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TEORÍA Y PRAXIS No. 35, Julio-Diciembre 2019
Tercera fuerza y sujeto principal:
un pueblo con espíritu socrático e
inspiración cristiana
Luis Antonio Monterrosa
1
Resumen
En este ensayo queremos mostrar dos cosas: por un lado, que la tercera
fuerza es un elemento analítico clave en la losofía de I. Ellacuría no por su
carácter de tercero, sino por su concreción como sujeto principal. Por otro
lado, intentamos mostrar el carácter que tiene este sujeto principal en cuanto
tercera fuerza, revisándolo a la luz de sus concreciones históricas en diversos
momentos, según los análisis de Ellacuría y mostrar la vinculación del carácter
de este sujeto con el carácter de la losofía de la liberación.
Palabras clave: Ignacio Ellacuría, losofía de la liberación, inspiración
cristiana, sujeto histórico
Abstract
In this paper we try to show two things: rst, that the concept of tercera
fuerza (third force) is a key analitic term ibn Ignacio Ellacuría’s philosophy,
not because of its prole of third way, but as a concrete expression of Main
Subject in history. Second, we try to show the prole this Main Subject as third
force, read as expression in diverse historical moments, according the analysis
of I. Ellacuría, showing the link this prole has and the prole of philosophy
of liberation.
Keywords: Ignacio Ellacuria, Philosophy of Liberation, Christian inspiration,
historical subject.
1
Licenciado en losofía y maestro en teología, escribe tesis doctoral sobre “Filosofía e Inspiración Cristiana en Ignacio
Ellacuría”. Docente del Departamento de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Centroamericana José Simeón
Cañas; docente del programa de Maestría de Políticas Públicas de Prevención de la Violencia de la Universidad Don Bosco.
Contacto: monterrosadiaz@gmail.com
No. 35
ISSN 1994-733X, Editorial Universidad Don Bosco,
year 17, No.35, July-December 2019, p. 139-150
SSN 1994-733X, Editorial Universidad Don Bosco,
año 17, No.35, Julio- Diciembre de 2019, p. 139-150
Tercera fuerza y sujeto principal: un pueblo con espíritu socrático e inspiración cristiana
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1.- INTRODUCCIÓN
El tema de lo que se conoce como Tercera Fuerza(“TF” de ahora en adelante)
en los escritos de I. Ellacuría, aparece básicamente en el contexto del vaivén del
proceso de diálogo negociación que se desarrolló en el contexto de la guerra
civil y la polarización en El Salvador de los años 80. El texto en el que aparece
con mayor claridad, cronológicamente hablando, es el artículo publicado en
1986 titulado “Análisis ético-político del proceso de diálogo en El Salvador”
2
1.
Sin embargo, el mismo Ellacuría, al hablar de la TF hace referencia a un editorial
anterior titulado “El Salvador en estado de diálogo”
3
2cuando dice: “Lo que se
viene llamando la “tercera fuerza” debe ser el sujeto principal para poner al
país en “estado de diálogo” (ECA, 1986, 45: 525 533) en busca de la paz y de
la solución a las causas del conicto”.
Este texto es importante por dos cosas:
a. El contexto fundamental para comprender adecuadamente lo que
es la TF corresponde más al conicto social que a la guerra civil en
misma. No son lo mismo, sino que de hecho la guerra civil es expresión
del conicto social. Esto no es una mera distinción semántica puesto
que, como esperamos mostrar, se trata de atender y resolver no sólo la
guerra civil, cosa de por ya importante, sino sobre todo el conicto
social y éste, es anterior, como problema, a la guerra civil. La guerra
civil, propiamente, es un asunto político militar; el conicto social es
problema estructural de carácter nacional.
b. En segundo lugar, la referencia en mención, tipica a esa TF como
“sujeto principal” en referencia al “estado de diálogo”. El diálogo en
referencia es, por supuesto, en contraposición al “estado de guerra”
4
3
y sobre todo “... si la nalización de la guerra es sobre todo cuestión
de las partes en conicto, la consecución de la paz es así cuestión de
todo el pueblo salvadoreño”
5
.4Por tanto, la tipicación como “sujeto
principal” sobrepasa el ámbito mismo de la guerra civil para abordar más
bien la problemática estructural y por tanto es fundamental entender
este carácter de sujeto principal.
