TEORÍA Y PRAXIS No. 32, Enero-Junio 2018
13
Rudy Montano
1
Recibido el 4 de abril de 2017, aceptado para su publicación el 14 de agosto de 2017
Resumen
En este artículo se pretende demostrar los elementos que caracterizan
el ego conquiro, es decir un sujeto “pre-moderno”. El análisis se
hace a partir del hecho de la conquista de América por parte de los
europeos. El objetivo de la conquista es adquirir territorios, y al mismo
tiempo, colonizar al indígena de América no sólo físicamente, sino
ideológicamente. Este tema corresponde a uno de los aspectos que
conforman la losofía de la liberación de Enrique Dussel.
El objetivo de este escrito es demostrar que la constitución del ego
conquiro es el punto de partida, el inicio del proceso de constitución
del victimario en sujeto. Es de vital importancia, para poder abordar la
liberación de la víctima, hablar sobre cómo el victimario se constituye
en sujeto desde la dialéctica de la dominación. La racionalidad del
ego conquiro genera prácticas que desembocan en la generación de
víctimas. El artículo se desarrollará en cuatro partes. La primera explica
en qué consiste el proceso de constitución del ego conquiro. La segunda
hace referencia, a consecuencia de ese proceso, a la relación dialéctica
descubrimiento-encubrimiento del otro que obliga a preguntarnos por
la dialéctica racionalidad-irracionalidad. La tercera plantea el problema
de la colonización y el eurocentrismo como elementos propios del
ego conquiro. Finalmente, la Conclusión recogerá las armaciones
trabajadas y se centrará en la crítica a la armacn de Enrique Dussel:
el ego conquiro es el inicio de la modernidad”
2
.
Palabras clave
Ego conquiro, dialéctica de dominación, víctima, América Latina, nuevo
mundo, Enrique Dussel.
1. Rudy Eduardo Montano Renderos, Licenciado en Teología por la Universidad Centroamericana
José Simeón Cañas de San Salvador, Docente de la Escuela de Teología, Universidad Don Bosco.
2. Esto se arma en E. DUSSEL, 1492. El encubrimiento del otro. Hacia el origen del mito de la
modernidad, Plural Edit., La Paz, 1994, p. 21
El ego conquiro como
inicio de la modernidad
ISSN 1994-733X, Editorial Universidad Don Bosco, año 16, No.32, Enero-Junio de 2018, p. 13-27
El ego conquiro como inicio de la modernidad
14
Abstract
This article aims to demonstrate the elements that characterize the ‘ego
conquiro, that is, a ‘pre-modern’ subject. The analysis is done from the
fact of the conquest of America by Europeans. The objective of the con-
quest is to acquire territories, and at the same time, colonize the indig-
enous of America not only physically, but ideologically. This theme corre-
sponds to one of the aspects thatmake up the philosophy of the liberation
of Enrique Dussel.
The objective of this paper is to demonstrate that the conquiro ego
constitution is the starting point, the beginning of the process of constituting
the victimizer in the subject. It is of vital importance, in order to address
the liberation of the victim, to talk about how the perpetrator becomes
a subject from the dialectic of domination. The rationality of the ego
conquiro generates practices that lead to the generation of victims. The
article will be developed in four parts. The rstexplains what the conquiro
ego constitution process consists of. The second one makes reference,
as a consequence of this process, to the dialectical relation discovery-
concealment of the other that forces us to ask ourselves about the dialectic
rationality-irrationality. The third raises the problem of colonization and
Eurocentrism as elements of ego conquiro. Finally, the Conclusion will
collect the afrmations worked on and focus on the criticism of Enrique
Dussel’s statement: “the ego conquiro is the beginning of modernity”.
Keywords
Ego conquiro, dialectic of domination, victim, Latin America, new world,
Enrique Dussel.
Aclaración de términos
Antes de entrar en el desarrollo del tema, se hace necesario hacer algunas
aclaraciones terminológicas que facilitarán la lectura.
El primer término es ego conquiro. Éste se puede denir como un ego (yo) previo
al ego cogito (yo pienso) que se gesta en el contexto de la conquista y colonización
de América. Este ego tiene la praxis de conquistar y someter y el objetivo de
civilizar” a aquellos que no están civilizados. “Civilizar” equivale en este contexto
a “occidentalizar” al que no está “occidentalizado.
El segundo término es dialéctica de la dominación3. Es el término que Dussel
utiliza para hablar la forma en que la losofía de la Modernidad ha contribuido a
que se vaya gestando una dialéctica que olvida el mundo, la realidad, lo sensible
3. El término aparece en DUSSEL, E., Método para una losofía de la liberación. Sígueme, Salamanca,
1974, pp. 63ss
TEORÍA Y PRAXIS No. 32, Enero-Junio 2018
15
y se centra en lo abstracto, a tal grado que deriva en una ontología, una forma
de concebir al ser como absoluto, como uno, como todo y cuyo punto de partida
es el ego cogito. En consecuencia, esta ontología genera un modo de ver la
historia desde el dominador que desde el pensamiento de Dussel es considerado
el victimario; sus valores como victimario son el éxito, el triunfo y las grandes
conquistas que ha realizado y seguirá realizando en la historia.
El tercer término es el de víctima4. Nos estamos reriendo a aquél o aquélla que
está en situación de dominado, sometido, que ha sido reducido a nada. Para el
victimario la víctima es el no-ser, el que no debe ser tomado en cuenta, el que no
signica nada para la historia, un no-sujeto. Es la cara opuesta de la dialéctica
de la dominación.
