1
Doctora en Gestión Educativa y Políticas Públicas por la Universidad Autónoma de Zacatecas, México.
Docente investigadora en la Bicentenaria y Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho”.
2
Doctora en Gestión Educativa por el Centro de Investigación para la Administración Educativa, México.
Docente investigadora en la Bicentenaria y Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho”.
3
Doctor en Educación por la Universidad IEXPRO, México.
Docente Investigador en la Bicentenaria y Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho”.
https://doi.org/10.61604/dl.v18i33.565
https://hdl.handle.net/11715/2917
Las prácticas de lectura y su relación
con la competencia lectora de
estudiantes normalistas
Reading Practices and Reading
Proficiency among Student Teachers
ISSN: 1996-1642
e-ISSN: 2958-9754
ISNI: 0000-0000-8755-6191
Revista de Educación
Universidad Don Bosco - El Salvador
Gabriela del Carmen Maciel Sánchez
1
Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho”
Correo: gabrielamaciel@benmac.edu.mx,
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9118-5252
Recibido: 18 de junio del 2026
Aceptado: 3 de julio del 2026
Para citar este artículo: Maciel, G., Martínez, Z., y Zavala, R. (2026). Las prácticas de lectura y su relación con la
competencia lectora de estudiantes normalistas, Diá-logos, (33), 09-19. http://doi.org/10.61604/dl.v18i33.565
Zilia Verónica Martínez Esquivel
2
Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho”
Correo: ziliamartinez@benmac.edu.mx,
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-0804-3788
Rafael Alejandro Zavala Carrillo
3
Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho”
Correo: rafaelzavala@benmac.edu.mx,
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3607-7897
Año 18, N° 33, julio - diciembre 2026 pp. 11-23
Artículo 1
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Creative Commons: Atribución-No
Comercial-Sin Derivar 4.0 Internacional
11
Resumen
Leer, la lectura, la relación con la lectura y la
competencia lectora son conceptos que están
hermanados. De ahí la necesidad de estudiarlos,
examinarlos y reflexionar en torno a ellos. La
presente investigación se concentra en analizar las
percepciones y apreciaciones que las estudiantes
normalistas tienen sobre su competencia
lectora. Surge a partir de la pregunta ¿cómo
perciben las y los estudiantes normalistas sus
prácticas y hábitos lectores y de qué manera
estos influyen en su propio desarrollo lector?
Se empleó el enfoque cualitativo mediante el
diseño de investigación fenomenológico. Se
implementó un instrumento que se conformó
de cuatro apartados, mismo que se aplicó a 25
estudiantes de la Licenciatura en Educación
Preescolar. Los resultados obtenidos dan cuenta
de que las estudiantes tienen prácticas de lectura
limitadas, aunque emplean estrategias que les
permite profundizar en su proceso lector. Esta
información es fundamental para entender la
vinculación que las discentes tienen sobre su
relación con el texto, las acciones, estrategias,
habilidades y apreciaciones lectoras.
Palabras clave
Prácticas de lectura, competencia lectora,
formación docente
Abstract
Reading, the act of reading, ones relationship
with reading, and reading proficiency are closely
interrelated concepts. Hence the need to study,
examine, and reflect on them. is study focuses
on analyzing the perceptions and assessments
that teacher-candidates have regarding their
reading proficiency. It arises from the question:
How do teacher-candidates perceive their
reading practices and habits, and how do these
influence their own reading development? A
qualitative approach using a phenomenological
research design was employed. A four-section
questionnaire was administered to 25 students
in the Bachelors degree program in Preschool
Education. e results indicate that the students
have limited reading practices, although they
employ strategies that allow them to deepen
their reading process. is information is
essential for understanding how the students
perceive their relationship with the text, as well
as their reading actions, strategies, skills, and
assessments.
Keywords
Reading practices, reading proficiency, teacher
training
Introducción
La lectura y sus prácticas han sido una constante en el proceso educativo de
cualquier estudiante. En el caso de la formación de profesores no es la excepción.
