TEORÍA Y PRAXIS No. 30, Enero-Mayo 2017
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Reseña de libros
Por el derecho
a la palabra
Amaral Palevi Gómez Arévalo
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Adentrarse en temas sobre lo indígena, el cuerpo y la sexualidad en El Salvador
es un desafío que pocos autores se han atrevido a realizar, debido principal-
mente a la connotación de tabú que se ha designado por parte del pensamiento
mestizo, conservador y hegemónico; que ha tratado de ocultar de los discursos
públicos, académicos y ociales las temáticas anteriores, dando como resultado
una baja producción académica sobre estos temas. En tal sentido, Indígena,
cuerpo y sexualidad en la literatura salvadoreña del antropólogo lingüista Ra-
fael Lara-Martínez (2012) se convierte por antonomasia en un referente para
cualquier persona interesada en escudriñar sobre el pensamiento y la cultura
indígena, las representaciones y políticas del cuerpo, y el ejercicio del poder
utilizando la sexualidad en El Salvador.
¿Por qué se trata de ocultar el cuerpo, lo indígena y la sexualidad en El Salva-
dor?, esa es la provocación que moviliza a Lara-Martínez realizar un análisis
de 12 diferentes producciones literarias de El Salvador del siglo XX. A primera
vista cada una de ellas parecen estar desconectadas entre sí, pero al establecer
una mirada crítica y amplia vemos que en conjunto cada una de ellas devela
un elemento de la constitución de la identidad del sujeto salvadoreño que muy
pocas veces es abordado por otros análisis teóricos. Entre esos elementos se
pueden mencionar la existencia de una única visión de la historia, que trata de
rearmar en todo momento posiciones eurocéntricas, hispanocéntricas y cris-
tocéntricas, con una tendencia que roza la demencia obsesiva por constituir el
1.Doctor en Estudios Internacionales en Paz, Conictos y Desarrollo; Especialista en Género y
Sexualidad y Licenciado en Ciencias de la Educación. Sus líneas de investigación son Estudios de
Paz, Violencia y Estudios LGBT. Cuenta con experiencia en la gestión de proyectos para el desarrollo
comunitario y docencia universitaria. amaral.palevi@gmail.com
El Doctor Amaral Palevi Gómez Arévalo es investigador asociado de Teoría y Praxis. El presente
escrito ha sido publicado en Anuário Literario de la Universidade Federal de Santa Catarina, Anu.
Lit., Florianópolis, v. 21, n. 1, p. 1-6, 2016. ISSNe 2175-7917.
ISSN 1994-733X, Editorial Universidad Don Bosco, año 15, No.30, Enero-Mayo de 2017, p.127-131
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mestizo con sonomía hispánica como padrón hegemónico para comprender a
los sujetos salvadoreños.
Lara-Martínez invita a una búsqueda arqueológica, según como lo plantea Fou-
cault (1972), en el contexto de la literatura salvadoreña. Así el libro se divide
en dos grandes apartados: La Literatura Náhuat-Pipil y la Literatura Mestiza.
Cuando se habla de Náhuat-Pipil se hace referencia a la lengua que Los Pipi-
les hablan, la cual es parte de la macrolengua Yuto-Nahua. Los Pipiles están
relacionados a la cultura Tolteca clásica y fueron el grupo cultural de mayor
relevancia a la llegada de los invasores españoles en el actual territorio de El
Salvador. Los Pipiles a lo largo de 400 años fueron físicamente diezmados por
enfermedades, por trabajar en calidad de esclavos en las haciendas de añil
y cacao (Browning, 2006), por los continuos procesos de genocidios como los
ocurridos en 1524, 1832 y 1932; y culturalmente asimilados por la cultura ladina
en la época colonial y luego por el metarelato de la cultura mestiza a lo largo
del siglo XX.
La cultura mestiza, por su parte, es aquella que pretende incorporar los diver-
sos elementos simbólico-materiales de lo indígena, lo africano y lo europeo;
pero que al nal su matriz tiende a exaltar únicamente lo europeo, olvidando y
menospreciando todo aquello que no sea de la matriz euro-hispánica, creando
una paradoja cultural, en donde la mirada ajena recrea lo propio de la cultura
salvadoreña. Erigiéndose un concepto de “nos-otros”, en donde el “nos” lo con-
stituye lo eurocéntrico, lo aceptado, lo útil; y los “otros” todo aquello fuera del
padrón eurocéntrico. Como parte de esta cultura mestiza la heterosexualidad
se constituye, más que una orientación, en una categoría política para la orga-
nización de los cuerpos y el ejercicio del poder y la violencia para disciplinar
aquellos y aquellas que se encuentren o hayan traspasado los bordes de la het-
eronormatividad.
