TEORÍA Y PRAXIS No. 36, Enero-Junio 2020
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No.
SSN 1994-733X, Editorial Universidad Don Bosco,
año 17, No.36, Enero-Junio de 2020, p.127-132
ISSN 1994-733X, Editorial Universidad DonBosco,
year 17, No.36, January--June 2020, p.127-132
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Reseña de libro
Fruta fresca, cuerpos marchitos.
Trabajadores agrícolas migrantes
en Estados Unidos,de Seth Holmes.
Jorge Molina Aguilar
1
Fruta fresca, cuerpos marchitos: trabajadores agrícolas migrantes en
Estados Unidos, es la traducción al español del primer trabajo etnográco
del antropólogo Seth Holmes, titulado en su idioma original como Fresh
fruit, broken bodies: migrant farmworkes in the United States. El
trabajo de Holmes fue publicado originalmente en 2013 y está compuesto
por siete capítulos. En cada uno de ellos, se revela la brutalidad y el
racismo, que experimentan los trabajadores agrícolas indígenas en los
Estados Unidos. El autor también añade un apéndice en el que describe
su metodología. Un dato importante a resaltar, es que la obra inicia con
un prólogo redactado por el profesor y antropólogo Philippe Bourgois,
académico reconocido por su trabajo etnográco en Centroamérica.
Holmes, médico y doctor en antropología, comienza el libro con un
relato sensacional -y controversial- acerca del cruce de la frontera de los
Estados Unidos junto con un grupo de migrantes indígenas originarios del
norte de México. El relato en primera persona y su enfoque metodológico,
conrman la importancia de replantear temáticas como el sufrimiento,
la muerte y el riesgo como parte del análisis de estructuras sociales,
políticas y económicas.
El libro reexiona acerca de los privilegios globales que se presentan
en los Estados Unidos, tanto en propietarios de granjas agrícolas, como
en el alto mercado de consumidores de fruta seca -dieta especial-.
Profundiza en la relación entre el cuidado del individuo y el sufrimiento
de los trabajadores. Especícamente, el de los Triquis, personas de
origen indígena, del noroeste de Oaxaca que, a la vez, son trabajadores
agrícolas migrantes en Estados Unidos por temporadas.
1Psicólogo, Master en Salud Mental y postgrado en Psicooncología. Departamento de Psicología y Salud Pública de la UCA. email:
jmolina@uca.edu.sv
Fruta fresca, cuerpos marchitos.
Trabajadores agrícolas migrantes en Estados Unidos,de Seth Holmes.
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El autor quiere descubrir y evidenciar una dinámica que surge como
resultado de la naturalización de jerarquías racializadas. Este fenómeno,
emerge de los ensambles globales injustos, los cuales, en la obra, tienen
su origen en una violencia simbólica, que plantea el racismo como un
estado natural. La violencia simbólica, al igual que otras ideas en el
libro, tienen su base en conceptos bourdianos, y estos, adquieren un
protagonismo notable en el trabajo de Holmes.
A grandes rasgos, los fenómenos que el libro explora son: la migración,
la cual se asume en términos explicativos más allá de los factores
tradicionales de empuje y atracción; las jerarquías sociales, que
se abordan en diferentes momentos, desde autores como Althusser,
Bourdieu, Scheper-Hughes, y Strauss, integrando la mirada de Bourgois
y en un momento, el concepto de “mala fe” de Jean-Paul Sartré;
nalmente, la salud, vista en algunos momentos desde la medicina
occidental y la antropología médica y, en otros, desde la salud pública.
Estos fenómenos, no se analizan de forma separada. Holmes busca que
interactúen constantemente. A medida el lector avanza por las páginas
de Fruta fresca, cuerpos marchitos, llega a realizar que cualquier
separación, únicamente responde a nes teóricos, literarios, o bien,
metodológicos. Un ejemplo es como a lo largo del libro se explora el
cuerpo y el sufrimiento de los Triquis. Pero es hasta el capítulo 5, titulado
los doctores no saben nada, donde el autor se enfoca aún más en la
temática, haciendo énfasis en la relación tradicional médico-paciente.
Es importante destacar, que Holmes no está integrando paradigmas
médicos o de la salud, y mucho menos buscando desarrollar una obra
prerrogativa de salud pública. Pero si profundiza en la mirada que se
tiene acerca del cuerpo, sobre todo, la idea dicotómica sobre el binomio
cuerpo-individuo. Holmes retoma una serie de autores como Merleau-
Ponty y su losofía fenomenológica acerca del cuerpo como lo que se
es, en contraste a algo que se tiene; luego, la visión de Lock & Scheper-
Hughes, que explican la idea de un cuerpo consciente, uno que relaciona
tanto los síntomas físicos, con el sufrimiento mental y existencial en los
Triquis. Esto puede leerse en el capítulo 4 titulado Como sufre el pobre
y en el capítulo 6, Porque están más cerca del suelo.