Cada año ingresan estudiantes a las escuelas normales con hábitos y prácticas de
lectura que salen a relucir una vez comenzadas las actividades escolares. Pese a que
son estudiantes que obtuvieron el mejor puntaje en la Prueba Centro Nacional de
Evaluación para la Educación Superior, no siempre significa que tengan relaciones
de lectura cotidianas. Contrario a ello, presentan una serie de deficiencias por la falta
de lectura habitual.
Debido a lo anterior, es que surgió la inquietud de analizar las prácticas y hábitos
lectores con los que las y los estudiantes normalistas cuentan. Para ello, se hizo
una revisión acerca de la relación que 25 discentes de la licenciatura en Educación
Preescolar valoran que tienen. Esta revisión se dio a partir de la contestación de una
encuesta de 20 proposiciones que consistieron en que las estudiantes examinarán,
desde su perspectiva, los hábitos y la relación que tienen con la lectura.
Este ejercicio indagatorio brinda información sobre cómo las educandas sitúan a la
lectura en su formación académica, social y personal. Lo que permite entender cómo
conciben su experiencia y hábitos de lectura, qué estrategias de lectura emplea, cómo
valoran su lectura, de qué manera resuelven el desconocimiento sobre el vocabulario
y los conceptos que el texto presenta. Asimismo, si identifican las habilidades lectoras
que tienen.
Con base en lo anterior, se parte del supuesto de que las prácticas de lectura
efectuadas por los discentes normalistas —formación académica, social y personal—
configuran un entramado de experiencias lectoras que inciden de manera sustantiva
en el desarrollo y fortalecimiento de su competencia lectora. En consecuencia, se
considera que una mejor relación con la lectura posibilita niveles superiores de
comprensión, interpretación y socialización crítica de los textos, elementos centrales
de la competencia lectora. El presente estudio parte del objetivo de analizar las
prácticas y hábitos lectores conz los que las y los estudiantes normalistas perciben
poseer, a partir de la pregunta ¿cómo perciben las y los estudiantes normalistas sus
prácticas y hábitos lectores, y de qué manera estos influyen en su propio desarrollo
lector?
Desarrollo
La competencia lectora y las prácticas de lectura están estrictamente relacionadas,
pues entre más se lea mejores habilidades lectoras se van construyendo. Desde
infantes se debe ir construyendo este hábito y relación con la lectura. En la actualidad
se observa que es justamente en la relación constante donde se halla la limitación
más importante. Para que la competencia lectora se fortalezca tiene que haber una
relación con ella. Este vínculo implica un interés por leer y a su vez, este interés surge
de la vinculación que el sujeto haya desarrollado con la lectura.
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Leer se entiende como la acción de decodificar, así como comprender
indistintamente un texto. No obstante, leer va más allá de esto. Es un acto consciente
y consensuado que surge a partir de acciones que invitan a la realización de esta
acción, es decir la lectura. Leer es una actividad donde se fomenta el diálogo con el
texto. Esta interacción propicia una relación favorable cuando se práctica de manera
constante y habitual. Esta acción implica una variedad de percepciones y acciones
mentales que, en algunas ocasiones, dan pie al conocimiento. De ahí la importancia
de llevarla a cabo con frecuencia. “Leer es decodificar: letras, palabras, sentidos,
estructuras, y eso es incontestable” (Barthes, 1994, p. 48).
Por otro lado, Ramírez (2009) menciona que leer es el verbo y la lectura es el
sustantivo (p.163). Al ser un sustantivo, pone en movimiento una serie de elementos
que acompañan a esta palabra, entre ellos, la comprensión, la interacción, la
vinculación con el texto, los tipos de lectura, el desmenuzamiento del significado,
la comunicación. Es decir, “la lectura es un proceso personal, complejo, variable y
abierto. Cada ser humano hace una lectura distinta de un mismo texto” (Orozco y
Pérez, 2021, p. 10).
Desde esta perspectiva, la lectura es una actividad humana que propicia la
generación de saberes, experiencias, sensaciones, emociones, gustos, disgustos, entre
otros. La ejecución del verbo leer tiene una gran variedad de formas y ahí también
se encuentran sus riquezas. La lectura silenciosa, en voz alta, guiada, recreativa, por
mencionar algunas. De igual forma, están los niveles de lectura que permiten dar
cuenta del grado de apropiación, desde un ámbito cognitivo, del texto.