El proceso de constitución del ego conquiro
El ego conquiro nació, se manifestó y se consolidó durante la época de la América
colonial. Desde nuestro punto de vista, se puede armar que el ego conquiro se
construyó en torno a cuatro aspectos: en primer lugar, el encuentro con el nuevo
mundo; en segundo lugar, la construcción de un “discurso” en el que el indígena
queda “integrado” a la nueva cultura occidental; en tercer lugar, el sometimiento
y en cuarto lugar, la civilización, es decir, introducir al indígena a la visión de
ciudadanía desde la visión de la modernidad.
El primer aspecto, el encuentro y la conquista del Nuevo Mundo, es un hecho
que consiste en “descubrir” el Nuevo Mundo, tanto el territorio como los que lo
habitan. Es un descubrimiento de un mundo desconocido y también un encuentro
cara-a-cara con el habitante “desconocido. Este encuentro implica también
una exploración-búsqueda, es decir, el deseo de conocer o “reconocer” lo ya
conocido. En este sentido, podemos establecer una especie de tensión entre
descubrir lo desconocido” y “descubrir lo ya conocido. Esto se concreta en la
experiencia que sostiene Cristóbal Colón quien, al descubrir el nuevo mundo, lo
ve ya conocido. Lo descubre como la misma Asia o el “mundo asiático”. Dussel le
llama “la invención” del ser asiático en América:
“Esto es lo que llamamos la “invención” del “ser-asiático” de América. Es decir, el
“ser-asiático” de este cozntinente sólo existió en el “imaginario” de aquellos europeos
renacentistas. Colón abr, política y ocialmente, en Europa la puerta al Asia por el
Occidente”.
5
Lo que hicieron los “descubridores” fue una “ontología de lo asiático”, es
decir, identicaron el territorio descubierto como otra forma de expresión de
lo asiático. Aquello que era desconocido forma parte de un universo llamado
4. Este término aparece desarrollado en DUSSEL, E., Ética de la liberación en la edad de la
globalización y la exclusión. Trotta, Madrid, 1998, pp. 309ss.
5. DUSSEL, E. 1492. El encubrimiento del Otro, op. cit, p. 29.
El ego conquiro como inicio de la modernidad
16
“lo asiático. Con la expresión “lo asiático, nos referimos a la palabra que el
ego conquiro utiliza para describir e interpretar lo que ha descubierto. Lo que
es “distinto” se hace “universal” desde el imaginario del europeo renacentista.
Aunque la experiencia de mirar, descubrir y explorar produce admiración en los
conquistadores, ellos llegarán a la conclusión que aquello que se ha descubierto
sólo entra en lo que se llama “el ser asiático. Por eso se le llama una “ontología
de lo asiático”.
Este deseo se transforma en un “hacer”, es decir el ego conquiro explora con mayor
detalle lo ya descubierto. Toma una actitud de observación pre-investigativa,
pre-cientíca. Es decir, dicha exploración no tiene una nalidad cientíca, en
principio; sólo observa para continuar después con el proceso de conquista y
colonización.
El segundo aspecto es el encuentro cara-a-cara seguido del diálogo. Al realizar el
descubrimiento y exploración del entorno y de quien habita en él, el conquistador
elabora un “discurso” que sólo tendrá sentido en un encuentro cara-a-cara con
el futuro conquistado; después del encuentro cara-a-cara viene el “diálogo
amistoso” que más bien es una “declaración de sometimiento” que el futuro
conquistado deberá aceptar; en este sentido el ego conquiro tiene la esperanza
de tener una respuesta favorable del conquistado, tendrá éxito. En consecuencia,
el encuentro cara-a-cara se convertirá en un movimiento unilateral. Unilateral en
el sentido que es el ego conquiro quien impondrá las condiciones del dlogo cuyo
único resultado será que el conquistado se deje someter.
El tercer aspecto es el sometimiento. El ego conquiro someterá al indígena por
la violencia; su experiencia será de éxito, de triunfo; el descubridor y explorador
se convierte en este momento en ego conquiro. El conquistado, el indígena,
tienXe una conversióntambién: pasa de ser un conquistado en potenciaa
ser un conquistado en acto; pasa de vivir de manera autónoma y libre (con
su propia cultura, tradición, religión, etc.), a quedar sometido a la libertad del
ego conquiro (quien le impondrá una cultura, una tradición, una religión, etc.).
Someter o colonizar es un proceso que comienza con el éxito de haber logrado
someter al conquistado de forma violenta.
El cuarto aspecto se reere al segundo objetivo del ego conquiro: introducir
al conquistado a la “civilización; el encuentro cara-a-cara se transforma en
desencuentro o, como dirá Axel Honeth, en menosprecio (hacia el conquistado),
es decir, “un comportamiento que va a perjudicar la libertad de acción del
conquistado y que lesiona el entendimiento positivo de sí mismo”
6
. En esta cita
de Honeth se vislumbran las consecuencias del sometimiento: se perjudica la
libertad y la autoestima del sometido. Este es el momento decisivo para el inicio
del proceso civilizatorio: utilizando como recurso la violencia, el ego conquiro
6. HONET, Axel, La sociedad del reconocimiento. Crítica, Barcelona, 1997, p. 160.
TEORÍA Y PRAXIS No. 32, Enero-Junio 2018
17
impondrá su hegemonía sobre el “desconocido” indígena; es decir, tomará hacia
él una actitud de menosprecio, de minusvaloración, de reducir al indígena a
nada. En consecuencia, el conquistador impone la “civilización” al conquistado
para hacerlo “ciudadano. Sin embargo, este cambio implica que el conquistado
no será un ciudadano del mismo nivel que el ciudadano europeo. Su inserción a
la “ciudadanía” será en un nivel menor, como sometido, esclavizado; su praxis
será como trabajador, y no una praxis de determinación política de un ciudadano.