Una vez planteada la idea de un cuerpo consciente, podemos encontrar
un análisis desde ópticas distintas de parte del autor. Una, es la de un
médico que busca profundizar e indagar en los fenómenos del sufrimiento
y el dolor, pero desde la antropología cultural y la salud pública. Otra,
es la mirada de un antropólogo, que analiza fenómenos médicos y de
la salud. Y, como resultado de ambas, emerge un diálogo constante,
que a lo largo de la obra, facilita la integración entre ambas disciplinas
en todo su trabajo. Esta integración se presenta con mayor relevancia
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desde el capítulo 3 -somos trabajadores del campo-, y tiene mayor
énfasis en los capítulos siguientes, hasta culminar en el séptimo, que es
la conclusión del libro, donde busca una experiencia humanizada entorno
a la atención médica, pensada desde los trabajadores agrícolas Triquis
y evidenciando el sufrimiento que viven, tomando en cuenta su idioma
-un intérprete-, a modo de propuesta, este capítulo se titula Cambio,
solidaridad pragmática y allende: las posibilidades de esperanza y
cambio.
En este punto, es posible preguntarse ¿qué puede ofrecer este análisis
y estas formas de violencia y la situación de estos migrantes a quienes
conocen acerca de los temas de violencia y migración? La relevancia
del abordaje es, en buena medida, metodológica. Holmes utiliza la
etnografía para ilustrar las formas en que emerge la violencia cotidiana
en los cuerpos de los migrantes y él plantea como la misma está vinculada
a la violencia estructural, política y simbólica. El autor explica las formas
en que las estructuras se inscriben violentamente en los cuerpos de los
pobres.
En su trabajo, Holmes critica la medicina occidental, por centrarse
demasiado en la objetivación de los pacientes y por su falta de capacidad
para ver al paciente como un todo. Estas y otras observaciones del autor,
se complementan con un apéndice que explica por qué este libro no tiene
una sección de métodos, pues considera que la forma tradicional de
presentar la investigación en un formato positivista, es muy común en la
salud pública y en la investigación médica. Más bien considera las formas
en que el trabajo de campo etnográco ayudan a descomponer ideas y
suposiciones preconcebidas, abriendo nuevas posibilidades analíticas y
teóricas para el etnógrafo y el lector.
Es importante detenerse y reconocer las herramientas metodológicas
que utiliza Holmes a lo largo de su obra. Aunque el uso de la semiología
hubiese resultado útil para analizar las fotografías que aparecen en el
libro, las herramientas que el autor presenta son: la etnografía, y la
observación participante de longue dureé. Un método de la antropología
cultural que, como el mismo Holmes aclara, a pesar de las críticas
hechas al antropólogo Branislav Manilowski -referente en al tema de
observación participante-, fue esta herramienta la que facilitó obtener
datos de campo, tanto de las conversaciones, como también de la vida
cotidiana de los Triquis. Aclara también que su metodología se vio
inuenciada por las ideas de George Marcus, en especial la estrategia de
seguir a la gente, lo cual es descrito por el autor como “una manera de
hacer etnografía tomando con seriedad las interconexiones inherentes
en el mundo contemporáneo” (Holmes, p.29).
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Esta integración de herramientas, se ve acompañada por la vivencia
del autor, primero, desde la enunciación literaria, la que permite
plasmar su visión profesional, como médico y antropólogo. Y en algunas
ocasiones, los conictos acerca de su interpretación de la vida cotidiana
de los Triquis. Su relación con ellos, y los sistemas contemporáneos del
capitalismo, sin caer en una visión polifacética e inconexa. Segundo, un
discurso narrador, pero que adquiere un nuevo matiz cuando su enfoque
busca evidenciar el diálogo con su experiencia sensorial, en este caso, su
cuerpo, con base en lo que denomina como “erudición sensorial” (p.63).
Holmes expone la violencia que ejercen las personas a cargo de las
granjas, y el trabajo en el campo en el Valle Skagit o Skagit Valley,
al igual que el sufrimiento que viven los Triquis durante su proceso
migratorio y en su país. Estos se presentan en buena medida como seres
de sufrimiento, condenados a un desplazamiento constante al interior
de su país y fuera de él. El autor hace un análisis cultural acerca de la
migración, la jerarquía social y la salud, exponiendo el sufrimiento de
los migrantes agrícolas, pero su trabajo al mismo tiempo sesga la forma
general en que representa los orígenes y visión de mundo que estos
trabajadores tienen.