Como se puede observar, leer y lectura son palabras que evidentemente están
vinculadas, pues ambas emanan de la relación que el individuo genera con el texto.
El primero como acción consciente y la segunda como un fenómeno complejo
que articula múltiples dimensiones y funciones. Por lo anterior, la práctica de leer
resulta fundamental para fortalecer la relación entre lector y texto, así como para el
favorecimiento de procesos de comprensión cada vez más profundos.
Esta práctica constante fomentará hábitos lectores idóneos para mejorar la
competencia lectora. Esta última entendida como la habilidad de comprender un
texto y, a partir de lo anterior, socializar lo aprehendido. Esta socialización implica
una comprensión profunda del texto, misma que concede un análisis reflexivo y
crítico. No obstante, este ejercicio, a su vez, involucra una serie de elementos, entre
ellos, la conexión que el lector tiene con el texto, pues “la competencia lectora implica
un proceso que parta del interés por los textos escritos y que conlleve a la reflexión de
estos” (Acevedo, 2016, p.58).
La competencia lectora se vale de la comprensión, pues es el paso que complementa
la acción de comprender. Cuando se es competente lector, la lectura trasciende del
yo” -agente cognitivo- al “nosotros” -colectivo de saberes- en un ejercicio exógeno,
debido a que aquello que se comprende se resignifica al momento de reflexionar
críticamente en la sumatoria lecturas y conocimientos anteriores. Por tanto, la
competencia lectora conlleva una red de saberes en conexión directa con el texto o
los textos entre sí.
Gabriela del Carmen Maciel Sánchez, Zilia Verónica Martínez Esquivel y Rafael Alejandro Zavala Carrillo
Las prácticas de lectura y su relación con la competencia lectora de estudiantes normalistas
14
Finalmente, las prácticas lectoras son los acercamientos constantes a la lectura.
Entre más se lea, más elementos, saberes se involucran en la nueva lectura. “Se
entenderá el concepto de práctica lectora como ‘un objeto de estudio que no se explica
solamente por variables cognitivas, sino que se asocia con una serie de cuestiones
producto de la actuación individual en un medio cultural donde el sujeto aparece
con distintas demandas y condiciones como lector” (González, 2010, párr. 3).
Esta actuación involucra los hábitos de lectura que un sujeto tenga. Empero, la
práctica lectora está supeditada al contexto cultural y social, ya que involucra hábitos
lectores, estrategias, propósitos y, en general, la interacción que el individuo tenga
con la lectura. En este mismo tenor, se pueden ubicar cuestionamientos como para
qué leer, cómo leer, en qué momentos y bajo qué condiciones.
Metodología
El presente trabajo corresponde a un estudio de alcance descriptivo. Se circunscribe
en el enfoque cualitativo a partir del método fenomenológico-interpretativo, ya que se
entiende como aquel que explora y comprende de manera profunda los significados,
percepciones y experiencias de las personas en torno a un fenómeno. A partir de
este enfoque, se busca analizar las prácticas lectoras de las estudiantes normalistas,
los niveles de competencia lectora, las estrategias y demás aspectos que posibilitan
una comprensión más profunda del fenómeno. Bisquerra (2009) menciona que el
método fenomenológico interpretativo busca:
Determinar el sentido dado a los fenómenos, descubrir el significado y la
forma cómo las personas describen su experiencia acerca de un acontecimiento
concreto: cuál es la vivencia del alumno con fracaso escolar en el aula o cómo
es la experiencia de llevar la etiqueta de mal alumno, a través de la descripción
e interpretación del discurso de quien la vive realmente (p. 317).
De igual forma, este método se caracteriza por dar prioridad a la percepción de
cada una de las participantes, así como identificar y comprender la experiencia que
vive una persona. Para el caso en particular, este método posibilita el adentrarse a la
relación que las estudiantes normalistas tienen con la lectura, conocer las estrategias
que realizan, el hábito lector que perciben tener, así como comprender, de manera
más profunda, el vínculo que tienen con el texto.
