e invertir, innovar y adoptar nuevas
tecnologías, pero es el proceso político el que determina cuáles serán las
instituciones económicas, y son las instituciones políticas las que determinan
cómo funciona este proceso. Las instituciones políticas incluyen constituciones
escritas, la calidad de democracia, el poder y la capacidad del Estado para
regular y gobernar la sociedad, el reparto de poder y la capacidad de los distintos
grupos de actuar colectivamente para conseguir sus objetivos o impedir que
otras personas consigan los suyos.
Acemoglu y Robinson (2012) identican dos tipos de instituciones políticas, las
absolutistas y las pluralistas. Si el reparto de poder es restrictivo e ilimitado, las
instituciones políticas son absolutistas, quienes ejerzan el poder serán capaces
de establecer instituciones económicas para enriquecerse y aumentar su poder
a costa de la sociedad, mientras que las instituciones políticas reparten el poder
ampliamente en la sociedad y lo limitan, el poder político reside en una amplia
coalición o pluralidad de grupos. De estas dos clasicaciones se desprenden
las instituciones extractivas y las inclusivas, respectivamente. Las instituciones
políticas inclusivas incentivan a establecer instituciones económicas inclusivas,
las cuales posibilitan y fomentan la participación de la gran mayoría de los
ciudadanos en actividades económicas que aprovechan su talento y habilidades,
y que permiten darle las capacidades para gozar de libertades; por el contrario,
las instituciones políticas extractivas generarían instituciones económicas
extractivas, las cuales incentivan a extraer rentas y riquezas de un subconjunto
de la sociedad para beneciar a un subconjunto distinto.
Acemoglu y Robinson (2012: 243) arman que los países fracasan porque sus
instituciones económicas extractivas no crean los incentivos necesarios para