En este ensayo queremos mostrar dos cosas: por un lado, que lo que Ellacuría
llama la tercera fuerza es un elemento clave del proceso histórico salvadoreño
no tanto por su carácter de tercero, sino por su concreción como sujeto principal.
2
Publicado en ECA, 1986, 454-455: 727-751 y recogido en I. Ellacuría, Escritos Políticos (Veinte años de Historia en El
Salvador), tomo III, pp. 1377 - 1416
3
ECA, 1986, 453: 525-533, EP III pp. 1417-1424. En general, la referencia bibliográcas citarán a Escritos Políticos (EP),
sin embargo, cuando sea necesario indicaremos la fuente original (normalmente ECA) a n de tomar en cuenta la variable
cronológica como parte del desarrollo del pensamiento en torno a las fuerzas sociales, contexto básico para comprender
lo que es la “tercera fuerza” en el pensamiento de I. Ellacuría. Así, por ejemplo, en el orden de presentación de los textos
en EP III, está antes el “Análisis ético – político del proceso de diálogo en El Salvador” (cf. supra) y luego viene “El Salvador
en estado de diálogo” cuando en realidad éste es, cronológicamente anterior a aquel.
4
EP III, 1418
5
EP III, 1422
141
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Por otro lado, nos interesa mostrar qué carácter tiene este sujeto principal
revisándolo a la luz de sus concreciones históricas en diversos momentos, según
los análisis de Ellacuría y mostrar así la vinculación del carácter de este sujeto
con el carácter de la losofía de la liberación.
2.- TERCERA FUERZA (TF)
En principio, frente a escépticos y críticos, la irrupción del término de TF apareció
relativamente desencajado en la terminología de I. Ellacuría y ha tendido a
gozar de cierto rechazo. Esto está en conexión, por supuesto, a múltiples y
diversas interpretaciones de lo que es TF. Nos interesa por un lado esclarecer
qué es esa TF atendiendo en principio su contexto histórico, básicamente la
coyuntura alrededor del diálogo negociación como solución al conicto armado,
pero también determinar su posición en el conjunto de la losofía política de
Ellacuría. Como veremos, el término TF no puede desentenderse de su contexto
propio, de lo contrario fácilmente puede absolutizarse indebidamente. No sobra
decir que las absolutizaciones conceptuales en el pensamiento de Ellacuría son
inadmisibles, simplemente porque no se trata de principismos ni pragmatismos
sino de atención de la realidad y la praxis históricas. De ahí lo clave de atender
el concepto en una visión más amplia de sus escritos que, como veremos, debe
situarse alrededor de la discusión del sujeto principal o sujeto histórico.
Habrá que comenzar diciendo que no se trata, al hablar de TF de meros
tercerismos, es decir como una mera tercera opción entre otras dos presentes
o antecedentes, por ejemplo en un contexto de polarización. Esta suele ser
una de las interpretaciones al colocar a la TF entre el proyecto revolucionario
y el proyecto contrarrevolucionario según el contexto de los ochenta
6
.5Esto en
principio no es así porque el ámbito de la TF no es exclusivamente el político,
sino en tanto que fuerza, el social
7
.6
En segundo lugar, no se trata la TF de mero término medio
8
7de moderación entre
dos opuestos. Efectivamente, la TF juega un papel social importante y, político,
si bien no partidario, así como ha de pretender cierto efecto moderador, pero
no es término medio entre la izquierda y la derecha como proyectos políticos,
lo cual llevaría a pensar en una especie de centrismo. Esto es así, porque las
fuerzas sociales y especícamente la TF, identicadas con las mayorías (como
veremos) atienden los intereses y necesidades de esas mayorías populares
9
.8
Y, tercero, lo anterior debería servir para invalidar la interpretación de la TF
6
En otro contexto, pero que puede ayudar a identicar esta visión tercerista, es el ejemplo de la llamada Tendencia
Tercerista o Insurreccional como tercera opción válida entre la Tendencia Proletaria y la Tendencia GPP como los tres
grupos constituyentes del FSLN previos al 19 de julio de 1979 en Nicaragua. Aquí, el Tercerismo apareció como un intento
de validación de una tercera opción. -
7
Cf. EP III 1419; EP III, 1411
8
Cf. EP II, 778
9
Cf. EP I, 196; EP III, 1410; EP III, 1409
Tercera fuerza y sujeto principal: un pueblo con espíritu socrático e inspiración cristiana
142
como mero agente de mediación
10
.9Efectivamente juega un papel especíco
en la mediación respecto del conicto nacional, pero técnicamente no es
mediador, simplemente porque no es neutral al estar vinculada a los intereses
de las mayorías populares que, ideologizadamente o no, las fuerzas políticas en
disputa se arrogan su representación.
