
tejidos en casa. La Inv. B, motiva la escritura de cuentos por medio de una lectura
sobre niños castigados, una de princesas y otra que recrea una situación de una niña
que tuvo que dejar su hogar para trabajar. Del mismo modo, la Inv. D y E, enseñan
tipos de textos con material que no relaciona temáticas socioculturales. Finalmente,
la Inv. H, no enfocó habilidad para desarrollar, solo estableció “que existen diferencias
en el desarrollo del lenguaje entre niños y niñas, lo que puede influir tanto en su
aprendizaje como en la forma como se les enseña” (Gravini et al., 2024, p. 111).
La tercera categoría, Desconexión, considera el trabajo transversal (Torres,
2012). Siendo así, se interpretó que la Inv. B se limitó al cuento, la Inv. C usó
cinco herramientas para motivar la escritura, la Inv. G aplicó una prueba y la Inv. I
abordó procesos reflexivos, pero ninguna relacionó los aprendizajes con otras áreas.
En cuanto a la Inv. J, verificó conocimientos en un solo día sin considerar el proceso
llevado por docentes ni participar de él.
La Tergiversación -cuarta categoría- analiza el tipo de lecturas con discursos
oficiales, que muchas veces no abordan críticamente los problemas expuestos, sino
naturalizan las injusticias (Torres, 2012). Frente a ello, la Inv. A, hace afirmaciones
como “por disturbios de orden público al interior del resguardo no se les permitió
asistir a todos los niños” (Gutiérrez, 2020, p. 97). Es decir, la investigadora cuestiona
la ausencia mientras había enfrentamientos que ponían en peligro la vida de los
niños.
De la misma manera, la Inv. B por ejemplo, abordó la historia de Mary, una
niña que migró hacia el exterior para trabajar con el objetivo de estudiar en el
futuro y ayudar a sus padres que viven en el campo. ¿Qué tipo de mensaje se deja
a los estudiantes? ¿Tienen que abandonar sus territorios para progresar? La inv. E,
desconoce las condiciones de la cultura local y sus saberes tradicionales. La Inv. F,
recogió datos sobre tradición oral sin generar procesos reflexivos en los estudiantes.
En su caso, la Inv. G, propuso un texto para construir narrativas en diferentes
escuelas, recogió el material para analizar, pero no hizo ninguna reflexión en aula. La
Inv. H, mantiene discursos sexistas con la clasificación del género binario. La Inv. I,
incorpora una lúdica sobre la desaparición de un cartero, en contextos de violencia
donde personas en la realidad son desaparecidas. La Inv. J, reconoce la desigualdad
en una visita a los hogares, pero no fomenta procesos internos en lo detectado.
La quinta categoría es la Psicologización, que explica situaciones de marginalidad
individualizadas sin establecer vínculos con las estructuras sociales. En consecuencia,
se considera que la Inv. A, no ofrece información histórica, cultural y organizativa
sobre la comunidad indígena del territorio, en cambio, emite juicios como que
“son tratados como adultos y son sometidos a jornadas de trabajo en el campo”
(Gutiérrez, 2020, p. 89). De la misma manera la Inv. E, propone una herramienta
virtual donde se afirma que algunos estudiantes no cuentan energía debido a la falta
de conexión tecnológica y poseen “deficiencia en la alimentación, lo que genera
deserción escolar” (González et al., 2023, p. 21). La Inv. G, sostiene que, la brecha
de géneros para el aprendizaje es creada por diferencias anatómicas, neurobiológicas
y neuropsicológicas sin considerar aspectos socioculturales. La Inv. J, no consideró el
contexto para adecuar el diagnóstico aplicado.
Año 18, N° 33,semestral: julio-diciembre 2026, pp 57-74
https://doi.org/10.61604/dl.v18i33.564
https://hdl.handle.net/11715/2920
ISSN: 1996-1642 e-ISSN: 2958-9754
ISNI: 0000 0000 8755 6191
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