
Principios para un abordaje cristiano de la pandemia
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El principio responsabilidad: encargarse de la realidad
Max Weber en su libro “La Política como vocación”
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planteaba la urgente
necesidad de desarrollar y aplicar una clara ética de la responsabilidad, sobre
todo en el ejercicio de la política
8
. Retomando esa propuesta weberiana, H.
Jonas, a nales de los años setenta, expone su “principio responsabilidad”,
que es una respuesta ética al utópico “principio esperanza” de E. Bloch. El
“principio responsabilidad” viene a ser en Jonas un examen crítico al abuso del
dominio del hombre sobre la naturaleza, o sea, una fuerte crítica a la ciencia
moderna o la tecnociencia
9
.
Decía I. Ellacuría que “la realidad tarde o temprano se impone”
10
. Por eso
proponía plantarse ante la realidad con una actitud muy responsable
11
. En
otras palabras, hay que tener muy en cuenta “las consecuencias previsibles de
la propia acción” (M. Weber). Hay que acercarse a la realidad guiados por el
jonasiano “principio responsabilidad”. Una ética del presente y del futuro ha de
ser la consigna cuando nos posicionamos en el corazón de la realidad.
Nuestra relación con la realidad, siempre siguiendo a Ellacuría, implica hacer
una mirada responsable a la “realidad histórica”, en el sentido zubiriano de ese
concepto
12
. Y lo primero que hay que hacer es ver hacia el pasado para “hacerse
cargo” de la realidad. Signica asumir las responsabilidades históricas de un
pasado heredado mediante un profundo conocimiento de este para aprender de
los aciertos y los desaciertos cometidos. El pasado no se evade ni se esconde, se
asume con valentía, con respeto y con inteligencia.
La realidad histórica presente tiene también que ser tomada con mucha
responsabilidad. Ellacuría planteaba la necesidad de “cargar” la realidad
presente. Signica asumir el presente con todo su peso de realidad como una
tarea ineludible, es la “honradez con lo real”
13
. Implica, por tanto, salir de los
7
Cfr. M. Weber, La Política como vocación (1919): Una conferencia pronunciada en el invierno revolucionario de 1919, por invita-
ción de la Asociación Libre de Estudiantes de Múnich. Fuente: https://es.scribd.com/read/345940100/La-politica-como-vocacion#,
consultado: 21 julio 2020.
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Ibid.: “Hay una diferencia abismal entre obrar según la máxima de una ética de la convicción, tal como la que ordena (religiosa-
mente hablando) ‘el cristiano obra bien y deja el resultado en manos de Dios’, o según una máxima de la ética de la responsabilidad,
como la que ordena tener en cuenta las consecuencias previsibles de la propia acción”.
9
Cfr. H. Jonas, El principio de responsabilidad. Ensayo de una ética para la civilización tecnológica, Barcelona: Herder, 1995. “Un
imperativo que se adecuara al nuevo tipo de acciones humanas ––corrigiendo el imperativo categórico de Kant–– diría algo así como:
‘Obra de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica en la Tierra’;
o, expresado negativamente: ‘Obra de tal modo que los efectos de tu acción no sean destructivos para la futura posibilidad de esa
vida’; o, simplemente: ‘No pongas en peligro las condiciones de la continuidad indenida de la vida humana en la tierra’”, pp. 39-40.
10
“Estamos abiertos a la realidad, instalados en ella. Pero además estamos religados a la realidad. La realidad no sólo se nos hace
presente, la fuerza de la realidad que se impone primariamente a la inteligencia, sino que se nos hace presente también como po-
der que nos domina”, I. Ellacuría, “La superación del reduccionismo idealista en Zubiri”. Razón, ética y política. El conicto en las
sociedades modernas (Palacios, X. y Jarauta, F. editores), Madrid: Anthropos, 1989.
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Decía Ellacuría: “Este enfrentarse con las cosas reales en tanto que reales tiene una triple dimensión: el hacerse cargo de la rea-
lidad, lo cual supone un estar en la realidad de las cosas -y no meramente un estar en la idea de las cosas o en el sentido de ellas-,
un estar ‘real’ en la realidad de las cosas, que en su carácter activo de estar siendo es todo lo contrario de un estar cósico e inerte
e implica un estar entre ellas a través de sus mediaciones materiales y activas; el cargar con la realidad, expresión que señala el
fundamental carácter ético de la inteligencia, que no se le ha dado al hombre para evadirse de sus compromisos reales sino para
cargar sobre sí con lo que son realmente las cosas y con lo que realmente exigen; el encargarse de la realidad, expresión que señala
el carácter práxico de la inteligencia, que sólo cumple con lo que es, incluso en su carácter de conocedora de la realidad y compren-
sora de su sentido, cuando toma a su cargo un hacer real”, en I. Ellacuría, “Hacia una fundamentación losóca del método teológico
latinoamericano”, ECA, 1975, 322-323, p. 419. Son los tres momentos que contínuamente enarbolaba Ellacuría para enfrentar la
realidad: el momento noético, el momento ético y el momento práxico.
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Cfr. I. Ellacuría, Filosofía de la realidad histórica, San Salvador: UCA Editores, 1990, 491ss.
13
Cfr. J. Sobrino, “Terremoto, terrorismo, barbarie y utopía”. El Salvador, Nueva York, Afganistán, Madrid: Editorial Trotta, 2002, 67;