¿Cómo tipica Ellacuría esta TF? ¿Cuál es el horizonte de interpretación posible?
Es lo que desarrollaremos a continuación. En un primer momento, examinaremos
los textos alrededor de 1986 donde Ellacuría habla directamente de TF. A partir
de esta tipicación, examinamos otros textos anteriores y posteriores donde,
al hablar de las fuerzas sociales y coincidiendo con las características de la TF,
se puede mejor comprender extensivamente de qué se trata esta TF, para en
un tercer momento, determinar losócamente el carácter de ésta como una
especie de fuerza social de inspiración cristiana y talante socrático.
3.- LA TIPIFICACIÓN DE LA TF EN SU CONTEXTO
Existen dos textos principales: El Salvador en estado de diálogo y Análisis ético-
político del proceso de diálogo en El Salvador, ambos de 1986 en el contexto
especíco del empantanamiento del diálogo como instrumento para poner n
a la guerra civil. Ellacuría ya ha visualizado antes la importancia de la presión
externa
11
10como medida para propiciar el diálogo-negociación e indaga sobre la
necesidad de la presión interna
12
.11Así establece: “Cuanto mayor sea la fuerza
social interna que presione sobre las partes en conicto, tanto mayor será la
posibilidad de que ese diálogo se realice y tenga efectos positivos”
13
.12
Lo que después se convertiría en concreto en el esfuerzo del Debate Nacional
por la Paz, como aglutinante de diversas fuerzas sociales, aparece aquí
caracterizado, si bien no tiene por qué identicarse ni reducirse necesariamente
la TF con el Comité Permanente para el Debate Nacional
14
.13
En estos textos habla de la TF como “el verdadero sujeto histórico -y no
meramente político- del proceso salvadoreño”
15
.14Este es un texto clave de
10
Esta suele ser una interpretación dominante. Cf. José Sols Lucía y Juan Camilo Pérez, El pensamiento de Ignacio Ellacuría
acerca de procesos históricos de reconciliación política, Pensamiento, vol. 67(2011), núm. 251, pp. 103-124. No es que
esté desencaminada totalmente está interpretación; es que deja por fuera otros elementos y por ello aparece como
insuciente. Si bien nos situamos en el ámbito de la paz y los conictos, Ellacuría no está utilizando los conceptos en la
misma dirección que en el campo de construcción de paz y transformación de conictos. Cf. J. P. Lederach, Reconciliación
Sostenible en Sociedades Divididas, Centro Gernika, 1998; A. Curle, Conictividad y Pacicación, Herder, 1978 por citar a
dos especialistas en estos campos. Véase también, W. Ury, Alcanzar la Paz, Paidós, 2000.
11
La declaración conjunta mexicano-francesa sobre El Salvador (artículo de 1981). Cf. EP III, 1235-1269
12
Cf. por ejemplo, Diez tesis sobre un proceso de negociación en EP III, 1271- 1297
13
EP III, 1422
14
Curiosamente cuando Ellacuría escribió El signicado del debate nacional en 1988 no utilizó nunca en este escrito el
término de TF lo cual al menos en principio querrá decir que no se identican plenamente. Cf. EP III 1469-1483
15
EP III, 1408
143
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interpretación de tal manera que debemos tener el cuidado de no reducirlo a
la mera coyuntura del proceso de diálogo, todo lo importante que se quiera,
pero que se trata en el fondo, del proceso de la praxis histórica en términos
estructurales y no meramente coyunturales.
Es por un lado (a) “sujeto principal” porque se trata de buscar la paz y “la
solución a las causas del conicto”
16
,
15
no sólo de la guerra civil en la medida
que ésta es expresión de aquél y por tanto más radical. En segundo lugar (b)
lucha por los intereses populares sin estar vinculado ni identicado a las partes
del conicto armado (Estado / Fuerza Armada vrs FMLN) como tampoco (c) no
se subordinan a ninguna de estas partes políticas, “manteniendo un máximo de
autonomía”
1716
y, sólo en esa medida, “apuntan a ser la superación dialéctica
de las dos partes en conicto” (porque lleva delante los intereses objetivos de
las mayorías populares) y por ello tienen carácter de mediación superadora”.