El dominado se somete a la subjetividad del dominador. El dominador ve al
dominado como un no-sujeto, sin “anima; es salvaje y, por tanto, tiene que
ser civilizado por el que “ya está civilizado. En denitiva, se constituye la
“subjetividad” del conquistador dominando y el conquistado aparece como
objeto” de conquista. Bartolomé de las Casas reere a esta situación en uno de
sus escritos, en los que hace referencia a la violencia con la que fueron arrasados
los indígenas y la esclavitud a la que fueron sometidos
7
.
El descubrimiento como encubrimiento del otro: racionalidad frente a
irracionalidad
El descubrimiento no se da como un descubrimiento del otro como otro, sino
como descubrimiento de “Lo mismo” de Europa
8
, en el sentido que la identidad
del otro se construye e impone desde la visión del ego conquiro y no desde
el conquistado mismo. Se destruye su “mundo de la vida, para dar lugar al
“mundo de la vida” del ego conquiro. Esto lo realiza a través de lo que se llama
la “praxis de dominación, es decir, lo que tendrá que “hacer” el conquistador
para colonizar al conquistado. El conquistador, en su mundo de la vida sólo ve dos
aspectos: animales, objetos y a mismo; no vio sujetos más que a sus mismos
amigos europeos. Cuando hablamos del mundo de la vida nos referimos a “el
mundo tal como se nos presenta en la percepción, anteriormente a cualquier
consideración cientíca. Nos referimos al mundo en tres ámbitos: el histórico-
cultural (hay una historia previa), biográco-individual (además de la historia,
es el individuo el que la vive) y epistemológico (es decir, los elementos que el
cientíco necesita para realizar ciencia, para explicar algo)
9
.
En consecuencia, se expresa una ideología de someter y anular al otro: estoy
seguro que puedo someter al otro. En denitiva, el ego conquiro tiene la
conanza, la capacidad y el dynamis necesario para reducir al otro a objeto.
Construye su propia historia a costa de la destrucción de la historia del dominado.
7. Cfr. DE LAS CASAS, Bartolome, La destrucción de las indias. Clásicos Ucieza, Barcelona, 1997,
pp. 13-16.
8. Dussel aborda este problema al inicio del libro sobre el encubrimiento del Otro cuando hace
referencia a la “invención” del ser asiático de América. Cf. Dussel, 1492. El encubrimiento del
otro, op cit, pp. 23-31.
9.Cfr. Esta denición del mundo de la vida proviene de la losofía de Edmund Husserl. Cfr. RUIZ, J.
De Heidegger a Habermas. Hermenéutica y fundamentación última en la losofía contemporánea.
Herder, Barcelona, 1997, p. 47ss.
El ego conquiro como inicio de la modernidad
18
Tiene la “racionalidad suciente y necesaria para someter al conquistado y
hacerle entrar en razón. En consecuencia, la subjetividad del conquistador o
dominador se constituye a expensas del ser del otro, del sometido. Su subjetividad,
entonces, se impone frente a la del otro (no-otro), el fracasado, el conquistado,
el irracional. Se genera la dialéctica: éxito (racional) en confrontación con el
fracaso (irracional). Desde la dialéctica de la dominación, se demuestra que la
historia ha estado a favor del conquistador, ocultando la historia del conquistado;
no es la historia del encuentro amistoso, sino la del éxito del conquistador frente
al fracaso y sometimiento del conquistado.
Esta praxis de dominio va gestando también la tensión entre la “racionalidad”
del ego conquiro frente a la “irracionalidad” del conquistado. Esta tensión,
racionalidad frente a irracionalidad, es la que plantea el motivo de lo “natural
del sometimiento del conquistador hacia el conquistado. La explicación de esta
tensión racionalidad e irracionalidad, la elabora McPherson en una de sus obras
que presentamos a continuación.
10
En primer lugar el conquistado, como no tiene racionalidad, no puede insertarse
en una sociedad civil, no puede ser ciudadano. Entonces tiene que renunciar
a su cultura, tradiciones y religión “atrasadas” para llegar a ser un ciudadano
“productivo” para la sociedad. Se le niega su capacidad creadora de cultura y de
ciudadanía y sólo será civilizado si forma parte de la sociedad como “herramienta
de trabajo.
El conquistado o sometido es irracional porque no tiene la capacidad de vivir de
acuerdo a la ley natural o de la razón. La irracionalidad se expresa precisamente
en que los sometidos no son sujetos de la cultura occidental porque no tienen
las costumbres, tradiciones y religión propias de occidente. Sus costumbres
religiosas, sociales y culturales necesitan ser encauzadas por el buen camino de
la razón y la civilización, debido a que las que ellos tienen, son irracionales,
primitivas, atrasadas. Además, el ego conquiro tiene la capacidad para apropiarse
del territorio del conquistado porque no tiene las herramientas necesarias para
desarrollar su “hábitat” natural. McPherson, comentando a Locke, lo expresa de
la siguiente forma:
“La argumentación de Locke sobre la ocupación de América, no se basó
en el tema de la abundancia de la tierra, sino en la regla de un derecho
natural ilimitado a la propiedad”
11
.