El énfasis que Holmes hace sobre el sufrimiento de los Triquis, lleva
a que su trabajo presente escasa información acerca de lo que él
llama “comunidad colectiva cerrada” (p.33), es decir, sus raíces,
saberes ancestrales y, sobre todo, su cosmovisión. Un caso presentado
en el Capítulo 5 -los médicos no saben nada- expone el trabajo de los
curanderos Triqui, pero no profundiza en los modos de curar desde su
cultura. Aquí Holmes reexiona sobre el paradigma médico occidental.
Lleva a cabo una revisión histórica del concepto de enfermedad, la cual
se comprende como un organismo que afecta a la persona como un todo,
hasta convertirse en una lesión anatómica. Sin embargo, a pesar de
reexionar sobre la temática, el autor presenta el modelo educativo
formal y las reformas a la formación médica como alternativa, lo que,
nuevamente, deja fuera de su propuesta los saberes y herramientas
propias de la comunidad Triqui.
Este libro también reexiona acerca de la depresión económica en el Sur
de México, y si bien, en ningún momento el trabajo busca generalizar sus
conclusiones a otras regiones (y tampoco podría dados sus fundamentos
metodológicos), sí enfatiza como el peso causal del sistema económico
contemporáneo, basado en un capitalismo corporativo y neoliberal
que construye desigualdades globales. Es aquí donde Holmes tiende a
presentar el sistema capitalista como una causa nuclear, lo que, sin
embargo, implica asumir que otros sistemas económicos (no capitalistas),
son ajenos al maltrato, las jerarquías sociales, el racismo y la represión
de los trabajadores.
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En el marco de estas reexiones, el autor retoma conceptos bourdianos
y explora, desde la violencia simbólica, cómo el lente desde el cual
se percibe el mundo social, tiene su origen en ese mismo mundo
y, por lo tanto, está destinado a sintonizar con él. De este modo, es
posible justicar, mantener y naturalizar las relaciones de dominación,
fundamentando la creencia de que quienes dominan, no solo ejercen el
poder, sino que también son merecedores de detentar el mismo.
El autor hace que las teorías de Pierre Bourdieu sobre la violencia
estructural y el habitus sean accesibles para muchos lectores que pueden
no estar familiarizados con los textos centrales de Bourdieu. Esto es
importante en un momento en que la teoría bourdiana se está apropiando
y aplicando ampliamente en las ciencias sociales contemporáneas. No
obstante, para comprender el trabajo de Holmes, no es necesario ser un
experto en las ideas del sociólogo francés. Más bien puede que la lectura
despierte curiosidad acerca de las ideas bourdianas que están presentes
de forma transversal en la mayor parte del libro.
La obra permite, además, indagar sobre tres expresiones de la violencia,
siendo la inicial, y que más se repite, la idea de violencia simbólica
de Pierre Bourdieu. Esta aparece reejada en los tres fenómenos
que Holmes explora inicialmente, sobre todo, para evidenciar, como
se justican y reproducen las asimetrías sociales y de la salud. Pero,
esta forma o expresión de violencia, se ve reforzada por otras que,
ajenas a los conceptos de Bourdieu, no resultan antagónicas, más bien
contribuyen a explicar los casos y las dinámicas subyacentes. Una de
ellas, es la violencia estructural, la cual es abordada desde dos autores,
Galtung y Farmer. Este tipo de violencia permite ilustrar la situación
que vive la comunidad de los Triquis, expresada en desigualdad y
jerarquías sociales, clases, raza, género y sexualidad. La otra, llamada
por Scheper-Hughes everyday violence (violencia cotidiana), se reere
a expresiones microinteraccionales, normalizadas en los ámbitos
domésticos, delictivos e institucionales que producen un sentido común
de violencia y humillación.
En suma, es una obra que puede servir como punto de referencia, no
solo para quienes estudian temáticas relacionadas a la migración o
el desplazamiento constante de seres humanos, sino también para
académicos, estudiantes y profesionales que buscan expandir sus
herramientas de investigación, así como desarrollar un análisis que
permite la vinculación entre lo global y lo particular. La obra aporta
conocimientos útiles a disciplinas anes a las ciencias sociales y de la
salud. Desarrolla una propuesta interesante, facilitada por la mirada
médica y antropológica del autor, que al mismo tiempo, intenta romper
con paradigmas y epistemologías dominantes.
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Referencia
Holmes, S. (2016). Fruta fresca, cuerpos marchitos. Trabajadores agrícolas
migrantes en Estados Unidos. (Odette León, Trad.). Ecuador: Ediciones
Abya-Yala.