La investigación se realizó en la Bicentenaria y Benemérita Escuela Normal
“Manuel Ávila Camacho”, solicitando la participación de 25 alumnas de tercer
semestre de la Licenciatura en Educación Preescolar, pues es en los primeros semestres
donde se fomentan y fortalecen las prácticas lectoras, acciones que permitirán una
mayor consolidación de la competencia lectora. La muestra se conformó por medio
de un muestreo no probabilístico por conveniencia, integrado por las estudiantes de
tercer semestre de la Licenciatura en Educación Preescolar que cursaban la asignatura
“Literatura infantil y prácticas de literacidad”. La selección respondió a criterios de
accesibilidad y disponibilidad.
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Como instrumento de recolección de datos se diseñó una encuesta, validada por
un experto en el área de competencia comunicativa, mediante la escala de Likert de
cuatro opciones de respuesta: Totalmente de acuerdo, De acuerdo, En desacuerdo
y Totalmente en desacuerdo. Dicho instrumento se denominó “Mis hábitos y mi
relación con la lectura” se planteó como una herramienta de aproximación inicial
al fenómeno de la competencia lectora de las estudiantes normalistas, desde una
perspectiva fenomenológica interpretativa. La finalidad no fue establecer mediciones
objetivas de la competencia lectora ni realizar inferencias estadísticas, sino identificar
las percepciones que las participantes poseen sobre su propia experiencia con la
lectura y reconocer aquellos aspectos que posteriormente serían analizados a partir
de una interpretación y revisión de carácter cualitativo.
Este instrumento estuvo conformado por 18 afirmaciones organizadas en cinco
dimensiones: experiencia y hábitos de lectura, estrategias de lectura, valoración de la
lectura, vocabulario y conceptos e identificación de habilidades lectoras, categorías
que se orientaron a la indagación de las prácticas de lectura, las percepciones sobre
su competencia lectora, las estrategias y hábitos adquiridos y desarrollados durante
su formación docente y la identificación de algunas dificultades o apoyo para lograr
una competencia lectora.
El lugar en el que se recabó la información fue en el aula de clases de la misma
institución, de manera simultánea. En un primer momento se compartió el link
del formulario y se procedió a dar respuesta al mismo por parte de las estudiantes,
previamente con un consentimiento anticipado y con el permiso y el conocimiento
de las autoridades institucionales. Al obtener las respuestas, se procedió a realizar el
análisis de los resultados mediante un ordenamiento de la información a partir de
gráficos que fueron analizados desde el enfoque fenomenológico interpretativo.
La información obtenida es un acercamiento diagnóstico que se entendió
como diversas manifestaciones de la experiencia perceptiva de los estudiantes y
no como indicadores absolutos. La información derivada de la encuesta permitió
identificar regularidades, coincidencias y contrastes en las experiencias valoradas
por las participantes. Asimismo, las categorías incluidas en la encuesta recuperaron
elementos vinculados con la práctica cotidiana de los estudiantes frente a la lectura,
tales como la frecuencia con la que leen, las estrategias que emplean para comprender
los textos, la percepción de sus propias habilidades, la interpretación del vocabulario
y la valoración que hacen de su competencia lectora. Más que establecer niveles de
logro, estas categorías permitieron comprender cómo los futuros docentes construyen
significados y vínculos alrededor de sus prácticas lectoras.
Resultados
Como ya se hizo mención en líneas arriba, el presente estudio parte de valorar
el interés, los hábitos y la interacción con la lectura y los textos que las estudiantes
valoran que tienen. Se hizo una conformación de apartados: Hábitos y experiencias,
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Las prácticas de lectura y su relación con la competencia lectora de estudiantes normalistas
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Figura 1
Hábitos y experiencias
Nota. El gráfico integra la información del apartado 1.
En la proposición 4, el 68% de las estudiantes considera que el ritmo de sus
lecturas es adecuado, lo que evidencia su conformidad con el tiempo que destinan
a la lectura y a la comprensión de los textos. La información anterior habla de una
percepción adecuada sobre el desempeño lector a pesar de que el tiempo destinado
a la lectura es escaso.
