
El sentido losóco de la vida en el pensamiento
existencialista: Una lectura desde Ellacuría
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sujeto individual, esa misma subjetividad no se entiende sino comprometido en
la existencia de los otros.
Por el yo pienso, contrariamente a la losofía de Descartes, contrariamente a
la losofía de Kant, nos captamos a nosotros mismos frente al otro, y el otro
es tan cierto para nosotros como nosotros mismos. Así, el hombre que se capta
directamente por el cogito, descubre también a todos los otros y los descubre
como la condición de su existencia.
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Sartre considera que el hombre es angustia porque tiene que elegir libremente y
eso implica compromiso consigo mismo y con la humanidad entera ya que al elegir
no solo se elige a sí mismo sino a toda la humanidad en él representada.
Ante todo ¿qué se entiende por angustia? El existencialista suele declarar que el
hombre es angustia. Esto signica que el hombre que se compromete y que se da
cuenta de que es no solo el que elige ser, sino también un legislador, que elige al
mismo tiempo que a sí mismo a la humanidad entera.
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Esta es una gran responsabilidad ante la cual el ser humano no puede permanecer
pasivo. La angustia no impide obrar al hombre que elige, pues está inmersa en
el mismo obrar del ser humano, porque el hombre es libre para decidir, y en la
misma decisión se encuentra presente la angustia, por lo tanto el existencialismo
no es una teoría que promueva el quietismo.
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Ellacuría cuando habla de Sartre, reconoce que para el lósofo francés el hombre
“es un ser abierto, un ser trascendente; abierto en y a la trascendencia, en
el sentido mismo en que es existencia y libertad”
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por lo tanto, esta apertura
le conduce al encuentro con el otro, con los demás, y con el Otro, porque “el
hombre es proyecto, proyección fuera de sí hacia un más allá en el que está su
futuro y su realización profunda.”
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El existencialismo ateo de Sartre considera la no existencia de Dios, y eso provoca
que el ser humano tome conciencia de que está solo, y por ello el hombre está
condenado a ser libre; “condenado, porque no se ha creado a sí mismo, y sin
embargo, por otro lado, libre, porque una vez arrojado al mundo es responsable
de todo lo que hace”
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. Es el hombre el que debe asumir su existencia libremente
y su estar en el mundo le obliga a crear, a construirlo, por lo tanto, a inventar los
valores, por cuanto los valores metafísicos radicados en la divinidad ya no están:
Y, además, decir que nosotros inventamos los valores no signica más que esto:
la vida, a priori, no tiene sentido. Antes de que ustedes vivan, la vida no es nada;
38. Jean Paul Sartre, El existencialismo es un humanismo, 26.
39. Jean Paul Sartre, El existencialismo es un humanismo.
40. Cfr. Ibid., 13-15.
41. Ignacio Ellacuría, «Existencialismo ateo», 631.
42. Ibid.
43. Jean Paul Sartre, El existencialismo es un humanismo, 17.