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Rutilio Grande: Lo social es de competencia de la Iglesia
Julio Gutiérrez
mil hectáreas cada una-, que abarcaban el 65% de la tierra cultivable, en poder
de un pequeño número de propietarios
11
.
La realidad salvadoreña no era diferente, ni mejor; por el contrario, la pequeña
extensión territorial de nuestro país hacía que el crecimiento poblacional se
tornara más problemático en El Salvador que en cualquier otro país del conti-
nente, particularmente para la juventud: “Lo excesivamente joven de nuestra
población trae consigo los problemas de alimentación, vivienda, vestido, sa-
lubridad, educación, etc.”, escribió el P. Rutilio ese año
12
. Pero el problema
salvadoreño no era ni el ritmo de crecimiento de la población por sí mismo, ni
que la población fuera mayoritariamente joven; el verdadero problema estaba,
al igual que en el resto de países de la región, en la injusta distribución de la
riqueza y de la tierra: el 0.94% de ncas de entre cien y mil hectáreas abarcaba
el 47.71% de la tierra cultivable y el 0.05% de ncas de más de mil hectáreas cu-
bría el 15.47% de tierra cultivable, lo que muestra que más del 63% de la tierra
cultivable estaba en ncas de grandes extensiones; en contraste, el 85.19% de
ncas menores de 5 hectáreas representaba solamente el 15.64% de la tierra
cultivable, lo que signica que un pequeño trozo de tierra cultivable estaba di-
vidido en una gran cantidad de pequeñas ncas
13
, o lo que es lo mismo, mucha
tierra en pocas manos y poca tierra en muchas manos. Esta situación llevó al
P. Rutilio a armar que había grandes necesidades y marcadas desigualdades
sociales, y que éstas constituían enormes desafíos para la Iglesia. Lectoras y
lectores pueden consultar las fuentes y constatarán que hay muchos más datos
sobre el régimen de propiedad de la tierra de esa época, y que son mucho más
impresionantes.
¿Qué hizo el P. Rutilio ante esa situación?
En primer lugar, encontramos que el P. Rutilio era plenamente consciente, tanto
de la complejidad de la situación social que tenía frente a sí, como de la grave-
dad de la responsabilidad cristiana ante esa realidad: “No ignoramos la comple-
jidad de las soluciones…, pero tampoco ignoramos que es un gran delito contra
el hombre y la humanidad el quedarse con los brazos cruzados porque los
problemas son complicados”
14
. Es decir, en primera instancia, la búsqueda de
caminos de solución para esa problemática era responsabilidad individual, es-
pecialmente para el cristiano. En segundo lugar, vemos cómo leyó esa realidad
a la luz del Magisterio y de la Sagrada Escritura: “Dios ha destinado la tierra y
cuanto ella contiene para uso de todo el género humano. En consecuencia,
los bienes creados deben llegar a todos en forma justa, bajo la égida de la
justicia y con la compañía de la caridad…”
15
. De esta manera fundamentaba el
11. Cfr. Rutilio Grande, 371.
12. Rutilio Grande, 372.
13. Cfr. Rutilio Grande, 372.
14. Rutilio Grande, 371. Negrita del P. Rutilio Grande.
15. Ibídem.