La Figura 2 concentra la información del ítem 5, en el que el 76% de las
informantes emplean estrategias de lectura como el subrayado o notas. Lo que da
cuenta de que, aunque lean escasamente, cuando lo hacen, emplean técnicas de
estudio para recuperar la información más importante. No obstante, el 24% no
realiza estas acciones al momento de leer. Con ello se muestra una lectura pasiva
que puede conllevar a una comprensión menos profunda del texto y una limitada
relación con la lectura.
Estrategias de lectura y Valoración de mi lectura incluye cuatro proposiciones;
Vocabulario y conceptos, tres e Identificación de habilidades lectora, cinco. En
seguida se describen y analizan los datos que se obtuvieron.
La Figura 1 muestra datos significativos sobre los hábitos y percepciones que las
informantes tienen sobre la lectura. En la pregunta 1, se observa que el 64% de las
estudiantes lee textos variados de manera frecuente. No obstante, el 32 % expresó
no realizar estas prácticas de lectura constantes, lo que refleja una relación limitada
con la lectura; aspecto central de la competencia lectora que incluye la interacción
constante entre un sujeto y la lectura. Al tener una escasa lectura, dificulta la
competencia lectora del individuo.
En cuanto a la proposición 2, el 12% de las estudiantes expresaron leer por
gusto de manera regular, mientras que el resto, el 52% mencionaron no hacerlo.
Nuevamente salen a relucir sus limitados hábitos lectores, lo que evidencia una
precaria relación con los textos, que también se evidencian en el ítem 3, pues el 52%
de las informantes enuncian que el tiempo dedicado a la lectura es insuficiente.
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Figura 2
Estrategias de lectura
Nota. Este gráfico integra la información del apartado 2.
En la proposición 8, el 64% de las informantes dicen aplicar estrategias lectoras
aprendidas previamente. Se puede interpretar que al realizar estas acciones las
informantes son conscientes de la importancia de la lectura y, por ello, emplean
técnicas y habilidades que les son familiares para comprender el texto. Este apartado
es una valoración personal sobre las acciones y estrategias que las discentes realizan
al relacionarse con la lectura. Esto posibilita condiciones propicias para mejorar sus
habilidades lectoras, a pesar de la interacción limitada que en el apartado anterior
presentan.
La Figura 3 muestra los resultados obtenidos con respecto a la valoración que
los informantes hacen de su lectura. Comienza con el ítem 9, donde, al igual que
la proposición 7, el 84% de las estudiantes considera que comprenden las ideas
principales del texto de manera clara y únicamente el 16% valora estar en desacuerdo
con esta aseveración. En cuanto al ítem 10, 76% considera que pueden inferir
información no explícita en el texto, el 8% estima que no está de acuerdo con esta
proposición y el 4% expresa estar totalmente en desacuerdo. Esta percepción explicita
la apreciación que las lectoras tienen sobre esta práctica intelectual.
En la proposición 6, el 88% de las estudiantes realizan estrategias de comprensión
lectora que les permiten ahondar en el entendimiento del texto y solo el 12% no se
regresa a realizar nuevamente la lectura, lo que imposibilita una apropiación integral
del texto. En cuanto al ítem 7, el 72% de las estudiantes expresan que identifican
con facilidad las ideas principales y secundarias, mientras que el 28% considera que
no. A partir de lo anterior, se observa que las estudiantes se sienten seguras de su
proceso lector y se perciben competentes en el nivel de comprensión, aunque hay un
porcentaje considerable que presenta restricciones en su entendimiento.
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Las prácticas de lectura y su relación con la competencia lectora de estudiantes normalistas
18
Figura 3
Valoración de mi lectura
Nota. Este gráfico integra la información del apartado 3.
La proposición 11, el 88% de las estudiantes manifiestan que emiten opiniones
críticas sobre la lectura y solo el 12% hace mención de no hacerlo. Esta acción
establece uno de los aspectos más importantes de la competencia lectora, pues es
la forma más evidente de la apropiación que un lector hace sobre el texto. En el
ítem 12, el 80% de las participantes dicen poder resumir un texto de forma clara,
mientras que el 20% expresa no estar de acuerdo con esta proposición.
