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TEORÍA Y PRAXIS No. 33, Julio-Diciembre 2018
iglesia de los documentos de Medellín (1968) y Puebla (1979).
Foto: Elmer Romero
Reexiones nales para la actualidad
Hoy, cincuenta años después, los temas debatidos en la Conferencia de Medellín
y las ideas planteadas por Paulo Freire siguen teniendo la misma importancia
en la coyuntura latinoamericana. Es vital que el horizonte ya divisado en los
documentos de Medellín no se pierda, a pesar de la convulsa y dinámica realidad
latinoamericana. Los ejes de justicia, paz, familia, educación y juventud deben
seguir guiando cualquier labor educativa, religiosa, cultural, social, política y
económica.
Si bien la realidad de los años 60´s y 70’s no es la misma en el presente, existen
problemas estructurales que prevalecen y ante los cuales las personas, las
organizaciones y las instituciones deben buscar soluciones de manera conjunta.
En Latinoamérica prevalece una sed de justicia por tanta sangre derramada
en los contextos bélicos y tanta sangre derramada en el actual contexto de
violencia. Justicia ante la violencia estructural que aún existe, violencia
denominada como la primera violencia por Monseñor Romero, debido a que
América Latina sigue siendo una región en la que prevalece la desigualdad social
y económica, en la que pocas personas lo tienen todo y muchas personas tienen
poco. Actualmente la violencia puede no tener rostro de guerra, pero sigue
teniendo rostro de violencia económica, violencia de género, discriminación,
migración, inseguridad y analfabetismo.
La justicia permanece como un asunto no resuelto por los Estados, se sigue
implementando la doctrina del silencio y la negación de hechos que han marcado
la historia de El Salvador y América Latina.
Finalmente la paz, la familia, la educación y la juventud, si bien fueron
planteados como temas de interés en los documentos de Medellín, siguen siendo
temas de atención en el presente.
Una educación que retome las ideas de Paulo Freire debe seguirse impulsando por
las instituciones, organizaciones y la familia. La educación crítica y liberadora
es fundamental en la formación de jóvenes que aprendan de aportes de las
generaciones anteriores y trabajen propositivamente para la construcción de una
nueva sociedad. Solamente con un trabajo conjunto de los diferentes sectores
de la sociedad, retomando los compromisos de los documentos de Medellín y
bajo las ideas de Paulo Freire y con la educación popular como metodología
será posible alcanzar una sociedad más ideológicamente diversa, socialmente
equitativa y humanamente justa.