Aquí Ellacuría insiste en el carácter social de esta fuerza, distinguiéndola de las
fuerzas políticas: “no le es propio de la tercera fuerza convertirse en partido
político ni aspirar en cuanto tercera fuerza al poder del Estado”
1817
A mi modo de ver Ellacuría está aquí manejando dos planos que obviamente
se intersectan. Por un lado, atiende la coyuntura: la necesidad de impulsar
correctamente el proceso del diálogo-negociación. Pero al mismo tiempo está
atendiendo un plano estratégico, con visión losóca, que mira el conjunto de
la praxis histórica y no sólo la coyuntura inmediata, cuando habla de “sujeto
principal”.
Esto le conduce a una revisión histórica en el artículo La cuestión de
las masas”
1918
de 1987, lo que nos da pauta para mirar otras expresiones y
concreciones histórica posibles de ese “sujeto principal” donde precisamente
destaca las características clave de la TF. Por tanto, no es el carácter de tercero
lo fundamental de esta fuerza, sino la posibilidad de que se constituya en sujeto
de la praxis.
Tanto “La cuestión de las masas” como la tipicación que hace de la TF en
“Análisis ético-político” deben entenderse a mi juicio, como veremos más
adelante, en la perspectiva de la losofía liberadora. Efectivamente, Ellacuría,
a propósito de “las masas” recalca:
(a) que no se trata de términos medios. Las masas, organizadas y
conscientes, pueden preferir sus propias alianzas con uno u otro proyecto
político, si bien “nunca deben abandonar su propia identidad”
20.
Es otra
vez, el tema de la autonomía.
(b) precisamente por ello trae a colación la experiencia misma de lo
que fue FECCAS-UTC, la organización campesina de los años setenta19,
que abandonó sus “raíces cristianas del movimiento”, perdió “el ritmo
16
EP III, 1407
17
EP III, 1408
18
EP III, 1411
19
EP II, 777-798
20
Véase como referencia, Cabarrús, Carlos. Génesis de una revolución. Ediciones de la Casa Chata, México, 1983
Tercera fuerza y sujeto principal: un pueblo con espíritu socrático e inspiración cristiana
144
necesario”, “aceptó como cientíca e indiscutible una interpretación
de la realidad”, es decir perdió su dimensión crítica, y terminó por
subordinarse
21.20.
Efectivamente, por esta experiencia de una organización social en el horizonte
de constitución de la TF, Ellacuría insiste en la necesidad de la constitución
autónoma de la TF a propósito de la identidad de “las masas”. De ahí la necesidad,
en todo caso, más allá del acompañamiento teórico necesario a “las masas”,
de “mantenerlas despiertas” y “entrenarlas en modelos de discernimiento”
2221
4.- EL CARÁCTER Y TIPO DEL SUJETO PRINCIPAL: VISIÓN SINCRÓNICA
Hemos determinado que la TF que Ellacuría señala no se trata de mero tercerismo
de cara a una posible mediación, si bien puede ser una de sus posibilidades.
En términos estratégicos, así como en términos de análisis radical, esto es,
sobrepasando el carácter de la coyuntura, la TF puede tener carácter de sujeto
social cuando:
a. Sus intereses objetivos son los de las mayorías populares
b. Su identidad propia es la de fuerza social, más que fuerza política
c. No se subordina a otras fuerzas, especialmente las políticas
d. Convive con una dimensión crítica como modelo de discernimiento.
En el artículo sobre “La cuestión de las masas”, Ellacuría hace una mención
especial, en la revisión de la memoria histórica, del papel y perl de lo que
fue FECCAS-UTC. Esto nos determina una pista a n de poder buscar en otros
momentos, fuerzas sociales especícas que podrían haberse acercado a jugar
este papel histórico de sujeto principal.
De ser así, y es lo que intentaremos mostrar, el sujeto principal no es la TF sin
más, sino más bien la TF es la concreción en un contexto determinado de lo que
es el sujeto principal, de modo que la trascendencia de la TF es en tanto sea la
encarnación del sujeto principal, por utilizar un término más bien teológico, y
no al revés: la TF no es radicalmente trascendente en términos históricos por
misma, sino por encarnar al sujeto principal según cierta estructura esencial.
Esto es importante porque lo que históricamente se debe construir no son
terceras fuerzas, sino sujetos principales. Que en una coyuntura y contexto
determinado esta fuerza necesita manifestarse como tercera es una cosa
distinta.
