
Vicisitudes económicas y sociales de la ciudad de
santa marta para resistir en los siglos XVI y XVII
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indicando el Sur, el Norte, la parte Llana, el río (Manzanares), El Morro, El
Puerto, la Caldera, adicionalmente señala donde quedaba la Iglesia (Catedral),
el Convento, la Ermita, la Plaza y las calles. Lo cierto es que el segundo
gobernador de la provincia nombrado por la corona Don García de Lerma en
1529 le informa a la Reina Juana Primera de Castilla, que no ha construido
una casa de calidad por no existir cal, pero que por el contrario edicó “una
casa llana de ladrillo y barro y piedra, que dizque basta para la defensa de
esa ciudad y puerto”
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. Así escribía la Reina el 22 de diciembre de 1529 y a
renglón seguido pregunta, cuánto cuesta la casa, que le explique si es fuerte
y si realmente puede cumplir la función de defender la ciudad. Ese mismo día
la Reina redacta una Cédula Real señalándoles a los ociales reales de Santa
Marta que vieran la conveniencia de edicar algunas casas fuertes, como lo hizo
don Diego García de Lerma
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. Muy temprano el espacio de la naciente ciudad
comenzó a urbanizarse. Se discute en la ciudad hoy, si el lugar donde se localiza
la que se conoce como “Casa de la Aduana” fue el sitio donde García de Lerma
construyó su casa en 1529, que dio inicio a la conquista y colonización del Nuevo
Reino de Granada
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. Muchos de los españoles tocaban tierra samaria y luego
penetraban remontando el río Magdalena hasta el interior de las tierras recién
conquistadas, rumbo a Los Andes, hasta el Perú.
Es interesante –solo a nivel de información- apreciar cómo se inició el proceso
de urbanización de un territorio ocupado por siglos, por los nativos taironas.
Santa Marta sigue en pie, en el mismo lugar escogido por Bastidas en el siglo XVI,
por las potencialidades que avizoró a diferencia de las dos primeras ciudades
fundadas en tierra de los urabaes y darienses que desaparecieron. La ciudad
nunca necesitó ser trasladada como otras en Latinoamérica: Veracruz fue
traslada dos veces, Santo Domingo, que fue destruida por un huracán, cambió
de lugar, a donde está localizada hoy y otras más. Frente a este proceso José
Luis Romero señala que “en busca de mejor sitio fue abandonada Nombre de
Dios en 1596, en reemplazo de la cual surgió muy cerca Portobello. San Juan
de Puerto Rico y Quito fueron mudadas, como también por diversas razones, La
Victoria, Mariquita, Huamanga –hoy Ayacucho-, Arequipa, Santiago del estero,
Tucumán, Mendoza y Buenos Aires entre otras”
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, por el contrario Santa Marta
no, por lo que la escogencia del sitio correspondía a las premisas establecidas
en el manual de instrucciones para fundar ciudades
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. Fue una ciudad-puerto
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Cedulario de las Provincias de Santa Marta y Cartagena de Indias (Siglo XVI), Carta de la Reina que solicita “Que se envíe relación
de lo que costó a García de Lerma un fuerte que había construido”. Madrid: Librería General de Victoriano Suárez, 1913, p.26.
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Cedulario, Op. Cit. 1913, pp. 27-28.
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Muy posiblemente la conocida “Casa de la Aduana”, donde funciona el Museo Tairona en la ciudad, calles San Francisco (13) y de El
Cuartel o Cárcel (14), con carrera segunda fue el lugar donde arribó Bastidas y sus acompañantes, además de esa casa, el territorio
primigenio ocupaba la casa del General Carlos Soublette, quien vivió en ella desde 1848, (desapareció para darle vida al Parque
Venezuela, luego Café del Parque y hoy Juan Valdez y una parte del actual Parque Bolívar. Se vuelve a saber de la casa en 1730 como
propiedad de los hermanos españoles Domingo y Nicolás Jimeno quienes la habían adquirido, la reconstruyeron y le adicionaron el
segundo piso. Se convirtió en casa de familia y sede de sus negocios. Veinte años más tarde aparece como propiedad de Nicolás
Jimeno y su esposa Francisca Martínez. En 1799 la heredó José Nicolás Jimeno Martínez, hijo de Nicolás y Francisca, quien vivirá
allí con su esposa Ramona Oligós. En 1817 la heredó Ramona, hija del comerciante catalán Pablo Oligós, capitán del ejército del
cuartel del jo de Santa Marta. En 1830, cuando El Libertador Bolívar se hospedó en la casa, era conocida como el Consulado Español
y el Tribunal de Comercio. En esta casa se alojó Bolívar entre el 1 y 6 de diciembre de 1830, y, luego de su muerte, fue traído de
nuevo para ser velado en cámara ardiente del 17 al 20 de diciembre. De ahí la casa tuvo varios propietarios y varios usos hasta que
el Gobierno Nacional en 1970 la declaró Monumento Nacional, en 1973 fue expropiada a Enrique Fuentes y pasó a la Nación y por
último la adquirió el Banco de la República, en 1979, iniciando las obras de restauración integral para instalar allí el Museo del Oro
Tairona, recientemente reinaugurado.
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Romero, José Luis. Latinoamérica las ciudades y las ideas. Buenos Aires: Siglo veintiuno, 2001. p.64.
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Romero señala al respecto lo siguiente: “El solar urbano obligaba a levantar casa, modesta al principio, como los bohíos que cons-