En segundo lugar, la conquista de la tierra también se relacionó con el concepto de
“propiedad. El conquistador, además de apropiarse de las personas, se apropia
del territorio que estas personas poseen. Éstas tenían su tierra no en base a la ley
natural, sino en base a un estado de naturaleza (un pueblo indígena que ha sido
10. McPHERSON, C. La teoría política del individualismo posesivo. De Hobbes a Locke. Trotta,
Madrid, 2005, pp. 193-245.
11. McPherson, op. cit., pp. 201-202
TEORÍA Y PRAXIS No. 32, Enero-Junio 2018
19
descubierto se encuentra para el europeo en un estado de naturaleza (es decir,
no tiene la ciudadanía), pero sin razón. Por tanto, El ego conquiro, el racional,
impondrá una “forma de ser” al “irracional”, no sólo basada en lo ideológico,
sino también en lo que posee, en sus propiedades. El “irracional”, el conquistado,
pasa de estar en “un estado de naturaleza, en el que estaba inserto sin uso de
razón (con esto no se sigue la idea de Locke de que la razón también está en
el estado de naturaleza), a una “ley natural, que debe asimilar. Sin embargo,
esta inmersión del conquistado en la ley natural sólo tendrá sentido si la impone
el conquistador. Para el conquistador, el irracional no dejará de ser irracional,
aunque se le “inculquen” tradiciones, religión y cultura propias de la sociedad
occidental. Siempre será un esclavo, un sometido, que tendrá un cierto nivel de
razón, pero no será suciente para convertirse en ciudadano.
En tercer lugar, el trabajo en esclavitud será otra de las consecuencias del
sometimiento. El conquistado tendrá que responder al conquistador con trabajo,
que también es parte del proceso de ciudadaa. Sin embargo, este trabajo
que el conquistado realizará no tendrá un salario justo, sino será una forma de
ayudar al conquistador a aprovechar la propiedad que ahora le pertenece. Esto
es una forma de interpretación de lo que McPherson comentando a Locke llama
la racionalidad diferenciada:
“La idea de Locke de una racionalidad diferenciada justicaba como natural
no ya la esclavitud pero sí la subordinación de una parte del pueblo por su
continua enajenación contractual de su capacidad para trabajar”.
12
El término racionalidad diferenciada se reere a que, si bien todos tienen
racionalidad, no todos tienen el mismo nivel de razón. La clase trabajadora por
ejemplo, debido a que no tiene racionalidad, no puede ser miembro en pleno del
cuerpo político. Su deber sólo será aportar lo necesario para la sociedad con su
trabajo.
En cuarto lugar, el conquistado muestra irracionalidad al resistirse a la labor de
los conquistadores. La resistencia a la dominación también es considerada un
acto de irracionalidad; si esta resistencia se da, el conquistador puede tratar al
irracional como cosa, como inferior, como ente, según Dussel.
En este proceso de colonización, el ego conquiro no sólo se apropia del territorio,
sino también de la persona. Se apropia porque tiene la capacidad racional para
“hacer suyo” el territorio y las personas que lo habitan. Los conquistados entonces,
tendrán que someterse a las “disposiciones de apropiación” del conquistador, ya
que estos últimos tienen el dynamis para administrar los territorios conquistados
y sacarles provecho. El trabajo explotador será la expresión máxima de la praxis
de dominación. Sólo de esa manera el conquistado se considerará útil para el
12. Ibid, p. 241
El ego conquiro como inicio de la modernidad
20
conquistador. Sin embargo, hay una especie de transición en el trabajo: mientras
el conquistado usaba el fruto de su trabajo para su propio provecho, ahora usará
el fruto de su trabajo para provecho del conquistador. McPherson arma que
Locke hacía referencia a la propiedad, no sólo como un concepto económico, sino
personal.
La irracionalidad del conquistado le brinda al conquistador la oportunidad de
poder manipular ideológicamente al conquistador.
Este sometimiento tendrá también consecuencias políticas, generando la dialéctica
centro-periferia.
13
Europa, especialmente España, a razón del descubrimiento,
deja de ser ignorada por el mundo de entonces y pasa a ser el “centro” del mundo;
por tanto, las tierras y personas conquistadas constituirán la “periferia. En esto
consiste para Dussel, el proceso de conguración de la subjetividad moderna. No
es un proceso anecdótico e histórico, sino ideológico y ontológico, que consiste
en una forma de concebir el “mundo de la vida” que lleva a imponer una forma
de ser, pensar y actuar. Esa forma de pensar y esta praxis es, precisamente, que
Europa se constituye y legitima como el “centro” del mundo, el “imperio” que
somete
14
. España se muestra ante Europa como el “centro” de todo y el victimario
conquistador (español) se constituye en sujeto. El ego conquiro por tanto se
desenvolverá en ese mundo como un Señor y Amo.
El victimario se constituye en sujeto de dominio cuando pasa de ser alguien
insignicante a ser un referente mundial, universal. En el “egodel “descubridor-
conquistador” se pasa de la Edad Media renacentista a la Edad Moderna. Europa
pasa de ser una “particularidad sitiada
15
a ser una “universalidad descubridora.