21
EP II, 781-783
22
EP II, 792
145
TEORÍA Y PRAXIS No. 35, Julio-Diciembre 2019
En el análisis histórico de la realidad salvadoreña, Ellacuría tiene dos menciones
especícas hacia ciertos sujetos sociales a quienes se acerca esta caracterización
de sujeto principal, bien como realidad, bien como posibilidad. Estas menciones
son respecto a las organizaciones populares de los años setenta, con especial
mención de FECCAS-UTC, como organización campesina, a la que ya hemos
hecho referencia y el FDR, como frente político con actividad entre 1980 y
1982.
a. FECCAS-UTC recibe cierta predilección analítica, probablemente por
sus “raíces cristianas”. Esto lo destaca en dos artículos analíticos que
corresponden a momentos distintos: hacia 1988 en “La cuestión de las
masas” y hacia 1978 en “La Iglesia y las organizaciones populares en El
Salvador”
23
.
22
En el primero destaca la necesidad de la “distancia crítica”
entre Iglesia y Organización, y volverá a insistir en ello en el segundo
artículo. Esta es una característica esencial que precisamente también
ha destacado a propósito de la TF como hemos visto más arriba.
En otro artículo
2423
de 1979 destacará precisamente el valor de las organizaciones
populares, especialmente como fuerza políticamente activa “en la defensa
de los intereses populares y en la lucha contra las políticas antipopulares” y
es precisamente lo que les permite ser “dinamizadores del proceso político y
social”, superando precisamente el planteamiento de los partidos políticos,
dando a “las clases populares un rol social y político que antes no tenían” y, he
aquí el punto medular, “han elevado, en denitiva, al pueblo oprimido, de su
condición de marginado a agente activo del proceso histórico”
2524
Ya en este momento advierte Ellacuría del peligro de la subordinación de las
organizaciones populares a los grupos políticos-militares puesto que esto puede
terminar “aniquilando su autonomía”
26
.
25
Tal subordinación suele darse como
la aceptación acrítica de determinadas posturas políticas, praxis especícas o
teorías determinadas. No es que no pueda hacerlo y tampoco se trata de “una
confesión de escepticismo ni de relativismo, ni una invitación a un pluralismo
vacío y paralizante”26 sino de la insistencia en la necesidad de autonomía y
distancia crítica. Esto evitaría sucesivas reducciones “del pueblo a las minorías
concientizadas, de las minorías a la organización, de la organización al frente
político, del frente político a su dirigencia real”
28
.27
En esta medida, siendo sin duda importantes las organizaciones, el punto
especíco es que las mayorías populares no se agotan en su expresión
organizativa, y así mismo en la medida que asuman su identidad, autonomía y
distancia críticas, son fuerzas sociales claves como sujetos históricos.
b. El FDR se constituyó como fuerza política relevante tras la alianza
entre las organizaciones populares, aglutinadas en la Coordinadora
22
EP II, 777-798 y EP II, 659-677 respectivamente
24
“El papel de las organizaciones populares en la actual situación del país” en EP II, 733-775
25
EP II, 739
26
EP II, 741
27
EP II, 742
28
EP II, 749
Tercera fuerza y sujeto principal: un pueblo con espíritu socrático e inspiración cristiana
146
Revolucionaria de Masas y los partidos políticos que constituyeron el
Frente Democrático (MPSC, UDN y MNR). Ellacuría destaca en su momento
la valoración del FDR como un actor clave del proceso.
Esto puede disonar con lo que vamos recogiendo en la medida que venimos
destacando la dimensión social de la fuerza más que su dimensión política.