Desde esta visión, la competencia lectora se posiciona favorablemente, pues las
informantes consideren que sus habilidades de lectura son positivas al presentar
una adecuada lectura y solo una minoría expresa tener competencias reducidas,
lo que conlleva que este grupo necesite reforzar prácticas para favorecer la lectura,
específicamente las habilidades inferenciales.
Figura 4
Vocabulario y conceptos
Nota. Este gráfico integra la información del apartado 4.
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En la Figura 4, se revisa lo relacionado con el vocabulario y los conceptos que se
abordan en el texto. En el ítem 13, el 88% de las estudiantes considera que identifican
con facilidad palabras cuyo significado desconozco y solo el 12% discrepa en esta
acción. En la proposición 14, el 88% puede interpretar el significado de palabras
nuevas mediante el contexto y el 12% dice no hacerlo; mientras que en el ítem 15
el 80 % relaciona conceptos del texto con su aprendizaje. Las percepciones que las
estudiantes tienen sobre sus habilidades lectoras son positivas. Lo que favorece una
comprensión crítica de los textos. Pese a ello, un número de estudiantes considera
que su interacción con la lectura requiere acciones para mejorarla.
La Figura 5 muestra los resultados de la proposición 16, el 60% de las participantes
expresan que les resulta fácil comprender la variedad de textos con los que se
relacionan y el 40 % considera que no les parece sencillo comprender todos los
textos. A la aseveración 17, el 56 % está de acuerdo o totalmente de acuerdo en que
rara vez experimentan saturación o frustración al leer y el 44% mencionan estar en
desacuerdo y totalmente en desacuerdo. En el ítem 18, el 92% dice contar con los
recursos necesarios para mejorar su competencia lectora y únicamente el 8% está en
desacuerdo de esta proposición.
Figura 5
Identicación de habilidades lectora
Nota. Este gráfico integra la información del apartado 5.
En el ítem 19, el 52% considera que su competencia lectora es apropiada para
mi nivel académico y el 42% está en desacuerdo o totalmente en desacuerdo.
Finalmente, la proposición 20, Tengo el interés en mejorar mi competencia lectora
realizando ejercicios el 42% dice estar totalmente de acuerdo, el 44% de acuerdo, el
4% en desacuerdo y 4% totalmente en desacuerdo.
Este último apartado da cuenta de la valoración y disposición que las estudiantes
tienen frente a la lectura. Cada una de las afirmaciones fue orientada para que las
estudiantes analicen y cuestionen sobre las prácticas de lectura que realizan, así como
el interés por mejorar aquellos aspectos que, consideran, deban ser fortalecidos.
Gabriela del Carmen Maciel Sánchez, Zilia Verónica Martínez Esquivel y Rafael Alejandro Zavala Carrillo
Las prácticas de lectura y su relación con la competencia lectora de estudiantes normalistas
20
Esto implica hacer planteamientos sobre el ejercicio lector que hasta ahora han
desarrollado, así como ser conscientes que la lectura no es una acción mecánica, sino
un acto consecuente que requiere una orientación específica.
Discusión
La lectura al ser una actividad que implica la comprensión, análisis, reflexión y
crítica del texto precisa revisar la relación que un lector establece con el texto y el acto
de leer. El evaluar cómo es la relación con la lectura, propicia, o así se piensa, una
sensibilización hacia qué papel tiene la lectura en mi vida, para qué la empleo, qué
interés tengo por practicarla, cuál es la relación que establezco con ella, qué acciones
realizo al momento de leer o de qué manera puedo fortalecerla. El presente trabajo
parte del propósito de examinar las apreciaciones y valoraciones que las estudiantes
tienen sobre su relación con la lectura y con ello, reflexionar en el efecto que este
vínculo tiene con la competencia lectora. Al respecto, se puede decir que:
El hábito de lectura conlleva a un comportamiento estructurado, donde la
persona de manera inconsciente ha adquirido la competencia lectora. El hábito
comprende la repetición frecuente del acto de leer y el conjunto de destrezas
y habilidades implicadas en esta actividad, adquiridas gracias a su iteración y
al progresivo dominio de sus mecanismos, y subyace la voluntad frente a la
obligatoriedad (Pérez et al., 2018, párr. 25).