España deja de ser sometida por los árabes dejando atrás su situación de
particularidad e insignicancia y comienza a sentirse capacitada para inventar
su propia imagen y semejanza. El victimario es entonces un sujeto que pasa de
ser olvidado por el mundo, a ser el centro del mundo. Sin embargo, él “no tiene
conciencia” de ser victimario porque cree que su praxis sólo es una manera de
proceder, de acuerdo a la “ley natural, que armará posteriormente Locke
16
.
También aquí podemos hacer otra precisión: el victimario que llega a América,
era víctima en Europa; la mayoría procedía de sectores marginales de la España
de entonces. También en el conquistador se vive una transformación: pasa de ser
víctima del sistema europeo de entonces a ser victimario y miembro de la élite
económica de esa época.
El ego moderno se ha confrontado al no-ego, es decir, al sujeto del Nuevo Mundo.
Europa, o España: como representación del ego conquiro, verá entonces a los
otros como objetos. Europa sería una especie de sujeto que reduce al mundo de
la vida y al hombre que lo habita a una cosa, a un objeto, en el sentido de lo que
13. Cfr. Dussel, E., Filosofía de la liberación. Nueva América, Bogotá, 1996. pp. 14-15ss.
14. Con relación a la idea de Europa como el centro, cfr. Dussel E., El encubrimiento del otro, op.
cit., p. 30ss.
15. Ibid., p 34.
16. John Locke hace referencia al tema de la ley natural en LOCKE, J. La ley de la naturaleza.
Tecnos, Madrid, 2007, pp. 3-6.
TEORÍA Y PRAXIS No. 32, Enero-Junio 2018
21
se pone delante de sus ojos.
17
En denitiva, lo que se pone delante de sus ojos no
es una persona, un “otro, sino un ser inanimado, algo que puede usar para sus
propósitos económicos, políticos, sociales y personales.
La constitución del ego conquiro es ontológico-existencial, es decir, la imposición
de un ser sobre otro ser ya constituido en su propio “mundo de la vida
18
. La
perspectiva ontológica se reere a la dialéctica de dominación: el sujeto
dominador reduce a objeto al no-sujeto dominado; lo considera un no-ser.
Para Dussel, “la modernidad no comienza con Descartes, sino con la conquista
de América
19
. Cristóbal Colón es el primer moderno, el primer ejemplo de
ego conquiro
20
. Dussel arma que el ego conquiro es la “protohistoria de la
constitucn del ego cogito”
21
. La historia del ego conquiro, según Dussel, es clave
para entender el ego cogito.
Tomando en cuenta lo anterior, el conquistador, dominador, contribuirá al paso
la “animalización, a la “humanización” del conquistado, dominado. Con proceso
de animalización entendemos la primera manera en que el ego conquiro ve al
indígena (como animal); como “humanización, entendemos aquí el proceso en
que ese “animal” pasa a “ser humano” desde la perspectiva del victimario y desde
el pensamiento occidental. El indígena-conquistado se convierte a la manera
occidental de ser, a imagen y semejanza de Europa. Los valores, tradiciones y
religión propios de la cultura europea pasarán a formar parte de su mundo de
la vida. Para ello, el ego conquiro usará un discurso para implantar esa idea en
el indígena. El discurso consistirá en introducir en el indígena la idea de “ser
dominado y dejarse someter”, como una forma de ser ciudadano. Este proceso se
verá como “natural.
En este momento aparece el pensamiento de John Locke con el tema de la
relación entre individuo y propiedad. Para Locke todo hombre tiene derecho
por naturaleza a poseer algo. Esta posesión sólo es posible a partir del derecho
a la vida y al trabajo: Así a partir de los dos postulados, que los hombres tienen
derecho a conservar su vida y que el trabajo de un hombre es propiedad suya,
justica Locke la apropiación individual del fruto de la tierra originalmente
entregado a la humanidad en común”.
22
Es decir, la labor del ego conquiro es
justicable porque la apropiación de la tierra es algo que Dios ha otorgado
17. Dussel, El encubrimiento del otro, op. cit., p. 36
18. Cfr. ibid, p. 23
19. Citado por Dussel en ibid., pp. 23-24.
20. Esta idea de Dussel es diferente a la que propone Zvetan Todorov, quien arma que el n
primario de Colón no es el oro y la riqueza, sino el reconocimiento, por parte de los reyes de
España, de ser descubridor más que un buscador de riquezas; su ideal consistió en llevar la fe
cristiana a los pueblos conquistados. El afán de riqueza sólo estaba en la mente de los marinos que
lo acompañaban. Cfr. TODOROV, Zvetan. La conquista de América. El problema del Otro. Siglo XXI,
México, 1998, pp. 12-18.
21. Dussel, El encubrimiento del otro, op. cit., p. 47
22. Cfr. MCPHERSON, C., La teoría política del individualismo posesivo, op. cit., p. 199.
El ego conquiro como inicio de la modernidad
22
al hombre; los conquistados desconocen este principio y el conquistador se
encargará de dárselos a conocer con el discurso y con la praxis.
En “Europa, Modernidad y Eurocentrismo”
23
, Dussel habla de las formas en que se
va construyendo esa mitología de la modernidad:
a- La civilización moderna se va a comprender a sí misma como superior y
por lo tanto, se considera el centro del mundo;
b- esa superioridad obliga a “civilizar” a aquellos que se encuentran en
condición inferior;
c- el método a seguir tiene que ser exclusivamente europeo, a través de
la “falacia desarrollista, es decir, creer que “civilizar al indígena, es
decir, que adopte la ideología y la manera de pensar europea, ayudará a
su progreso; el desarrollo es el método de la colonización.