Sin embargo, partimos precisamente de que “lo social es más básico que lo
político, aunque coyunturalmente lo político pueda primar sobre lo social”
29
.28
De ahí por tanto, que en una coyuntura determinada puede destacarse la
relevancia misma de una alianza política como el FDR y esto porque “tanto en
sus planteamientos como en la praxis histórica llevada hasta ahora es superior y
más valioso que su contrario, sobre todo en la negación en cuanto es la negación
de sus vicios fundamentales”
30
.29
Si bien, las referencias son menores comparativamente, la relevancia del FDR
es, como expresión de una gran alianza social y política, la posibilidad de
ser una alternativa de poder con un proyecto distinto. Precisamente incluso,
las grandes mayorías podrían “ver con benevolencia la solución del Frente
Democrático Revolucionario”
31
.30
La insistencia en el análisis está por tanto, más enfocada en la identicación
con los intereses de las mayorías populares y no hay mayores alusiones a la
autonomía, distancia crítica, etc. Sólo un elemento más, que bien podría pasar
por ser un elemento menor, pero que ya fue destacado previamente para el caso
de las organizaciones populares. El FDR, en este momento, es cierta expresión
de las mayorías populares, precisamente por su carácter de alianza político-
social:
La solidez subjetiva de esta gran masa del pueblo, que no es, estrictamente
hablando, proletaria, es maniesta pues se ha consolidado en medio de la
persecución y de la muerte; muchas veces se ha lanzado a la lucha por la
liberación desde una profunda fe cristiana...
32
31
Este elemento, que ya ha aparecido antes, destacando el componente de la fe
cristiana, no puede ser gratuito y es digno de consideración, sobre todo tomando
en cuenta la concepción losóca de Ellacuría y su talante teológico. Si en el
caso del FDR es digno de ser destacado este detalle es porque en contraste con
FECCAS-UTC que tiene como organización una raíz de inspiración cristiana, la
alianza que representa el FDR no tiene nominalmente esta identidad.
A continuación hacemos unas consideraciones del talante de la losofía de
Ellacuría para nalmente extraer conclusiones a propósito del sujeto principal.
29
EP II, 741
30
EP II, 921 (“En busca de un nuevo proyecto nacional”, artículo de 1980)
31
EP II, 927
32
EP II, 926
147
TEORÍA Y PRAXIS No. 35, Julio-Diciembre 2019
5. SUJETO PRINCIPAL Y FILOSOFÍA LIBERADORA
Sin ánimo de ser exhaustivo en este estudio exploratorio, precisamos de destacar
el talante de la losofía de Ellacuría, no tanto para explicitar su pensamiento
losóco
33
,
32
sino sólo para leer nuestro asunto del sujeto principal desde los
elementos claves de lo que entiende su losofar y su losofía.
La función liberadora de la losofía para Ellacuría se desdobla en dos momentos,
su capacidad crítica y su capacidad creadora
34
,33y se desarrolla en un horizonte,
el de las mayorías populares, de tal manera que el trabajo losóco pueda ser
asumido por las mayorías y las fuerzas sociales, sin reducirse esto a una mera
popularización de la losofía
35
.
34
Precisamente,
La losofía no podrá desarrollar toda su potencialidad liberadora si no es
asumida por el sujeto real de la liberación cualquiera que sea en cada caso
este sujeto, lo cual por cierto, no puede decidirse dogmáticamente...
Sólo la realidad del momento histórico determinado puede denirlo...
pero históricamente puede perlarse su carácter....
3635
Hay por tanto una vinculación importante, obviamente, entre la losofía
liberadora y el sujeto histórico o principal. Esta cita de Ellacuría es además
importante porque revela precisamente que no se trata de determinar
dogmáticamente ese sujeto, justo como venimos argumentando. Es el momento
histórico que dene la concreción de ese sujeto histórico, si bien cuenta con
algunas notas esenciales.
Estas notas esenciales están íntimamente vinculadas con el talante losóco
liberador, precisamente en su dimensión crítica y en su dimensión creativa. Esta
relación, entre losofía liberadora y sujeto de la praxis, queda mejor expresada
cuando revisamos las limitaciones o peligros del quehacer losóco.
Uno de los principales peligros de la losofía, y de la TF en sí, es la pérdida de
su autonomía, de ahí la obligación de no subordinarse “a ningún tipo de fe”,
sea esta como expresión cristiana o marxista
37
,
36
justo uno de los elementos
fundamentales del carácter del sujeto principal, sea ésta identicada en su
momento histórico como tercera fuerza, FDR o FECCAS-UTC.En estas mismas
páginas, a propósito de las relaciones entre losofía y política, menciona otras
limitaciones y peligros, similares a las limitaciones y peligros de las expresiones
históricas del sujeto principal:
33
Cf. H. Samour, Voluntad de liberación, UCA editores, San Salvador, 2006
34
Ellacuría desarrolla esto principalmente en “Función liberadora de la losofía”, EP I, 93-121
35
EP I, 95
36
EP I, 114
37
EP I, 52
Tercera fuerza y sujeto principal: un pueblo con espíritu socrático e inspiración cristiana
148
a. el peligro de la supercialización inútil
b. la búsqueda de la pura efectividad inmediata
c. la falta de distancia crítica que puede inhibir precisamente su
dimensión creativa, aun cuando esta toma de distancia no es posible “sin
una inicial inmersión previa”
38
37
d. el confundir lo inmediato y reinante con lo real y lo principal
Hay sin duda una vinculación entre quehacer losóco liberador y sujeto
histórico. Esto es evidente. Lo que se quiere apuntar aquí es algo distinto.