En tal contexto, Lara-Martínez por medio del rescate de mitos en la lengua
náhuat hace un proceso de descolinización del pensamiento salvadoreño marca-
do por la exaltación de la tradición euro-hispánica que aspira a ser hegemónica,
presentándonos que existe un pensamiento matemático en la cultura náhuat-
pipil, una losofía y mitos que fundamentan un imaginario social y cultural
propio. Respecto al cuerpo trata de liberarlo de la dicotomía en la cual se
encuentra prisionero: entre la pureza santicada y la perversión diabólica del
placer. Y por último pero no menos importante, promueve la necesidad de uti-
lizar la sexualidad como una categoría primaria para analizar la historia social
salvadoreña. Estos tres ejes de análisis propuesto permitirían, en un primer
momento, el autoreconocimiento de un nosotros plural, inclusivo y horizontal
donde ninguna de las tendencias culturales sea más importante que la otra,
proyectándose de esa forma a un proceso de autoaceptación de lo que somos
en este momento histórico, lo que hemos sido en el pasado y lo que podremos
ser en el futuro.
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Continuando en el apartado de Literatura Indígena, Lara-Martínez nos presenta
una serie inicial de mitos de la lengua náhuat-pipil, traducidos por él, pero re-
colectados por el alemán Leonhard Schultze-Jena en 1930, dos años antes del
etnocido de Los Izalcos: La Matanza de 1932. El primero de ellos nos habla sobre
la constitución de la nación salvadoreña, la cual es representada por una mujer
desmembrada, está sometida a cumplir un ciclo kármico donde se “mutila a una
porción relevante de sus miembros, para crear un proyecto nacional utópico por
exclusión” (Lara-Martínez, 2012, p. 23). Utilizar esa provocación para analizar
los últimos 30 años de la historia social de la diáspora salvadoreña, sería un
ejercicio más que interesante.
Conforme a una serie de mitos de la lengua náhuat-pipil recolectados por
Schultze-Jena también existe un ciclo mitológico del héroe. En pocas palabras
podemos describir este ciclo como la bajada al inframundo, su posterior salida
con recompensas y un testimonio para contar a los otros. Este ciclo mitológico
se puede extrapolar a los ya conocidos de Gilgamesh en Mesopotamia o al de
Hércules en la Grecia Clásica, con la única variante que nuestro héroe en este
caso es Náhuat-Pipil.
Respecto a la sexualidad, también en los mitos náhuat podemos encontrar una
forma inicial de ordenamiento del cuerpo, los placeres y el ejercicio del poder.
Por ejemplo, en el mito de la vagina dentada, se coloca en evidencia prácticas
sexuales indígenas, donde el deseo de los mayores y lo masculino hegemónico
se superpone sobre las masculinidades subalternas, las oprimidas y lo femenino.
En La boda del vagabundo, se muestra el carácter anal del vencido, en donde la
práctica sexual homoérotica de penetración no se relaciona a una orientación
sexual especíca, sino que se remite a una estricta dimensión del ejercicio
del poder del dominador sobre el dominado, estableciéndose una organización
política de los cuerpos de los hombres conforme a un estatus superior -el que
penetra- e inferior -el penetrado-.
Respecto a la Literatura Mestiza, Lara-Martínez propone nuevas formas de análi-
sis que la doxa canónica no se ha atrevido a desvelar hasta el momento, ya que
este utiliza el cuerpo y la sexualidad como categoría de análisis ante las obras
de representantes que se consideran íconos de la literatura salvadoreña. Antes
de comenzar con ese análisis, Lara-Martínez enuncia y dene la existencia de
una Modernidad salvadoreña, como ese espacio que le niega a la diversidad
étnica, social y sexual su derecho de expresión, donde el sujeto masculino,
mestizo, urbano y heterosexual se transforma en la prerrogativa hegemónica de
análisis que imagina el mundo a su servicio (Lara-Martínez, 2012, p. 136).