24
Colonizacn y eurocentrismo
La colonización, como hemos dicho, consiste en la acción de insertar a los
sometidos en la modernidad, occidentalizarlos. Aimée Cesaire, hablando de la
colonización expresa lo siguiente:
“Eso signica que lo esencial aquí es ver claro y pensar claro, entender
atrevidamente, responder claro a la inocente pregunta inicial: ¿qué es,
en su principio la colonización? Reconocer que ésta no es evangelización,
ni empresa lantrópica, ni voluntad de hacer retroceder las fronteras de
la ignorancia, de la enfermedad, de la tiranía; ni expansión de Dios, ni
extensión del Derecho; admitir de una vez por todas, sin voluntad de chistar
por las consecuencias, que en la colonización el gesto decisivo es el del
aventurero y el del pirata, el del tendero a lo grande y el del armador…el
del apetito y el de la fuerza, con la maléca sombra proyectada desde atrás
por una forma de civilización que en un momento de su historia se siente
obligada, endógenamente, a extender la competencia de sus economías
antagónicas a escala mundial.
25
El texto citado muestra cómo la praxis de la colonización se encubre con valores
como evangelización, empresa lantrópica (de ayuda desinteresada y humanitaria
hacia el otro), encuentro amistoso. Estos valores sir ven para legitimar la capacidad
del conquistador de sentirse el amo y señor de las tierras conquistadas. Al mismo
tiempo, la colonización es también una empresa económica y una forma de
demostrar el poder del conquistador frente a otras naciones que se dedican a la
conquista. En denitiva, es la forma de demostrar el kratos (como dominio), no
el dynamis (como posibilidad).
23. Cfr. DUSSEL, E. Europa, Modernidad y eurocentrismo, op. cit., p. 49.
24. Cfr. DUSSEL, El encubrimiento del otro, op. cit.,p. 14ss
25. CESAIRE, Aimé, Discurso sobre el colonialismo. Akal, Madrid, 2006, p. 14.
TEORÍA Y PRAXIS No. 32, Enero-Junio 2018
23
La colonización, en consecuencia, signica una movimiento cultural e
ideológico en los siguientes aspectos: sustituye la forma propia de organización
política del conquistado por una cultura y organización política basada en la
visión de “ciudadanía; sustituye los ritos y costumbres religiosas de las culturas
conquistadas, por la “religión universal-católica” del ego conquiro; y nalmente,
sustituye las relaciones interpersonales, propias de la cultura conquistada, por un
modo de relación conquistador-conquistado; opresor-oprimido.
Desde una dimensión geopolítica, Europa expande su dominio. En la historia
había sólo tres grandes lugares conocidos: Europa, Asia y África. Ahora también
América formará parte de su periferia. El término que mejor describe este afán
de dominio, de acuerdo a Dussel y a otros lósofos latinoamericanos
26
, es el
Eurocentrismo y su base la falacia desarrollista
27
, es decir, una posición ontológica
por la que se piensa que el desarrollo (desarrollismo) que siguió Europa, deberá
ser seguido unilinealmente por cualquier otra cultura. Europa se convierte en el
centro de referencia del mundo de entonces. Sin embargo, el punto de partida de
dicho término es, para Dussel, el acontecimiento de la conquista y la colonización
de América.
El eurocentrismo es la expresión ideológica del ego conquiro, es su bandera de
batalla y se expresa en las teorías de la Ilustración en Kant y en las “Lecciones
sobre losofía de la historiade Hegel. Kant va a expresar su eurocentrismo a
través de la frase “la Ilustración es la salida de la humanidad de su inmadurez
culpable. Frente a esta expresión, Dussel va a plantear la siguiente pregunta:
“Un africano en Africa o como esclavo en Estados Unidos en el s. XVIII, un
indígena en México o un mestizo latinoamericano posteriormente, ¿deben
ser considerados en ese estado de culpable inmadurez?”
28
Los sujetos sometidos, (africanos o mestizos) por tanto, son responsables de su
inmadurez porque no hacen uso de su razón y por lo tanto, necesitan que se les
introduzca en ella. ¿Qué se entiende entonces por razón? De acuerdo a la visión
del conquistador, razón puede ser entendida como la capacidad de alcanzar una
forma de pensar y de ser (ontología) al estilo europeo-occidental.
Dussel ilustra el problema del eurocentrismo en la losoa de Hegel. En el lósofo
alemán se plantea una relación entre el antiguo mundo y el nuevo mundo. Y este
último es puesto en condiciones de inferioridad. Dussel trabajará este argumento
siguiendo algunas de las tesis de Hegel como las que se muestran a continuación:
26. Santiago Castro Gómez hace referencia a otros lósofos que se enfocan en hablar del
Eurocentrismo como Walter Mignolo, Rodolfo Kusch y Enrique Dussel. Cf. CASTRO, S., Crítica de la
razón latinoamericana. Puvill, Barcelona, 1996, pp. 165-170.