Existe un espíritu subyacente común al carácter del quehacer losóco y el
carácter del sujeto principal, independientemente de su concreción histórica
particular.
Este carácter a mi modo de ver es con respecto a dos elementos en lo que
respecta a la losofía de Ellacuría: por un lado, el espíritu socrático y, por otro
lado, el lugar del quehacer losóco y de la praxis histórica de modo que ambas
sean liberadoras.
En el pensamiento losóco está claro que no puede ser cualquier losofía:
esta debe tener un cierto talante socrático ciertamente, precisamente como
expresión de la dimensión crítica y creativa. Es este mismo espíritu, por lo
que llevamos apuntado aquí, el que se exige al sujeto principal de la praxis
histórica: capacidad crítica como factor de discernimiento en función de
desideologización y enfrentar los discursos enmascaradores de las injusticias
y de las prácticas y teorías inadecuadas e insucientes, sean de derecha o de
izquierda, así como capacidad creativa para visualizar e iluminar la praxis de
liberación.
Este quehacer crítico, losóco y de la praxis del sujeto principal, supone un
lugar concreto desde donde se hace. Este lugar privilegiado es el de “la cruz
y los crucicados”
39
.
38
Esto es totalmente coherente con la valoración efectiva
que Ellacuría hace del sujeto principal tanto por su entronque con las mayorías
populares como por su inspiración cristiana, si bien un tanto complicado de
aceptar en una visión “civil” de la losofía y de la acción política, pero en todo
caso, con capacidad de presentar retos.
La relación de la losofía con las mayorías populares no es crucial porque
sean mayorías, sino porque son mayorías crucicadas, del mismo modo que la
inspiración cristiana no tiene sentido a menos que sea fuente de inspiración crítica.
38
Id.
39
EP I, 116. La referencia a “la cruz y los crucicados” puede sorprender al lector. En el estilo de Ellacuría, la losofía suele
buscar estar referencias teológicas sin que esto signica reducción de su autonomía, aunque no podemos tratar este estilo
aquí. Con todo, es importante destacar que cuando Ellacuría habla aquí de “lugar privilegiado”, quiere tener de referencia
ética y epistemológica para la praxis a las mayorías populares. Situados desde ellas, las cosas se ven distintas. Esta es
la clave de comprensión del término civilización de la pobreza que Ellacuría desarrolla en su texto Utopía y Profetismo
(Mysterium Liberationis I, Trotta, 1990, pp. 293ss). Teológicamente sucede que las mayorías populares en tanto pobres
(Lc, 6,20ss) son normalmente los crucicados de la historia y es, sólo desde el escándalo de los crucicados y de la cruz
que puede emprenderse la transformación del mundo.
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TEORÍA Y PRAXIS No. 35, Julio-Diciembre 2019
El punto de partida de esta dimensión crítica esta precisamente en la cruz y la
crucixión, concepto teológicamente comprensible, pero que losócamente
puede que necesite madurar. No en balde el mismo Ellacuría visualizaba que
frente a la robustez de saberes latinoamericanos como la literatura y la misma
teología, la losofía se encontraba rezagada. En palabras de Ellacuría: “A la
losofía queda expresarla y reelaborarla al modo especíco de la losofía cosa
que todavía no se ha hecho de forma mínimamente satisfactoria”
40
.
39
En denitiva, sin que se identique losofía y quehacer losóco con sujeto
principal y praxis histórica, estos comparten el mismo vigor constitutivo del
espíritu socrático y la inspiración cristiana. Si bien, al tenor de la última cita
de Ellacuría, puede estar claro el espíritu socrático, dista mucho de asimilar
la dimensión cristiana, pero sólo desde este punto de vista precisamente tiene
sentido hablar de una losofía cristiana.