Ante esto, surge la paradoja de si se posee una competencia lectora positiva, por
qué se lee poco y solo en condiciones obligatorias. Lo anterior se hace evidente
cuando se le cuestiona a la estudiante sobre Leo por gusto de manera regular solo 12
de 25 expresan realizarlo sin obligatoriedad. En ese mismo tenor, cuando se revisa la
proposición 3 sobre la valoración del tiempo dedicado a la lectura, las informantes
expresan que es insuficiente (Véase Figura 1), pues 19 estudiantes externan que es
limitado el tiempo que dedican a esta actividad.
A partir de esto, se considera que hay una discordancia entre la valoración que
las estudiantes hacen sobre su actuar como lectoras y el tiempo que dedican a esta
práctica; ya que, aunque tengan un proceder que implica estrategias de comprensión
lectora e incluso de competencia, la lectura se sigue situando como un ejercicio
académico y no como una actividad de elección abierta. Justo en esta alternativa se
ubica otro de los aspectos esenciales de la competencia lectora, pues se lee no solo
con fines académicos sino con propósitos diversos, entre ellos, por deleite.
Todo lo anterior, da cuenta de que las estudiantes aún tienen que trabajar en la
relación que tienen con la lectura para generar prácticas constantes y con ello, generar
una vinculación estrecha entre la lectura y su variedad de formas. Eso implica que
elijan a la lectura como una actividad para aprender, pero también para la generación
de experiencias, emociones y otras posibilidades que implica el acto de leer.
o 18, N° 33,semestral: julio-diciembre 2026, pp 11-23
https://doi.org/10.61604/dl.v18i33.565
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ISNI: 0000 0000 8755 6191
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Conclusiones
Los resultados obtenidos en esta investigación dan cuenta que las prácticas y
los hábitos de lectura de las futuras docentes normalistas conforman un elemento
esencial en el fortalecimiento de su competencia lectora. Aunque las discentes
participantes reconocen que cuentan con ciertas estrategias de comprensión, valoran
su desempeño al leer y expresan tener limitaciones significativas en la frecuencia y el
tiempo dedicado a esta actividad. Esta línea, entre la percepción de competencia y
la práctica de lectura, revela que es más una obligación académica y no una práctica
elegida y significativa.
A partir del enfoque cualitativo y del diseño fenomenológico aplicado, fue posible
comprender cómo las discentes construyen su relación con la lectura y de qué manera
esta se entrelaza con sus experiencias académicas y personales. El análisis muestra
también que la lectura se reconoce como una herramienta para el aprendizaje, pero
no se limita a este. De la misma forma, aún no se logra la consolidación de un hábito
que favorezca procesos de interpretación y reflexión crítica.
Mediante esta indagación se reafirma que las prácticas lectoras de las futuras
docentes influyen en el desarrollo de su competencia lectora y en su futura labor
educativa. En este sentido, el fortalecimiento del vínculo personal y profesional
con la lectura se vuelve una tarea importante para las instituciones formadoras de
docentes, ya que implica no solo promover estrategias de comprensión, sino también
generar experiencias lectoras interesantes y significativas que vayan más allá de la
obligatoriedad dentro de las asignaturas para lograr fomentar el gusto por la lectura.
Esta intervención abre la posibilidad de seguir indagando cómo los contextos
educativos para la formación docente, los acompañamientos y las condiciones
institucionales pueden influir en el fomento de hábitos lectores y la relación que los
sujetos tienen con los textos.
Referencias
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Gabriela del Carmen Maciel Sánchez, Zilia Verónica Martínez Esquivel y Rafael Alejandro Zavala Carrillo
Las prácticas de lectura y su relación con la competencia lectora de estudiantes normalistas
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o 18, N° 33,semestral: julio-diciembre 2026, pp 11-23
https://doi.org/10.61604/dl.v18i33.565
https://hdl.handle.net/11715/2917
ISSN: 1996-1642 e-ISSN: 2958-9754
ISNI: 0000 0000 8755 6191
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