27. Dussel aborda la falacia desarrollista en 1492: el encubrimiento del otro, op. cit., pp. 13-22.
28. Ibid p. 14.
El ego conquiro como inicio de la modernidad
24
En primer lugar, la historia mundial está caracterizada por la autorrealización
de Dios, de la razón y de la libertad. De acuerdo a esta armación, lo que se
pretende es llegar a la universalización de la religión, de la losofía y de la ética.
En segundo lugar, el desarrollo es el movimiento mismo del “Concepto” hasta
culminar en la “Idea. El desarrollo es un proceso que comienza con un concepto
que puede desembocar en una teoría que puede ser universalizable y totalizadora.
En tercer lugar, al armar Hegel que la Historia llega a su n en Europa y Asia
es su inicio, deja de lado a América y a África. Incluso, aunque Asia sea su
inicio, esto no signica que esta región salga de su inmadurez. Tanto América
como África no participan de la historia mundial porque, según Hegel, están en
condiciones de inferioridad con respecto a Europa. Esta inferioridad desemboca
en una anulación tanto de los países como de los habitantes de esas regiones.
Asia queda únicamente en un estado de infancia, de inmadurez y, por tanto, es
excluida de la historia. No obstante, al nallo queda Europa como centro y n
de la historia y va a reejar también una actitud de soberbia de Europa hacia las
regiones de Asia, África y América Latina.
Hegel armará que en denitiva el Nuevo Mundo es la cultura germana (y
también europea), que asimismo, es expresión de la Totalidad. La Totalidad es
para Hegel, desembocar en la losoa del Espíritu. Es decir que los pueblos
germanos (y europeos) tienen todo el derecho a imponer su Totalidad a los
países de condición inferior. Son estos pueblos, los germanos, quienes tienen
derecho al desarrollo; ningún otro pueblo tiene este derecho. En consecuencia,
llegamos a una sacralización y divinización del poder imperial europeo por estos
planteamientos de Hegel.
El proceso de descubrimiento y sobre todo el de conquista, serán claves en la
constitución del ego moderno y quedará constituido como una subjetividad que
será centro” y “n de la historia
29
. La “periferia” queda entonces como el lugar
o espacio que tiene Europa para ejercer y consolidar su dominación. Al nal de
este proceso lo que se descubre es, por un lado, la consolidación del dominio
europeo; por otro lado, su capacidad para destruir y minusvalorar las culturas
de la periferia de forma violenta. Es una forma de mostrar no sólo su núcleo
racional, sino también su dimensión de irracionalidad violenta y desmesurada.
Al nal, la totalidad va a desembocar, de acuerdo a Dussel, en la dialéctica
racionalidad e irracionalidad que favorece a la Modernidad. Sin embargo, en el
afán de querer dominar y someter a otros pueblos, demuestra más bien una
actitud de irracionalidad, expresada en una praxis caracterizada por la violencia.
Conclusión
Estas críticas de Dussel a las visiones de la modernidad han sido valiosas no
sólo para la losofía, sino para la historia, las ciencias sociales, la política y la
29. Ibid, p. 21.
TEORÍA Y PRAXIS No. 32, Enero-Junio 2018
25
economía. Entre los aspectos rescatables que encontramos en esta propuesta de
ego (conquiro) están los siguientes:
En primer lugar, desenmascarar la historia del ego conquiro: el descubrimiento
en la realidad se volvun encubrimiento del Otro. Es decir, el interés de Dussel se
centra en ver la otra cara del descubrimiento, el encubrimiento, que quiere decir
encubrir la conquista violenta que tiene del indígena con la expresión “encuentro
amistoso, “encuentro de dos mundos. La importancia que tiene esto para la
historia es que no sólo se debe valorar la historia del “vencedor”, sino también
la del “vencido. En nuestras escuelas, en los medios de comunicación, en el
periódico, en la radio, la historia de la conquista y colonización es desde el ego
conquiro y no desde el conquistado.
En segundo lugar, para las ciencias sociales, lo valioso está en reivindicar el valor
del dominado como protagonista de su historia, en medio de una situación en la
que ha sido anulado. Dussel espera que la historia, en este sentido, se ponga a
favor de los dominados no sólo para rescatarlos, sino para que incluso los grupos
dominados actuales (indígenas, campesinos, obreros) se sientan protagonistas de
su propia historia. Pero para sentirse protagonistas de su historia, es necesario
que tomen conciencia de la injusticia de que han sido víctimas. Reyes Mate arma
que la memoria es el elemento necesario para recordar tanto la injusticia, como
la justicia
30
. Para exigir justicia, es necesario que las víctimas sean conscientes de
la situación de injusticia que viven. Recordar esas situaciones y sus consecuencias,
es el camino más adecuado para que se haga justicia a favor de ellos.
Para la economía, desenmascarar la relación de trabajo entre el conquistador
y el conquistado. Dicha relación se demuestra en que el sometido tiene que
producir con una remuneración injusta; la propiedad del conquistado es ahora
propiedad del conquistador. Aquí no sólo hablamos de bienes, sino de personas.
Entre los aspectos discutibles se destaca que aun cuando es novedoso armar que
la modernidad comienza desde la conquista de América, es problemático para la
losofía. Si bien es cierto que éste es un planteamiento original de Dussel, ha sido
bastante criticado desde diferentes perspectivas.
La primera crítica, que viene de un periodista, se centra por ejemplo que España,
cuando hizo su labor de exploración y descubrimiento, no había entrado en la
dinámica de la Modernidad que ya tenían otros países europeos. Por tanto,
resultaría anacrónico armar que España en ese momento es el gestor de la
Modernidad y más anacrónico aún es describir a Colón como el “prime moderno”
31
.