Cierro con una última cita de Ellacuría donde precisamente recoge este punto
y donde en apretadas líneas, en confrontación con Heidegger, se vislumbra una
línea de trabajo:
... no basta con ponerse en el lugar que constituyen los oprimidos de
la tierra para hablar de losofía de inspiración cristiana, pero no puede
hablarse propiamente de losofía cristiana, si no se sitúa el pensar
losóco en ese lugar privilegiado de sabiduría... que constituyen los
despojados... no porque la nada se haga creadora, no porque exnihilo
omne ens que ens t
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(Heidegger) sino porque hay quien haga de la
nada el ser. El ente no “se hace” de la nada; hay que hacerlo, aunque sea
de la nada. Esa nada que a nosotros se nos presenta como negación y aun
como crucixión
42
.41
6.- FILOSOFÍA Y SUJETO HISTÓRICO
Efectivamente, en Ignacio Ellacuría, el talante de la tercera fuerza como
concreción del sujeto histórico, está en íntima conexión con el talante mismo
de la losofía. Por eso es visible la transición que hemos hecho desde el sujeto
histórico hacia la losofía por medio de la TF. Quedémonos en todo caso, con
un intento de tipicación de la TF.
1. TF no es ni tercerismo, ni mediador neutral. Es forma concreta histórica
que asume el sujeto histórico como expresión de las mayorías populares.
2.TF en tanto concreción histórica del sujeto principal, es
fundamentalmente una fuerza social con expresiones políticas por
40
EP I, 107
42
“todo ser en tanto ser es hecho de la nada” cita Ellacuría a Heidegger de memoria. La ontología situada en el horizonte
de la nihilidad asume, siguiendo el principio cristiano que la creación se hizo de la nada (ex nihilo); por tanto, los seres,
los entes en términos ontológicos, estarían hechos de la nada.
43
EP I, 117
Tercera fuerza y sujeto principal: un pueblo con espíritu socrático e inspiración cristiana
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supuesto, pero cuya presencia esencial no se reduce a lo político ni
mucho menos a la política.
3.El sujeto histórico, y la TF como su expresión, se caracteriza por un
identicarse con los intereses fundamentales de las mayorías populares;
como tal, es autónoma de las grandes fuerzas sociales y políticas (partidos,
iglesias, etc.) y destaca por su conciencia crítica sobre la realidad y los
problemas de la realidad
4.Esta conciencia crítica tiene raíces fundamentales en la constitución de
un espíritu socrático y en la inspiración cristiana.
La pregunta de fondo que se desgaja: ¿dónde está la TF como sujeto histórico en
la actualidad? Ellacuría creyó ver algo de ello en aquella fuerza social llamada
FECCAS-UTC y luego en el FDR. Fácilmente puede pensarse que ahí donde
haya dos fuerzas polarizadas en disputa que en virtud de su misma disputa
se concentran en sí mismas y sus intereses, pero se olvidan de los intereses
nacionales y de las mayorías populares, entonces hace falta una tercera fuerza
que ponga orden. Podrán aparecer terceras fuerzas para poner orden y podrán
ser de distinta índole. Pero sólo en cuanto esté vinculada a los intereses y
necesidades de las mayorías populares, a los crucicados de la historia, esta TF
estará referida al sentido que apuntaba Ellacuría.
Ahora bien, tampoco hace falta que haya dos fuerzas en pugna para la necesidad
de emergencia del sujeto histórico. Esta es una necesidad histórica pero que
puede constatarse su inexistencia. Por supuesto que pueden aparecer fuerzas
sociales que se proclamen sujeto histórico, pero en el sentido de Ellacuría estas
no sólo deben asumir los intereses y necesidades de las mayorías populares,
sino también de gozar de autonomía frente a las fuerzas políticas, así como
desarrollar un espíritu socrático y mejor si se convive con la inspiración cristiana.
Entonces resulta que aunque aparezcan fuerzas más o menos sólidamente
reivindicativas o incluso no existan tales fuerzas, candidatas a sujeto histórico,
permanece la tarea de construir ese sujeto histórico de liberación con inspiración
cristiana y espíritu socrático.
BIBLIOGRAFÍA
I. Ellacuría, Veinte años de historia en El Salvador. Escritos Políticos. Tres
tomos (Citados como EP I, EP II y EP III), UCA editores, San Salvador, 2005
Los principales artículos utilizados en este ensayo, ordenados cronológicamente
(tomando en cuenta que no están así ordenados en los tres tomos de EP), son
los siguientes:
1. Filosofía y Política (1972) en EP I, 47-61