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Esta pandemia nos ha puesto ante la urgencia de alternativas que
necesariamente, deben incluir el `regreso` del estado como ente regulador
de la vida en común, la `vuelta` de los derechos de los trabajadores, la
búsqueda de la comunidad, el esfuerzo sincero de llevar adelante políticas
de una distribución equitativa de la riqueza producida y de respeto al
medio ambiente… Debe incluir, como dice Boaventura de Sousa, un `giro
epistemológico de multiples implicaciones`.
Algunas de estas ideas tratamos de presentar en este número 37 de Teoría
y Praxis. Ricardo Salas Astraín y Felipe Sandoval, en el artículo Crisis
sociocultural, justicia contextual y pensamiento crítico latinoamericano,
desde Chile, nos presentan `una comprensión sociohistórica y política de
los contextos chileno y latinoamericanos en que surgieron las protestas y
luchas de movimientos sociales y pueblos frente a las múltiples injusticias,
inequidades y exclusiones que les afectan`. Los autores tratan de pensar
las situaciones políticas y las cuestiones normativas desde una perspectiva
latinoamericana, superando lo que se pretende como racionalidad
universal, que en realidad no pasa de ser una racionalidad europea. Este
intento de empezar a pensar a partir de categorías propias desemboca aquí
en una discusión entre la idea universal de justicia y las manifestaciones
particulares, y deja planteada la tensión entre justicia e igualdad. La
consideración de que las sociedades actuales son eminentemente injustas
a partir de la desigualdad es la consecuencia lógica en este contexto.
El escrito parte de una solapada crítica a las formas latinoamericanas
de democracia, demasiado viciadas por las relaciones asimétricas de
poder: una discusión que bien merece nuevos escritos y mayores espacios.
Podría plantearse, a partir de aquí, la discusión acerca de los caminos
para salir de estas situaciones de injusticia a partiendo de mecanismos no
necesariamente democráticos, entendidos aquí como la forma tradicional
de ejercer el poder.
Por otra parte, Armando Briñis, en el artículo Método histórico e
investigación social, plantea un panorama del debate historiográco
actual. A partir de que `la Historia es un proceso contingente y abierto,
resultado de la praxis humana`, Briñis hace un recorrido que va de Robin
George Collingwood a Arthur Marwick y Fernand Braudel, y de la New
Economic History inglesa a la Historia Cuantitativa francesa y a los aportes
actuales latinoamericanos. Briñis se detiene en las distintas opciones
teórico-metodológicas a partir de los modos de producción, desde los
tiempos de la colona española hasta los tiempos actuales. Y desemboca en
`algunos aspectos que ciertos autores llaman a la transición neocolonial,
o sea tránsito de las formas coloniales al capitalismo dependiente o
periférico`. A la consideración de que la historia es una necesidad de las
sociedades humanas, citando a Marwick, el autor arma que ‘La respuesta
más vigorosa y esclarecedora es sugerir que traten de imaginar cómo
sería la vida diaria en una sociedad en la que nadie supiera historia. La
imaginación quedaría paralizada porque es sólo mediante el conocimiento