30. REYES Mate, Manuel. Tratado de la injusticia. Anthropos, Barcelona, 2011, p. 292.
31. Tal es el caso de José Cornejo, que arma que Dussel desemboca en una crítica maniquea de la
conquista española. Quizá lo más valioso de esta crítica está en sostener que todavía no se puede
hablar de España como gestora de la Modernidad y como un país, ya que todavía su organización
era monárquica. Cf. Cornejo, J., “Breve ensayo crítico sobre la modernidad en Dussel”, www.la
El ego conquiro como inicio de la modernidad
26
Karl Otto Apel, por su parte, en un debate que sostuvo con Enrique Dussel, está
de acuerdo con la situación de sometimiento de forma violenta que vivió el
indígena. Él lo arma de la siguiente forma:
“Aproximadamente en el año 1500, las poblaciones indígenas de América, del África
negra y de grandes partes de Asia, fueron arrancadas (en general de forma violenta)
de sus condiciones naturales y socioculturales de vida, siendo también fuertemente
diezmadas o exterminadas de plano; fueron asimismo despojadas en parte de sus
culturas avanzadas, así como de su orden social; fueron esclavizadas y, en cualquier
caso, condenadas a convertirse en un “grupo marginal” extremadamente pobre
de la humanidad, un grupo, además, dependiente económica y culturalmente del
Norte”
32
.
Lo que Apel ve como injusto es el hecho del sometimiento en forma violenta
hacia los aborígenes de América, que les hayan quitado sus culturas, sus
tradiciones, y los hayan dejado en una condición de pobreza y marginación. Apel
llega a decir que a consecuencia de la conquista, estos aborígenes pasan a ser
un “grupo marginal, es decir, no forman parte de la estructura de la ciudadanía,
no tienen participación política y son un grupo que es dependiente cultural y
económicamente del Norte.
Santiago Castro Gómez por otro lado, elabora una crítica al planteamiento del
eurocentrismo en Dussel, en base a dos aspectos.
En primer lugar, él arma lo siguiente:
“La losofía de la liberación propuesta por Dussel se describe a sí misma
utilizando los mismos signos de identidad denidos por aquella modernidad que
pretende superar.
Es decir, que la losofía de la liberación de Dussel se identica no con parámetros
propios de la losofía de la liberación, sino de la Modernidad europea.
Interpretando a Castro Gómez, él quiere decir que plantear la losoa de la
liberación desde argumentos de la losofía de la Modernidad, no es la manera
de superar a la Modernidad. Él propone el “giro decolonial” como la alternativa
de la losofía latinoamericana frente a la Modernidad. Es decir, no recurrir a los
argumentos de la losofía europea, sino a los argumentos mismos de los grupos
que han sido colonizados y sometidos. En esto consiste para Castro Gómez el
“giro decolonial”.
En segundo lugar, creer que la liberación de los sujetos oprimidos depende de
un “centro” que es universal, no toma en cuenta la diversidad de esos sujetos
insignia.org, Madrid, 14 de diciembre de 2007. Consultado en mayo de 2012.
32. Apel, K. y Dussel E. Ética del discurso y ética de la liberación. Trotta, Madrid, 2004, pp. 196-197.
TEORÍA Y PRAXIS No. 32, Enero-Junio 2018
27
oprimidos. El desafío es incluir a todos los “actores empíricos (indígenas,
campesinos, afros, gays, lesbianas, etc.) en la liberación de su opresión para
que todos, desde su particularidad, se sientan involucrados en su proceso de
liberación.
BIBLIOGRAFÍA y REFERENCIAS ELECTRÓNICAS
1. DUSSEL, E., Método para una losofía de la liberación. Sígueme,
Salamanca, 1974.
2. DUSSEL, E., Filosofía de la liberación. Nueva América, Bogotá, 1996
3. DUSSEL, E. 1492. El encubrimiento del otro. Hacia el origen del mito de
la modernidad. Plural Edit., La Paz, 1994.
4. DUSSEL, E., Ética de la liberación en la edad de la globalización y la
exclusión. Trotta, Madrid, 1998.
5. HONET, Axel, La sociedad del reconocimiento. Crítica, Barcelona, 1997.
6. DE LAS CASAS, Bartolome, La destrucción de las indias. Clásicos Ucieza,
Barcelona, 1997.
7. McPHERSON, C. La teoría política del individualismo posesivo. De
Hobbes a Locke. Trotta, Madrid, 2005.
8. LOCKE, J. La ley de la naturaleza. Tecnos, Madrid, 2007.
9. TODOROV, Zvetan. La conquista de América. El problema del Otro. Siglo
XXI, México, 1998.
10. CESAIRE, Aime, Discurso sobre el colonialismo. Akal, Madrid, 2006.
11. CASTRO, S., Crítica de la razón latinoamericana. Puvill, Barcelona,
1996.
12. REYES Mate, Manuel. Tratado de la injusticia. Anthropos, Barcelona,
2011.
13. APPEL, K. y DUSSEL E. Ética del discurso y ética de la liberación. Trotta,
Madrid, 2004.
14. RUIZ, J., De Heidegger a Habermas. Hermenéutica y fundamentación
última en la losoa contemporánea. Herder, Barcelona, 1997
15. www.enriquedussel.org
16. http://www.lainsignia.org/2007/diciembre/soc_003.ht