El primero de los íconos literarios de la cultura salvadoreña que analiza Lara-
Martínez es Salarrué. El Salvador concede a Luis Salvador Efraín Salazar Arrúe,
mayormente conocido por su seudónimo Salarrué, ser el ícono de la literatura
costumbrista salvadoreña. Nacido en Sonsonate, lugar de asentamiento de Los
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Izalcos, por ende toda su literatura se nutre de la cosmovisión indígena tradu-
cida por la cultura mestiza. Cuando Lara-Martínez ingresa con un análisis de
teoría literaria y psicoanálisis en las obras de Salarrué identica las siguientes
características de la sexualidad: a) La intimidad de dos cuerpos sexuados que
se acercan y se palpan se calica como algo sucio; b) La violencia rige lo sexual,
c) La sexualidad como ejercicio de poder, d) sublimación del erotismo anal y e)
el homosexual representa el oprimido por antonomasia (Lara-Martínez, 2012,
p. 171-181). Este análisis para las posiciones mestizo-conservador-hegemónicas
puede generar críticas incisivas, al considerar que se está agrediendo a la obra
de Salarrué, siendo este acto casi un sacrilegio en el contexto salvadoreño. No
obstante, Lara-Martínez no agrede ni a la obra ni a la persona de Salarrué, lo
único que hace es utilizar las obras de Salarrué como documentos antropológi-
cos y literarios para analizar el cuerpo, reconociendo que está marcado por raza
y la clase social. También ayuda a comprender las relaciones de poder que se
han establecido entre hombres y mujeres y entre los mismos hombres; en una
sociedad donde la violencia es una característica inmanente que tiene su origen
y n en el cuerpo sexuado de los sujetos.
El cuerpo desde esta mirada que nos propone Lara-Martínez, se transforma en la
arena donde se disputan batallas para la legitimación de identidades. En el caso
de las personas que ultrapasan las fronteras del binarismo de los cuerpo, en un
primer momento se hace presente la soledad del travestido, que es plasmada en
Íngrimo de Salarrué, que actualizado a nuestra época contemporánea sería la
tortura y muerte del transexual que transita por las calles, el rechazo social a la
lesbiana, la homofobia internalizada del homosexual y el camuaje obligatorio
del sujeto bisexual.
Lara-Martínez también maniesta la existencia de miradas de género en la obra
Miguel Mármol de Roque Dalton. La mujer se presenta como objeto olvidado
en los procesos de revolución, pero siempre presente como objeto penetrable,
erótico al servicio de los deseos masculinos. La construcción de la masculinidad
conlleva aparejarse a discursos homofóbicos que construyen fronteras infran-
queables de la heterosexualidad para que no pueda acceder hasta las cúpulas
de poder cualquier dudoso integrante del propio sexo. Conectado a lo anterior,
se presenta la existencia de la sodomización del enemigo por parte del conser-
vadurismo y el travestismo de carácter político-revolucionario como parte de
una gramática sexo-cultural de la violencia homofóbica instituida en la sociedad
salvadoreña.
Por ser una obra inicial que aborda temáticas complejas en El Salvador, por el
momento nos hacen falta elementos para contrastar los postulados, categorías
y análisis que realiza Lara-Martínez. Ante todo lo nuevo siempre existe la di-
cultad de saber exactamente a dónde clasicarlo; ya que al ser comparado
con algo que ya tiene preexistencia en muchas oportunidades no se adapta a
nuestras clasicaciones. Eso mismo sucede con la obra de Lara-Martínez, que al
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mismo tiempo es antropología, psicoanálisis, lingüística, mitología, matemáti-
ca, interdisciplinaria, historia, losofía, cultura, crítica, género, clase social,
cuerpo, indígena, sexualidad, arte, literatura y sobre todo violencia-poder. Ante
esta compleja realidad teórico-epistemológica es posible que estemos ante la
inauguración de los Estudios Poscoloniales en El Salvador. Sólo el tiempo y nue-
vas investigaciones conrmaran o rechazaran estas palabras. En este sentido, el
mismo autor en el epílogo arma que su propuesta de análisis poscolonial no es
una labor terminada ni denitiva, sino que es una provocación para que otros y
otras se sumen al esfuerzo colectivo de rescatar del silencio a lo indígena, del
tabú al cuerpo y de la violencia a la sexualidad.
Para nalizar, Indígena, cuerpo y sexualidad en la literatura salvadoreña es un
libro que no dejará indiferente a ningún lector; ya que se vuelve un documento
de referencia para lingüistas, feministas, matemáticos, activistas LGBTI, histo-
riadores, antropólogos, sociólogos, educadores, políticos, psicólogos, teólogos
y lósofos interesados en profundizar en los elementos que integran la cultura,
la sociedad y el Estado en El Salvador.
Referencias
Browning, David. El Salvador, La Tierra y El Hombre. San Salvador: Dirección de
Publicaciones e Impresos, 1975 [2006].
Focault, Michel. A Arqueologia do saber. Petrópolis: Vozes, 1972.
Lara-Martínez, Rafael. Indígena, cuerpo y sexualidad en la literatura salvadoreña.
Soyapango: Editorial Universidad Don Bosco, 2012.